Posible acuerdo

Glaxo y Bristol estudian una fusión que crearía el líder farmacéutico

Cuando dos compañías farmacéuticas se fusionan es porque una está coja y la otra está ciega', afirmaba un ex ejecutivo de una compañía farmacéutica hace años. La premisa no ha cambiado y ahora estas dos grandes farmacéuticas están analizando la idea de una operación de este tipo. El motivo principal es que ninguna de las dos ha desarrollado en el último año los suficientes fármacos que les permitan cubrir el hueco que dejan otras medicinas que están perdiendo la patente.

Aunque ninguna de las dos empresas quiso confirmar o negar la existencia de estas negociaciones, la semana pasada, el consejero delegado de Glaxo, Jean Pierre Garnier, aseguró que si había posibilidades de conseguir un buen acuerdo, no lo dejaría pasar. 'Hay ciertas cosas que no les puedo decir', dijo Garnier a los analistas que le preguntaban por operaciones de este tipo, para añadir que si encontraban una empresa con una buena cartera de productos 'lo consideraremos'.

Estos comentarios se producen después de que la empresa tuviera la confirmación judicial de que perdería la patente de uno de sus mejores antibióticos, el Augmentine, una penicilina de amplio espectro, que supone el 5% de las ventas de Glaxo (unos 2.000 millones de dólares, 2.142 millones de euros, el año pasado). Glaxo ha recurrido esta decisión.

Sinergias

Así las cosas, GlaxoSmithkline, la segunda farmacéutica del mundo por detrás de Pfizer, examina activamente la unión con otra empresa cuando, según algunos analistas, debería profundizar más aún en las sinergias de la fusión de Glaxo con SmithKlineBeecham, cerrada a finales de 2000.

En el caso de Bristol Myers, la quinta farmacéutica del mundo, la situación tampoco es brillante y la mayor objeción a la operación es que en los últimos meses varios errores han llevado su cotización a niveles demasiado bajos como para cerrar ahora un buen acuerdo de venta. En concreto Bristol Meyers pagó 2.000 millones de dólares por comercializar un fármaco anticancerígeno (Erbitux) de la compañía de biotecnología ImClone. Poco después de cerrar el pacto, la FDA (organismo federal que autoriza la comercialización de fármacos y alimentos) negó su aprobación. Además, la empresa tiene un problema con sus inventarios.

Precisamente esa situación de debilidad de la compañía la hace más vulnerable a una opa que a una compra, algo que señalan los analistas en sus informes. También Novartis y Johnson & Johnson han mirado a Bristol Myers como objetivo.

La perspectiva de un gran acuerdo entre farmacéuticas es, no obstante, complicado. No sólo por problemas de competencia, sino porque, como indicaba un informe reciente de KPMG sobre el particular, es muy difícil que haya 'dos compañías que no tengan intereses similares y productos que no se solapen' como para hacer la operación lo suficientemente atractiva.

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Poca innovación en los laboratorios

La falta de productos innovadores en los laboratorios no sólo la han detectado los ejecutivos de las empresas farmacéuticas. Un informe de la Fundación Nacional para la Sanidad hecho público el pasado miércoles señala que dos tercios de los fármacos con receta aprobados por la FDA (Food and Drug Administration) entre 1998 y 2000 eran idénticos a medicinas ya existentes o que presentaban una mínima variación sobre el fármaco ya aprobado y sólo un tercio eran medicinas basadas en nuevas investigaciones. Según esta fundación, esta tendencia responde a la estrategia de las empresas de ampliar el periodo de patente de sus fármacos más vendidos. Para la Asociación de Investigadores y Fabricantes de Fármacos de América, el informe tiene un alto contenido político en un momento en el que crecen los conflictos por las extensiones de patentes y el reto de la comercialización de genéricos baratos. Lo cierto es que los números de la FDA son innegables y los ejecutivos de la industria son los primeros en saber que los laboratorios de sus compañías dedican muchos esfuerzos a proteger una patente o investigar campos que ya han sido abiertos por otras compañías y que suponen un pequeño reto al mundo de la investigación por rentable que sea a corto plazo.