Proyectos virtuales

La banca se replantea Internet

Las entidades financieras españolas invirtieron sumas millonarias en ciberproyectos que intentan ahora transformar para hacerlos rentables

En enero de 2000, Juan Arenas, presidente de Bankinter llegó a decir: 'Estamos en el momento cero de nuestra historia'. Después de 34 años de vida, Bankinter se planteaba la irrupción de Internet como un punto de inflexión que suponía un borrón y cuenta nueva para transformase en una entidad virtual. Tres meses después, Ángel Corscóstegui, entonces consejero delegado del BSCH, se quitaba la corbata y el traje para anunciar la compra del 75% de Patagon, un portal financiero creado en 1997 por el joven argentino Wenceslao Casares.

'Vamos a arrasar en Internet', decía un exultante Emilio Botín, presidente de Santander Central Hispano, que pagó 570 millones de euros por una marca totalmente desconocida en España. El BBVA, por su parte, alardeaba de que iba a invertir 3.600 millones de euros en proyectos relacionados con Internet. El banco gastó 491,99 millones para hacerse con un 1,35% de las acciones de Terra, que hoy valen 50,24 millones. Al mismo tiempo, firmaba un acuerdo con Telefónica por el que se comprometía a invertir en proyectos conjuntos un total de 900 millones de euros.

Estos planteamientos resultan hoy disparatados, pero en 2000 el que no se metía de lleno en la nueva economía era tachado de dinosaurio, que más tarde o más temprano se vería desbancado por nuevos jugadores más pequeños pero más ágiles y adaptados a los tiempos de la Red. Ahora, el discurso de la banca ha cambiado radicalmente y su prioridad absoluta es reducir costes y controlar el riesgo. Las nuevas decisiones buscan la rentabilidad con la que por fin demostrar que no estaban tan equivocados.

SCH, BBVA, La Caixa, Caja Madrid, el Banco Popular, Bankinter... Todas las entidades financieras se han visto envueltas en grandes proyectos de Internet, aderezados con participaciones en puntocom. Y ninguna se ha librado de algún fracaso o de tener que cambiar el enfoque de sus negocios. Los proyectos de banca virtual son los que reflejan mejor este giro estratégico.

El pasado mes de mayo, el banco de Emilio Botín decidió que las pérdidas de Patagon eran insostenibles y se deshizo de la división americana que le ha supuesto unas pérdidas de 700 millones de euros. Así, Patagon ha centrado su actividad en Europa, donde cree que puede alcanzar sus objetivos. El concepto de 'arrasar' del que se habló al anunciar esta compra ha cambiado sustancialmente. En 2000 significaba alcanzar los 200.000 clientes para diciembre de ese año. Dos años más tarde Patagon tiene 285.000 clientes, aunque con el tijeretazo de la parte latinoamericana espera adelantar la llegada de los beneficios a finales de 2002 con 230.000 euros, cuando el plan inicial preveía el punto de equilibrio en 2003.

'Sólo se habla de los millones que se pagaron por Patagon y de si la desaparición de Openbank fue un error. Nadie analiza cuánto hubiera perdido el banco si no tuviera hoy a Patagon, que está en el puesto 17 en la clasificación bancaria de este país', sostiene el portavoz de Patagon. La adquisición de Patagon le ha permitido ser tres veces más grande que Uno-e y controlar casi el 30% de la banca en línea en España, según defienden los responsable de la filial del SCH.

El BBVA cree, sin embargo, que supieron adelantarse a los malos tiempos cuando el año pasado decidieron evitar la fusión de Uno-e con First-e. 'Supimos reaccionar a tiempo y dar marcha atrás antes de realizar una fusión que nos hubiera supuesto pérdidas millonarias', comenta el portavoz de la entidad. El proyecto de banco en línea del BBVA y Terra pasaba por una fusión con su homólogo británico First-e con el fin de crear una entidad con un gran peso europeo e iberomaricano. El BBVA iba a invertir en este proyecto unos 769,3 millones de euros, pero el estallido de la burbuja tecnológica les hizo dar marcha atrás. La fusión, que fue valorada en el mes de febrero en 1.620 millones de euros,se depreciaba tan sólo cuatro meses más tarde hasta los 1.580 millones de euros.

El BBVA ha renunciado a tener un gran banco virtual con miras internacionales y ha centrado sus esfuerzos en hacer rentable Uno-e en España. El último golpe de timón ha sido integrar su filial de Internet con la división de consumo de su banco de crédito Finanzia. Cuando la operación culmine en unos seis meses, Uno-e contará con 2,2 millones de clientes frente a los 130.000 que tiene actualmente. De esta manera, el banco logra una masa crítica de una manera un tanto artificial pero que le supone entrar en beneficios en la primera mitad de 2003, tres meses antes de lo previsto.

Las pretensiones internacionales han supuesto la mayor decepción de la banca española por Internet. No sólo SCH o el BBVA han recortado sus ambiciones. La Caixa también renunció a la puesta en marcha de un portal financiero de dimensiones europeas con Deutsche Bank. El proyecto, denominado Moneyself, en el que la caja iba a tener un 49% en su versión para España, tenía que haber arrancado a principios de 2001, pero se desechó a mediados de ese mismo año ante las malas expectativas de negocio. La previsión era alcanzar 120.000 clientes en 2005.

Otros proyectos no han sufrido estas decapitaciones pero están tratando de evolucionar hacia mercados con mayor visibilidad. Inversis, el proyecto común de Caja Madrid, el Zaragozano, El Corte Inglés, Terra e Indra, y que nació como un intermediario virtual para la compra y venta de acciones, se ha transformado en un banco el pasado mes de abril.

Inversis ha ido ampliando capital y ha logrado que se interesen en él dos nuevos socios. Así, la Caja de Ahorros del Mediterraneo entró en su capital con una participación del 9% en octubre de 2001 y el pasado marzo lo hizo Cajamar con una participación del 5%. El mayor orgullo de sus responsables es que JP Morgan valoró al alza el proyecto en cada una de estas operaciones, de 87,1 millones a 130,8 millones de euros.

Pero el éxito de Inversis esconde un pequeño secreto. El banco virtual está comercializando su plataforma tecnológica para que sea utilizada por terceras partes. Así, se ha captado el interés de los nuevos socios, que van a usar la tecnología de Inversis, y se espera abrir una nueva brecha de negocio alternativa a los servicios financieros. Inversis prevé alcanzar el punto de equilibrio en 2005.

Esta metamorfosis de broker a banco, también la ha vivido Activobank, el proyecto del Banco Sabadell y el Banco Comercial Portugués. Su primer pinito en Internet fue la compra del 86% de Ibersecurities por 63 millones de euros, sobre el que han construido con una inversión extra de 76,7 millones Activobank, y su versión lusa.

Pero sus primeros resultados no son muy alentadores: en 2001, cuando sólo llevaba seis en marcha, Activobank registró unas pérdidas de casi 24 millones de euros. De estos, 11 millones corresponden a la filial española. Hace dos meses se nombraba a Marc Monrás como nuevo presidente y se reducían los consejos de administración. 'Queremos promocionar las áreas más rentables, sobre todo en la compra venta de acciones, y situar los gastos, en especial de publicidad, al nivel adecuado', comenta su portavoz.

Bankinter también ha cambiado su mensaje respecto a Internet, mirando hacia el ahorro de costes. Actualmente, Juan Arenas, su presidente, subraya su nueva apuesta por un modelo multicanal. Ya en 2001, el banco, que siempre ha destacado por su gasto en tecnología, revisaba a la baja su presupuesto destinado a Internet, y gracias a esta contención de costes ha conseguido ganar un 16,2% más en el primer trimestre de este año. En esta perdida de lastre, Bankinter ha cerrado sus portales Kilómetro 0, dirigido a particulares, y Negozia, orientado a las pymes. Pese a todo, el banco ha logrado que Internet sea su principal canal, por el que se efectúan el 43% de las operaciones, pero la mayoría de sus nuevos clientes los capta a través de las oficinas.

Como contrapunto, el Banco Popular no se plantea limitar sus inversiones en su filial Bancopopular-e.com, que ya ha logrado 47.000 clientes y es el único banco virtual español que ha logrado beneficios en el primer trimestre, 73.000 euros. 'Hemos sido cautos. No queríamos ser demasiado optimistas y luego tener que ir recortando. Si hacemos alguna modificación será para invertir más, porque 2003 será el año de recoger los frutos', explica Fernando Elvira, su director comercial.

Al margen de la creación de filiales en línea, la banca dedicó muchos millones de euros a invertir en empresas puntocom a través de sus fondos de capital riesgo. La mayoría asegura que mantiene sus apuestas, pero lo cierto es que muchas de estas firmas como Ecuality, Pixelpark o Demasiado.com han desaparecido y el panorama actual no parece invitar a adentrarse en aventuras de nueva economía.

Proyectos con riesgo fuera del área financiera

Es casi imposible enumerar todas las iniciativas cibernéticas en la que los bancos están involucrados. Por ejemplo, La Caixa participa en una decena de proyectos, sin contar con sus inversiones de capital riesgo. El BBVA y el SCH tienen más, y algunas están en la cuerda floja. Uno de los proyectos que corre peligro de desaparecer es AOL Avant. El Santander Central Hispano reconoce estar evaluando su participación (40%) en esta empresa, fruto de la alianza con AOL Time Warner, Sol Meliá y Planeta, para crear un portal familiar, accesible desde los llamados terminales tontos. El modelo de negocio no acaba de cuajar. Mientras se preveía haber alquilado a finales del año pasado 250.000 terminales, después de múltiples revisiones a la baja, sólo se colocaron 140.000, y algunas fuentes aseguran que no han pasado de los 40.000. Para conseguir un mayor número de clientes, los accionistas han extendido la distribución de las máquinas a grandes centros comerciales. Una de estas grandes superficies situada en Madrid asegura no haber conseguido ni una sola suscripción al servicio de enero a esta parte. Y todo pese a la fuerte aportación del banco de 270 millones de euros y una inversión publicitaria de 4,2 millones para promocionar el servicio. La otra espina del SCH se llama BtoBFactory, que agrupa los portales de comercio electrónico entre empresas Pymarket, Aquanima y CanelaFoods, que apenas si ha arrancado. El banco invirtió en este proyecto 171 millones de euros, y prevía entrar en beneficios en 2002. La entidad, según fuentes del sector, no ha logrado convencer a sus empresas participadas para que utilicen esta plataforma. BBVA también cuenta con proyectos poco claros. Desde Azeler, un portal del mundo del motor; pasando por HotelnetB2B, dedicado al turismo, hasta Segurosbroker, para la venta en línea de seguros. Ninguno parece afear sus balances y el banco asegura que mantiene sus participaciones y que confía plenamente en su viabilidad. Adquira, el mercado digital montado conjuntamente con Telefónica, Iberia y Repsol desde el que iban a realizar todas sus compras de suministros, ha sido el que mayores cambios ha sufrido. Actualmente, Adquira se ha transformado en una consultora y proveedora de sistemas para la automatización de las compras de proveedores que trata de buscar un hueco en un mercado muy incipiente. Mobipay es un ejemplo de cómo al final las distintas entidades financieras, telefónicas y entidades de pago han optado, después de intentarlo individualmente, por aunar esfuerzos e inversiones para buscar un sistema común de pago a través de móvil, que se ha puesto en marcha la semana pasada. Bankinter también tiene proyectos que no terminan de alcanzar la velocidad deseada. Su filial eBankinter Certifica, creada en junio 2001, presenta una actividad mínima pues apenas si hay demanda de certificados digitales. DiezNet, el portal de seguros y finanzas, es la asignatura pendiente del Banco Popular, junto a Allianz España. Aún no ha ha conseguido despegar.