ârgano de vigilancia

El consejo de Vivendi crea un comité para controlar la gestión de Messier

Las enormes expectativas que se crearon sobre el resultado final del consejo de administración que Vivendi Universal celebró el pasado miércoles no se cumplieron. Al menos de forma oficial no hubo decisión formal sobre la venta de entre un 15% y un 20% de la filial de tratamiento de agua y residuos, Vivendi Environnement, ni se produjo la esperada dimisión de Jean-Marie Messier, cuya cabeza pedían algunos consejeros a la vista de la severa caída de la cotización de las acciones este año.

El consejo decidió aplazar ambas decisiones. Aunque sí optó por controlar de forma mucho más estrecha la gestión diaria de la empresa por medio de un nuevo ente denominado literalmente comité de gobierno corporativo.

Su misión, según el comunicado difundido ayer por Vivendi Universal, será impulsar 'la implantación de nuevas medidas de gestión basadas en las mejores prácticas internacionales de dirección de empresas'.

El mercado no encajó nada bien la decisión de crear un órgano de vigilancia de la gestión. Las acciones de la compañía reaccionaron claramente a la baja, cayeron un 5%, justo lo contrario de lo que pretendía el comunicado difundido por Vivendi Universal, realizado precisamente para insuflar confianza en la sociedad después de semanas de intensos rumores que, como poco, vaticinaban una tormentosa etapa en la compañía.

Vivendi Universal precisaba en su comunicado que a partir de ahora todos los esfuerzos irán encaminados a intensificar los programas de reducción de deuda y a la concentración de la gestión en el crecimiento interno de la empresa.

División

La medida dividió a los analistas. Unos interpretaron que la intervención directa de los máximos accionistas de la empresa en la gestión era positiva, 'porque Messier ya no tendrá las manos libres nunca más', explicaron. En medios franceses cercanos a la empresa se pensaba que el consejo había sido muy tímido, 'ha tomado una típica decisión que no generará mayor confianza en el futuro de la empresa', aseguraron.

Su opinión se basaba en un hecho a su juicio trascendental. Desde la junta de accionistas celebrada el pasado 24 de abril, en la que el consejo respaldó públicamente y sin fisuras la gestión de Messier, hasta la reunión del pasado martes ha habido un giro de 180 grados.

'Está claro que la creación del nuevo comité pone seriamente en entredicho el apoyo del consejo a Messier', aseguraron ayer.

Y recordaban el pasaje de la autobiografía de Jean-Marie Messier publicada en el año 2000 en el momento en que negociaba la adquisición de Seagram. Messier aseguraba haber tenido mucha suerte en su carrera por haber 'gestionado siempre para incrementar mi independencia'.

El nuevo órgano de vigilancia reactiva el papel jugado hasta ahora en la empresa por Edgard Bronfman, que vuelve a involucrarse en la gestión después de abandonar por decisión personal la vicepresidencia ejecutiva a principios de año.

Bronfman representa el 5,3% que su familia posee en Vivendi Universal y hace unos días aseguró públicamente que a la vista de la enorme caída del precio de la acción 'no descartaba llevar a cabo una reducción de su participación'.

Bronfman acordó con Messier la venta de Seagram hace ahora 18 meses. En ese periodo las acciones de su familia han perdido 2.400 millones de euros de valor bursátil. Si con la presencia de Bronfman en el nuevo comité se pretende hacer un guiño a los accionistas, dando por hecho que así se salvaguardan sus intereses en la empresa, con la entrada de Marc Viénot, presidente honorario de Société Générale, en el órgano de vigilancia de la gestión, se pretende asegurar a los bancos acreedores que la empresa devolverá todas sus deudas.

Venta de activos

Por otro lado la multinacional francesa quiso dejar claro en su comunicado que no hará más indicaciones al mercado sobre los activos que piensa poner en venta en un futuro. 'Los detalles sobre cualquier transacción se darán en el momento en el que ésta se lleve a cabo', precisó. El consejo de Vivendi Universal rectificaba también así una costumbre de Messier muy criticada por el mercado de anunciar los planes de venta de activos antes de que estuvieran completados. Esta costumbre le costó a Vivendi Universal rebajar casi a la mitad de lo que inicialmente tenía previsto ingresar por la desinversión en su división de publicaciones y todo porque Messier 'se lo contó' a los analistas en una reunión un año antes.

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Sin junta y sin opciones sobre acciones

La puesta en cuestión de la independencia de Jean-Marie Messier como primer gestor de la compañía no fue el único punto de desautorización del consejo hacia el presidente de la empresa. Además se decidió no convocar una nueva junta de accionistas, en contra del criterio de Jean-Marie Messier que interpretó que la intervención de piratas informáticos en la votación electrónica de la junta general había adulterado la voluntad de los accionistas. Messier había acudido incluso a a la Corte Comercial de París para conseguir que algunos resultados de la junta de accionistas que le habían sido adversos se volvieran a votar. El consejo decidió ayer hacer suya la opinión de la Corte, que aún reconociendo la intervención de estos piratas informáticos durante el proceso de votaciones, aseguró que el resultado final no se vio sustancialmente modificado. Entre esos puntos rechazados en la junta se encontraba la aprobación de un nuevo plan de opciones sobre acciones para directivos por valor de 1.800 millones de euros. Un plan que fue enormemente criticado por los accionistas de la empresa, ya que se planteaba justo en un momento en el que la acción sufría y continúa sufriendo de hecho un enorme castigo en Bolsa. Los títulos de Vivendi han caído más de un 45% desde principios de año. Jean-Marie Messier aseguraba que necesitaba ese ambicioso plan de opciones para atraer a la compañía a directivos estadounidenses de primer nivel. Por otro lado, ayer Vivendo anunció que ha obtenido de sus bancos la supresión de cláusulas que vinculaban la disponibilidad de las líneas de crédito al nivel de calificación de su deuda '. 'Esta situación' permitirá a Vivendi 'continuar su programa de reducción de deuda en la serenidad' y con el objetivo de crear 'el mejor valor para sus accionistas', recalcó.