Construcción

ACS se hace con el control de Dragados tras pagar 900 millones al Santander

Un nuevo paso en las concentraciones llega al sector de la construcción y con un protagonista inesperado, el grupo Dragados. El Santander Central Hispano (SCH), el accionista de control del tercer grupo de construcción y servicios de Europa y primero de España, cerró ayer la venta de su paquete de control del 23,5% en Dragados a ACS a un precio de 22,2 euros por acción, lo que supone una prima del 58,7% sobre la cotización de cierre de ayer (14 euros).

La operación implica un desembolso por parte de la empresa que preside Florentino Pérez de 900 millones de euros, de los que 536 millones son plusvalías para el primer banco, que mantendrá el 0,5% de la compañía.

La compra ha sido negociada en las últimas semanas con absoluto sigilo, de tal manera que ni siquiera el presidente de Dragados, Santiago Foncillas, que celebró ayer el tradicional encuentro con la prensa previo a la asamblea de accionistas, dejó entrever signo alguno de conocer la operación. Es más, el presidente, cuya dimisión se anunciará hoy mismo, enfatizó en esa reunión que, tras la compra de HBG y la opa de Aurea (controlada por Dragados) sobre Iberpistas, descartaba nuevas operaciones de fusión o alianza en un plazo de dos años.

La adquisición del 23,5% se articuló, según fuentes solventes cercanas a la operación, mediante una aplicación fuera de mercado realizada por Citibank. El asesor de ACS en esta operación ha sido Lazard Fréres.

ACS financiará la operación recurriendo en parte al endeudamiento, según explica en un comunicado la empresa que preside Florentino Pérez. Además, según ciertas fuentes del sector, el comprador podría tener pactada, también a través de Lazard, la venta de la holandesa HBG, cuya compra ha cerrado esta misma semana el equipo directivo de Foncillas por 756 millones de euros.

Beneficio inmediato

ACS añade en su nota oficial que los costes derivados del endeudamiento generado en esta compra más la amortización del fondo de comercio generado en la misma, que asciende a 641 millones de euros, sean compensados desde este año por el resultado atribuible a ese paquete.

El grupo comprador descarta la posibilidad de llevar a efecto un proceso de fusión de ambas cabeceras en los próximos meses y la de adquirir paquetes adicionales de acciones de Dragados en un número que implique sobrepasar los límites establecidos en el decreto que regula las condiciones del lanzamiento de una opa (a partir del 25%).

De hecho, ACS añade que adquiere una posición estratégica, aunque 'no de control o dominio, en una de las primeras compañías del sector de construcción, facilitando así un proceso de reflexión y estudio a una posible colaboración entre ambos grupos en ámbitos concretos de actividades comunes'.

La constructora compradora tampoco tiene decididas acciones estratégicas para Dragados y manifiesta la intención de proponer hoy en la junta de accionistas el nombramiento de siete consejeros, en representación de los principales accionistas de ACS, que ya fueron elegidos en un consejo de urgencia celebrado en la tarde de ayer.

La sorprendente operación de ACS provoca, en cualquier caso, un profundo vuelco del status quo de las grandes constructoras. El destino del paquete de Dragados estaba en el punto de mira de todos sus competidores desde hace dos años. Primero, en el verano de 2000, se gestó sin éxito la fusión con Sacyr, que se volvió a intentar en el estío de 2001.

Entre medias, Ferrovial había dejado claro su deseo de hacerse con la constructora del SCH y el ahora victorioso Florentino Pérez lo propuso también sin éxito el pasado mes de agosto. Es más, esa negociación fue parada entonces por el propio banco y Santiago Foncillas, y le costó el puesto al vicepresidente ejecutivo, que había abogado por la alianza con ACS. Por su parte, el grupo Acciona, con elevada liquidez, también había seguido con interés el destino de la entonces segunda constructora del ranking.

La oferta exitosa sobre HBG, justificada en buena medida por Foncillas como un medio para huir del 'hostigamiento interno', había colocado a Dragados entre los intocables.

El propio Botín, tras el descalabro de la constructora en Bolsa al conocerse la operación, anunció públicamente su intención de comprar más acciones como respaldo a su filial. El golpe de ACS provocará probablemente un nuevo reajuste en la relación de fuerzas del sector. Dragados repitió ayer y cerró a 14 euros.

Un grupo de actores de lujo

La operación anunciada ayer, además de sacudir una vez más el mapa español de la construcción, ha reunido a un grupo de actores de lo más selecto. Emilio Botín, Florentino Pérez, los March, Alberto Cortina, Alberto Alcocer o Santiago Foncillas han intervenido, de una u otra forma, en ella. Y cada uno, con un objetivo. El Santander Central Hispano ha emprendido una nueva oleada de adquisiciones en América, para la que necesita fondos. El grupo que preside Emilio Botín acaba de cerrar una compra en Chile, a la que seguirá una posterior fusión, que le ha consolidado como primera entidad del país andino. Además, todo parece indicar que el Santander está a punto de cerrar una nueva operación en México para incrementar su participación en el Bital. Florentino Pérez, presidente de ACS y del Real Madrid, lleva años persiguiendo participar en la primera constructora nacional. De hecho, por sus manos ya han pasado operaciones de compra o fusión como las protagonizadas con Padrós, Auxini o Ginés Navarro. Para los March, la operación también supone alcanzar la meta de llegar al liderazgo de un sector, el de la construcción, por el que llevan apostando mucho tiempo. Primero, a través de Ginés y Navarro. Después, con ACS. Por su parte, Alberto Cortina y Alberto Alcocer, los Albertos, culminan con la entrada en Dragados su retorno triunfal al mundo de los ladrillos. Después de varios años alejados del negocio, tras su salida de FCC, optaron por entrar poco a poco en ACS. Todos los expertos apuntaban a que esa entrada era sólo el primer paso para algo más ambicioso. Y han acertado. El gran perdedor de esta operación ha sido Santiago Foncillas, a pesar de haber sido uno de los principales apoyos de Emilio Botín en su pugna con José María Amusátegui por hacerse con el control del SCH.