Presupuestos

Bruselas alerta a España y a otros cinco países de la fragilidad presupuestaria

La Comisión venía advirtiendo a España desde el año pasado sobre la urgencia de asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo. Informe tras informe, Bruselas ha alertado sobre una preocupante evolución demográfica que puede disparar el gasto público en las próximas décadas. Ayer, la Comisión situó a España ya entre los seis países en los que 'está emergiendo el riesgo de desequilibrios presupuestarios que rompen las exigencias del Pacto de Estabilidad y Crecimiento'. El pacto fija en el 3% del PIB el límite del déficit público.

El gasto en salud y pensiones y la lenta reducción de la deuda pública son las causas de ese riesgo en Alemania, Francia, Austria y Portugal. En España y Grecia, los desequilibrios surgen 'casi totalmente' del incremento del gasto en el sistema público de pensiones. 'Alrededor del 8% del PIB entre 2000 y 2040 en España', calcula la Comisión en su tercer informe anual sobre el estado de las finanzas públicas en los Estados de la UE.

La receta de Bruselas para el Gobierno español fija el año 2004 como límite para 'conseguir una reforma masiva del sistema de pensiones'. En ese plazo, se debe incrementar además la tasa de empleo, que según los últimos datos todavía es del 54,7% de la población activa, frente al 63,9% de la media comunitaria y el objetivo del 70% que la UE se ha fijado para el año 2010.

El informe, presentado en el Parlamento Europeo por el comisario de Economía, Pedro Solbes, señala a Holanda, Finlandia y Luxemburgo como los únicos países de la zona euro que han realizado 'reformas ambiciosas y globales de sus sistemas de pensiones'. El saneamiento de esos sistemas exige, según la CE, un vínculo más estrecho entre el montante de las cotizaciones y las pensiones a las que se obtiene derecho, así como por un mayor porcentaje de planes privados de jubilación.

El documento de Solbes llega en 'el año más difícil de la política fiscal en los tres años de historia de la Unión Monetaria', que arrancó definitivamente el 1 de enero de 1999. Por primera vez desde 1993 se ha deteriorado, un 0,5%, el balance presupuestario global de los países de la zona euro, cuyo déficit se situó en 2001 en el 1,3% del PIB. El freno en la consolidación fiscal se ha debido a una ralentización económica que ha puesto en cuestión, también por primera vez, la lógica del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Solbes urgió ayer a los cuatro países con mayor déficit (Alemania, Francia, Italia y Portugal) 'a realizar un último esfuerzo para alcanzar el equilibrio o el superávit en 2004 como muy tarde'. El llamamiento se dirigía especialmente a Francia, después de que el presidente Jacques Chirac, en plena campaña para las elecciones legislativas de junio, haya prometido jugosos recortes fiscales que obligarían a retrasar el equilibrio hasta 2007. 'El compromiso inicial era 2002', recordó el comisario ante la Eurocámara para pedir que esta vez se cumpla el nuevo objetivo que Chirac suscribió en marzo en la Cumbre de Barcelona.

El ministro de Finanzas alemán, el socialista Hans Eichel, también vapuleó ayer en Berlín al presidente francés. 'No entiendo cómo puede pactar algo en Barcelona (...) y después decir en Francia que no lo va a cumplir'. 'Si las reglas del pacto no se respetan, será un signo negativo para la credibilidad económica europea y, probablemente también, para la inflación', terció desde París el miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo, el belga Guy Quaden.

Alemania protagonizó el pasado 12 de febrero la mayor revuelta contra el pacto al negarse a recibir una advertencia comunitaria sobre el desliz de su déficit público (2,8% previsto este año) hacia el máximo permitido. El presidente del BCE, Wim Duisenberg, secundó una estrategia que ha desatado una oleada de peticiones, incluida la del grupo socialista del Parlamento Europeo, para que se revisen los términos del texto pactado en 1997.

En una última ironía, el documento de Solbes señala a Francia y Alemania como los países que mejor gestionan el gasto público.