Turismo

Tras la aplicación de la nueva tasa Baleares afronta una mala temporada

En mayo, la ocupación estuvo a la mitad de la capacidad, aunque los responsables políticos y algunas cadenas hoteleras achacaron este descenso también a otros motivos económicos como el mal momento que atraviesa Alemania. La mayoría de los hoteleros, el 60%, asume el coste del impuesto para evitar problemas con sus clientes.

Los hoteles de Baleares estuvieron al 50% de su capacidad el pasado mes de mayo, el primero de la aplicación de la controvertida ecotasa, en lo que se considera ya el peor arranque de la temporada turística de los últimos años. Abril finalizó con un 6,6 % menos de planta hotelera abierta y un descenso en la ocupación del 9,9%.

La ocupación de mayo es realmente mala si se compara con los datos de años anteriores. En la campaña de 2001, el nivel de ocupación en ese mes fue del 75% y un año antes fue del 76%. El 50% de ocupación está muy lejos de los niveles alcanzados en el año 1998, con un 80%, y en el año 1999, con los hoteles ocupados en un 84 %. Según la Federación Hotelera de Mallorca, la baja demanda de estos meses es una consecuencia directa de la aplicación del impuesto sobre los turistas.

Desde algunas cadenas como Riu, se reconoce, no obstante, que la ecotasa no es el único factor que ha influido en el descenso de turistas. 'El mal momento económico de Alemania, principal emisor de visitantes, los atentados contra las Torres Gemelas, la polémica suscitada en las islas y el cambio de moneda han afectado de manera especial al sector turístico. Si los efectos de los atentados terroristas del 11 de septiembre sobre el turismo fueron negativos, en Baleares están siendo catastróficos, según los hoteleros. Riu, que cuenta con 16 establecimientos en las islas, cree que 'el descenso de las reservas ha sido claro'.

Pequeños hoteles

Lo mismo opina la mayoría de los pequeños establecimientos. æpermil;stos se sienten en peores condiciones que los grandes grupos hoteleros. 'No podremos aguantar el tirón de un impuesto nuevo y la caída de las ventas', dicen . El presidente de la Federación Española de Hoteles (FEH), José María Carbó, explica que 'el problema de la ecotasa no es el impuesto en sí, sino la mala imagen de las islas en el extranjero generada tras la polémica suscitada al aplicarlo. A eso también se han sumado las huelgas del transporte del pasado año'.

Carbó considera que casi el 60% de los hoteles no está cobrando directamente el impuesto al cliente y está asumiendo el coste. Si lo hace, lo compensa a través de bonos, como consumiciones gratuitas en el bar. Sólo un tercio de los empresarios lo cargan al cliente, que, en este caso, protesta, sobre todo, si es español.

Sol Meliá considera que la aplicación de la ecotasa es inoportuna, ya que coincide con un año en el que la economía, en general, y especialmente el sector turístico, se encuentran en un momento muy delicado. Para reducir el impacto negativo la cadena ha decidido absorber el impuesto en su totalidad.

También Iberostar Hotels está asumiendo el coste sin repercutirlo en sus clientes. Por el contrario, Riu ha decidido cobrar la tasa al cliente, pero le compensa con un bono canjeable por consumiciones o artículos.

Entre los problemas menores que suscita la ecotasa, que oscila entre 25 céntimos y dos euros por persona y día, se encuentra el excesivo papeleo que se genera como consecuencia de las peticiones de los recibos. Desde la Federación Hotelera señalan que el turista español es el que peor ha acogido la implantación del impuesto, mientras que los turistas alemanes son los que menos se quejan en términos generales.

En una situación intermedia se encuentran los turistas británicos, que de forma mayoritaria optan por exigir recibos por si un día pueden reclamar la devolución del tributo, en caso de que los tribunales consideren que el impuesto es inconstitucional.

Un portavoz de la asociación empresarial balear precisa que al hecho de pagar una nueva tasa hay que añadir la feroz polémica previa a la implantación del impuesto. 'La imagen de Baleares ha salido ampliamente perjudicada porque el debate sobre la necesidad de la ecotasa dio una imagen del archipiélago con graves carencias medioambientales y saturado por el turismo de masas', apunta.

Caída de precios, en algunos casos del 30%

En general, los hoteleros de las islas se quejan de una caída de su actividad. Precisamente para compensar el vacío de las plazas hoteleras en las islas los turoperadores tienen que recurrir a ofrecer precios más bajos. En algunos casos las rebajas llegan hasta el 30% sobre el precio final. Esta visión pesimista de la situación no la comparten los partidos que gobiernan en Baleares. El presidente del Gobierno autónomo considera, por el contrario, que la implantación de la ecotasa ha servido para despejar el fantasma de sus malas consecuencias. Pese a que reconoce que la temporada no está siendo tan buena como otros años, considera que la puesta en marcha del impuesto no ha tenido nada que ver en ello. Para Antich, el turismo de Baleares ha estado sobredimiensionado en los últimos años porque las Islas han recibido visitantes de turistas que desechaban otros destinos competidores del Mediterráneo oriental por su inestabilidad política. El Gobierno insular pretende recaudar con la ecotasa 72 millones de euros, que piensa destinar a la preservación del medio ambiente. Considera, además, que no existe rechazo por parte del turista al impuesto. Los problemas de cobro son inexistentes, según Antich. No opina lo mismo el portavoz del PP en materia de Turismo, Joan Flaquer. El dirigente popular considera que 'es una lástima que el reparto de los costes derivados del turismo se haya malogrado por su aplicación a través de un instrumento inadecuado'.