Tribunales

Gates basa la defensa de Microsoft en un mensaje catastrofista ante la juez

El presidente de Microsoft, Bill Gates, dijo ayer, ante la juez del caso que se sigue contra la empresa por prácticas restrictivas de la competencia, que las propuestas de los fiscales que disienten del pacto entre la empresa y el Gobierno acabarán con la innovación en su programa Windows. Retomando el discurso catastrofista que ya utilizó el número dos de la compañía, Steve Ballmer, Gates compareció ayer y lo hará hoy de nuevo por primera vez desde que se abrió el caso hace cuatro años.

Poco antes de entrar en la sala donde le esperaban los abogados y la juez, Colleen Kollar-Kotelly, Gates hizo unas cortas declaraciones a la prensa en las que enfatizó que su presencia en el banquillo de los testigos respondía a la necesidad de clarificar la situación 'por el bien de los consumidores y la industria'. Los nueve fiscales buscan duras sanciones contra Microsoft y han pedido que la empresa ofrezca un sistema operativo Windows básico para que los competidores puedan colgar de él sus propios programas y no depender sólo de los de Microsoft.

En una primera fase, el interrogatorio se extendió durante 40 minutos antes de una pausa para el almuerzo. El presidente de Microsoft contestaba a las preguntas con respuestas cortas pero con voz clara, lo que contrasta con la declaración grabada que hizo al comienzo del juicio hace algo más de tres años. En esta grabación, Gates ofreció una inesperada imagen balbuceante e incluso llorosa ante las acusaciones.

Gates llevó ante la juez una declaración escrita de algo más de 150 páginas en la que se reiteraba la imposibilidad de aceptar las propuestas de los Estados disidentes y retirar de Windows programas como el buscador Explorer. Según el presidente de la compañía, esto 'pondría en peligro el negocio y la tecnología de Microsoft y devaluaría Windows'.

Según el presidente de la primera compañía de software del mundo, si la juez Kollar-Cotelly decide no aceptar el acuerdo al que llegó la empresa al final del año pasado con el Gobierno de George Bush y optar por las más duras medidas anticompetencia propuestas por los nueve fiscales de los Estados en contra de éste, 'el desarrollo de Windows daría un paso atrás de 10 años en el tiempo y se congelaría allí para siempre'. Gates mantiene que hacer las versiones de Windows específicas para los clientes daría lugar a más de 1.000 variaciones del actual sistema operativo, lo que desde su punto de vista es imposible. Hoy continúan las declaraciones de Gates.