Escándalo

La SEC denuncia a la cúpula de Worldcom por manipular cuentas

En una cena en el Club Económico de Nueva York el miércoles por la noche, Harvey Pitt, presidente de la SEC, dijo ¢no poder ocultar un enfado del diablo¢ por la situación creada con las revelaciones de Worldcom sobre el fraude contable realizado en sus últimos cinco trimestres. La operadora hizo público que contabilizó 3.895 millones de dólares (3.895 millones de euros) como gastos de capital y no operativos. La magnitud contable del fraude obliga a la compañía a reformular sus cuentas de 2001 y el primer trimestre, que reflejarán pérdidas, pero además deja a la operadora al borde de la quiebra si los bancos no acuerdan otorgar más créditos a la empresa que le ayuden a pagar una deuda de 30.000 millones de dólares.

La SEC acusa en su demanda a la operadora por las actuaciones que la llevaron a manipular sus resultados ¢en un esquema contable dirigido y aprobado por sus más altos ejecutivos mediante el que Worldcom escondió sus verdaderos resultados operativos usando una contabilidad inapropiada que materialmente dio lugar a un aumento inflado de sus resultados¢. Según la demanda, estas cuentas permitieron alcanzar un cash-flow de 2.393 millones de dólares en 2001 en vez de unos números rojos de 662 millones.

El presidente de la SEC, que ya ha tenido que vérselas desde que llegó al cargo con escándalos similares como el de Enron, Global Crossing, Kmart, Imclone y Xerox, por citar algunos de los más relevantes, ha afirmado que va a buscar la forma de que se detengan los pagos de salarios y bonos a los presuntos responsables del fraude. Pitt se refería al ex presidente y ex consejero delegado de la operadora Bernard Ebbers, que fue forzado a dimitir a finales de abril, tras la primera investigación abierta por la SEC, y a Scott Sullivan, el director financiero despedido anteayer.

De una forma totalmente inusual, Pitt advirtió a la empresa y a sus auditores (el actual es KPMG en sustitución desde mayo de Arthur Andersen) que deben guardar todos los documentos relativos a las cuentas y las operaciones de la empresa. La SEC aprende de un caso reciente, Enron y Andersen.

Además de la denuncia de la SEC, el Departamento de Justicia, a instancias del propio presidente del país, George Bush, está investigando las posibles implicaciones criminales. Además, el día 8 de julio, Ebbers; Sullivan; el actual presidente de la operadora, John Sidgemore, y el analista de Salomon Smith Barney, que siempre ha espoleado este valor (hasta el pasado lunes), Jack Grubman, tienen cita en el Congreso para testificar.

Independientemente de las derivaciones judiciales y políticas, la mayor incógnita por despejar es el propio futuro de Worldcom. La banca, en cuyas manos está su porvenir, aún no se ha pronunciado sobre si se concederán los créditos de 5.000 millones de dólares que la compañía necesita para ir repagando una deuda de 30.000 millones de dólares. Algunas fuentes cercanas a la banca aseguran que la empresa de Misisipí puede tener problemas para hacerse con este capital, ya que no ha cumplido una condición previa en otros préstamos: obtener beneficios. Los bancos se muestran doblemente enfadados porque con las verdaderas cuentas en la mano, las condiciones del préstamo hubieran sido diferentes. No obstante, estas entidades se hallan en una encrucijada delicada, ya que si no conceden este préstamo la empresa se verá abocada a la suspensión de pagos, algo que tampoco les beneficia.

La banca se lo piensa

De momento, la banca continúa examinando sus posibilidades. Algunas entidades han hecho estimaciones de exposición de riesgo. ABN Amro es acreedor con 99 millones de dólares, y Citigroup, con 375 millones. Los analistas creen que a la banca se le deben unos 4.500 millones de dólares, mientras que las aseguradoras tendrían un problema de 5.400 millones. Pero estas cifras pueden aumentarse.

El año pasado Worldcom hizo la mayor emisión de bonos de la historia de EE UU, 11.900 millones de dólares. Citigroup y JP Morgan se encargaron de la operación y ninguno de los dos ha dicho qué riesgo están asumiendo. Citigroup, a través de su filial, Salomon Smith Barney, fue el principal asegurador de esta colocación y con la ley en la mano pueden ser responsables judicialmente también por las pérdidas de los tenedores de bonos que, emitidos con un nominal de un dólar, ayer valían nueve centavos.

Se estima que los suscriptores de planes de pensiones pueden haber perdido unos 200 millones con el fraude.

El secretario de Estados del Tesoro, Paul O§Neill, señaló ayer que era imposible que el delito lo hubiera cometido una sola persona.

Amenazas de cárcel a los ejecutivos

La comisión del mercado de valores, SEC, ha amenazado a los ejecutivos americanos diciendo que solicitará penas de cárcel para ellos si las cuentas que se presentan son irregulares. Y es que el escándalo Worldcom ha rebasado los límites de la paciencia de legisladores, controladores e inversores, abrumados por otras noticias similares desde principios de año. El presidente de la SEC, Harvey Pitt, ha informado que el organismo que preside ha escrito más de 1.000 cartas a las mayores compañías estadounidenses solicitando a los presidentes ejecutivos y consejeros delegados que se hagan responsables con su firma de los estados financieros que las empresas presentan ante los inversores. Esta provisión reglamentaria se incluye dentro del paquete de normas elaboradas por la SEC para enfatizar el rigor de las informaciones trimestrales y evitar que los máximos ejecutivos de las empresas eludan ser responsables por ello, como lo están intentando hacer los de Enron. ¢Muchos ejecutivos dicen estar demasiado ocupados, o lo han pretextado, y por ello han depositado su confianza en otras personas. No queremos que esto vuelva a suceder¢, decía Pitt. El presidente de la SEC reafirmaba, si los documentos presentan falsedades, que los responsables ¢irán a prisión¢. La SEC está reaccionando en este último caso más rápidamente que con los precedentes, a pesar de que los escándalos no dejan de crecer y su presupuesto se ha manifestado corto para hacer frente a tanta necesidad de orden. Sin embargo, ayer Pitt recibió una alegría desde el Capitolio. La Cámara baja, controlada por el partido republicano, acordó por mayoría autorizar un aumento del 77% del presupuesto de la SEC hasta llegar a 776 millones de dólares, muy por encima de lo que el propio presidente quería. Un respiro para tan pocos recursos en épocas turbulentas. El presidente de la SEC, Harvey Pitt, ha informado que el organismo que preside ha escrito más de 1.000 cartas a las mayores compañías estadounidenses solicitando a los presidentes ejecutivos y consejeros delegados que se hagan responsables con su firma de los estados financieros que las empresas presentan ante los inversores. Esta provisión reglamentaria se incluye dentro del paquete de normas elaboradas por la SEC para enfatizar el rigor de las informaciones trimestrales y evitar que los máximos ejecutivos de las empresas eludan ser responsables por ello, como lo están intentando hacer los de Enron. 'Muchos ejecutivos dicen estar demasiado ocupados, o lo han pretextado, y por ello han depositado su confianza en otras personas. No queremos que esto vuelva a suceder', decía Pitt. El presidente de la SEC reafirmaba, si los documentos presentan falsedades, que los responsables 'irán a prisión'. La SEC está reaccionando en este último caso más rápidamente que con los precedentes, a pesar de que los escándalos no dejan de crecer y su presupuesto se ha manifestado corto para hacer frente a tanta necesidad de orden. Sin embargo, ayer Pitt recibió una alegría desde el Capitolio. La Cámara baja, controlada por el partido republicano, acordó por mayoría autorizar un aumento del 77% del presupuesto de la SEC hasta llegar a 776 millones de dólares, muy por encima de lo que el propio presidente quería. Un respiro para tan pocos recursos en épocas turbulentas.