'Telecos'

Avánzit cae otro 19,6% y acumula en dos semanas un retroceso del 59%

Avánzit, cuando se llamaba Radiotrónica, estuvo en el Ibex 35. Fueron sus días de gloria, que acabaron según la crisis tecnológica se trasladó a las empresas de comunicaciones. El nudo del negocio de Avánzit es la instalación de red de telefonía para Telefónica. Pero la teleco, acuciada por el pésimo momento del sector, ha cerrado el grifo de las inversiones y, sin nuevos contratos del principal cliente, Avánzit ha caído en desgracia.

La caída en Bolsa es histórica. Un 59% en 11 sesiones. Ayer el descenso fue del 19,6%, con un volumen de negocio de 5,3 millones de euros, o el 7% del capital de la empresa. En la sesión de ayer, no obstante, la empresa llegó a avanzar posiciones cuando el primer ejecutivo, Rafael Martín Sanz, aseguró que espera que el acuerdo con los acreedores llegase antes de que acabase esta semana. También dijo la semana pasada que el acuerdo llegaría en cuestión de días.

Pero estas declaraciones no han sido capaces de frenar la sangría bursátil. Sobre todo, porque Avánzit lleva reuniéndose con los acreedores durante casi tres meses y aún no ha cerrado la reestructuración de la deuda. Se teme que la empresa se quede sin dinero en la caja y que los acreedores pidan la suspensión de pagos, un escenario que hace unas semanas parecía lejano pero que ahora está en muchas quinielas, vistas las dificultades para llegar a un acuerdo.

En el primer trimestre del año, Avánzit perdió 10 millones de euros y sufrió un descenso en los ingresos del 25%. En 2001 las pérdidas ascendieron a 52 millones de euros. En el balance de 2001 Avánzit refleja deudas a largo plazo de 134 millones de euros y otros 367 de deuda a a corto plazo, de los que 151 son de proveedores. La posición de tesorería era a 31 de diciembre de 38 millones de euros. Las últimas caídas bursátiles han tumbado la capitalización de mercado de Avánzit hasta los 64 millones.

Con las negociaciones se intenta que la deuda a corto plazo se convierta en deuda a largo. Paralelamente, Avánzit ha efectuado este año una reducción de plantilla para rebajar costes, dadas las crecientes pérdidas de explotación que genera el negocio de redes de telefonía fija. Antes, la empresa quiso evitar la crisis comprando Telson para entrar en medios de comunicación. Pero también en este sector pintan bastos.

Entre los bolsistas de siempre, que no los noveles, sigue caliente la historia de esta compañía, la antigua Radiotrónica. Histórica y tradicionalmente ha atravesado por situaciones de penuria más que de gloria, porque su negocio, ante todo, es difícil y especialmente sensible a las mejores y peores puntas del ciclo económico.

La gran calentura la procuraron los financieros Javier Tallada y Guillermo Mesonero Romaneros, antes artífices de la recuperación de la suspensa Puleva. Entraron en el capital de la empresa y las acciones, es cierto, subieron como la espuma. Fue, entonces, el valor revelación de la Bolsa española.

Ambos financieros intentaron la fusión con Amper cuando esta última aún estaba en el Ibex y la primera acaba de llegar. Fracasó la operación y las dos salieron del principal índice del mercado.

Desde entonces el rosario de lamentaciones no ha cesado. Los contratistas no contratan y la diversificación ha ido a sectores deprimidos. Telefónica ya no es la tabla de salvación.