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La inversión languidece y pone en peligro la recuperación económica

Sólo la inversión en construcción mantiene su fortaleza, frente a la extrema debilidad de los bienes de equipo. Los empresarios esperan una cierta recuperación para final del año, pero reconocen que sigue habiendo una gran incertidumbre.

Las dudas sobre la consolidación de la recuperación económica siguen sin disiparse. Una de las principales razones es el comportamiento de la inversión, como ya ha alertado el propio Banco de España.

La formación bruta de capital fijo lleva desde 1999 en continua desaceleración, acumulando tasas de crecimiento negativas desde octubre de 2000, es decir, con descensos consecutivos en los últimos cinco trimestres, según indican los datos de ciclo-tendencia de la contabilidad nacional.

La utilización de la capacidad productiva se encuentra ahora en el 76,9%, tres puntos menos que en el primer trimestre de 2001, y la mayor parte de los empresarios espera disminuir su cartera de pedidos en los próximos meses, según la última encuesta de coyuntura industrial que elabora el Ministerio de Ciencia y Tecnología. De hecho, las empresas estiman una caída nominal de la inversión del 2%. El comportamiento de la inversión, sin embargo, no es homogéneo. Un análisis más profundo, de carácter sectorial, arroja luz sobre la posible evolución a corto plazo del agregado. Uno de los sectores más afectados es el del metal. La patronal Confemetal reconoce que 2001 no ha sido nada halagüeño, tanto en producción (cayó un 3,9%) , como en exportación y empleo. La desaceleración de la actividad económica en la UE ha sido la causa fundamental de los pobres resultados, habida cuenta que las ventas de productos metálicos hacia el área no comunitaria no supera el 25% del total de exportaciones del sector. Las expectativas para este año están envueltas en una gran incertidumbre.

Con todo, no cabe ninguna duda de que es en los bienes de equipo donde está centrada la debilidad inversora, frente a la ligera recuperación de los bienes intermedios y de consumo. La inversión en equipo cayó un 2,2% en 2001 y no parece tener síntomas de reactivación, al menos en los primeros meses de 2002, a pesar de los bajos costes financieros que suponen los actuales tipos de interés.

El quid de la cuestión pasa por la motivación de las empresas para acometer nuevas inversiones. En un entorno de desaceleración, prefieren esperar a ver cómo va a evolucionar la demanda a corto plazo.

'De momento, la situación no es grave, dado que partíamos de un buen ejercicio como fue el año 2000; lo importante es que no se prolongue durante mucho más tiempo, ya que esto sí dañaría la confianza empresarial', advierte José Luis Castañeda, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Bienes de Equipo (Sercobe). Dentro de los bienes de equipo, Castañeda encuentra subsectores en los que la recuperación parece patente como las empresas ligadas a componentes ferroviarios, que se están beneficiando de los proyectos de infraestructuras y de la apuesta por la alta velocidad, o las ligadas a la generación de energía eléctrica. 'En cambio, la incertidumbre es amplia en la industria ligera, la alimentaria y la de telecomunicaciones', señala. La mayor debilidad se encuentra en las empresas exportadoras, ligadas a la evolución de la coyuntura económica de Francia y Alemania, los principales países de destino. Castañeda espera que 2002 sea para el sector un año muy parecido a 2001, en el que la demanda interna cayó un 2%, y las exportaciones, un 1%.

El año 2001 también fue duro para las inversiones de la industria alimentaria. El consumo de productos retrocedió casi un 2%. Según la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), se debió, sobre todo, a la sensación de inseguridad de los consumidores, provocada por la crisis de las vacas locas (en los primeros meses) y la desconfianza generada por la crisis del aceite de orujo de oliva. El sector confía en recuperar las inversiones una vez que se recupere la demanda.

Por su parte, el hipersector de electrónica y telecomunicaciones registró el pasado ejercicio un comportamiento muy desigual, porque mientras los servicios electrónicos crecieron un 15%, la industria electrónica cayó un 4%. El presidente de la patronal (Aniel), Jesús Banegas, destaca que la exportación y la importación descendieron simultáneamente un 4%, lo que pone de manifiesto 'no sólo la debilidad del mercado interior, sino también una significativa pérdida de competitividad exterior'.

La industria de telecomunicaciones, con un 14% de caída de su mercado, ha sido la más perjudicada, aunque la producción de equipos de telecomunicaciones se desplomó un 28%, lo que significa un retroceso de alcance histórico. Lo peor es que todo apunta a que el balance de este año podría resultar peor, según fuentes de Aniel.

Por último, los principales fabricantes de automóviles esperan que 2002 sea un año de retroceso en sus ventas (de hecho la caída acumulada hasta abril es del 7,5%) 'aunque debemos tener en cuenta que partimos del récord histórico de 2001', subraya el director económico de Anfac, Miguel Aguilar.

La construcción mantiene el optimismo por su fuerte actividad

Si hay un sector donde no sólo no existen incertidumbres, sino que se mantiene el optimismo, dado el fuerte ritmo de actividad que todavía registra, ése es el de la construcción. Las cifras de consumo de cemento relativas al primer trimestre de este año continúan creciendo a tasas del 5%, incluso con el paréntesis de la Semana Santa. Según los datos que maneja la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el segmento de la edificación sigue creciendo, ya que aunque para este ejercicio está previsto que disminuya el ritmo de viviendas iniciadas (que se situará todavía por encima de las 400.000), 'hay que tener en cuenta la inercia de terminación de las correspondientes a los dos años anteriores', explica a este periódico Juan Francisco Lazcano, presidente de CNC. 'Mientras que el crecimiento de la economía se mantenga por encima del 2% y no se destruya empleo, los ciudadanos seguirán invirtiendo en vivienda, y eso es positivo para el sector', recuerda Lazcano. No obstante, algunos expertos ya han alertado que la elección masiva del mercado inmobiliario como destino de las inversiones de los particulares perjudica a otros sectores, en los que de persistir la debilidad de la demanda, las empresas pueden suspender sus decisiones de inversión y, por ende, de creación de empleo, siendo esta circunstancia perjudicial para la reactivación de la economía. Otro de los factores que explican el optimismo del sector es que durante este año, y en especial en los dos próximos ejercicios, comenzarán los trabajos de las proyectos contenidos en el Plan de Infraestructuras 2000-2007, una vez que vayan concluyendo todos los estudios informativos previos y los procesos de licitación. Por este motivo, la revitalización de la obra civil es una de las vías que permite augurar un corto plazo con tasas de crecimiento por encima del 4%.