Análisis

Las caídas de las biotecnológicas abren la puerta a nuevas fusiones

En diciembre de 2001 varias fusiones entre biotecnológicas sacudieron el sector. Los analistas vaticinaron entonces una oleada de concentraciones. Pasados tres meses, el índice biotecnológico del Nasdaq ha caído un 30% y los analistas creen que las condiciones son ahora inmejorables para que se produzca una caza por parte de las farmacéuticas en busca de compañías biotecnológicas que aporten valor a su lista de fármacos en desarrollo.

Cuando a finales del año pasado la estadounidense Amgen anunció sus intenciones de hacerse con Immunex, los analistas destacaron que había llegado la hora de las consolidaciones en el sector. La operación suponía, según los expertos, el corolario respecto a un proceso de fusiones entre compañías biotecnológicas.

La euforia de algunos expertos era comprensible. En el plazo de un mes, además de Amgen e Immunex, se habían producido cuatro fusiones importantes: la unión de Millenium Pharmaceuticals y Cor Therapeutics, MedImmune y Aviron, Chiron con Matrix y, semanas antes, DeCode y Medichem.

La mayoría de los analistas cantaba las excelencias de la concentración en el sector biotecnológico. Con este tipo de uniones las compañías ganan tamaño y aúnan esfuerzos en sus intentos de sacar adelante nuevos fármacos, ampliar el número de compuestos en desarrollo, montar su propio equipo de ventas y reducir riesgos.

Pasados tres meses, los movimientos entre biotecnológicas, sobre todo en cuanto a la cuantía de las operaciones, han sido escasos. Pero el notable retroceso en Bolsa de algunas compañías (el Nasdaq Biotech ha caído un 30% desde enero y se encuentra muy cerca de los niveles del 11 de septiembre) ha abierto de nuevo la veda.

Ahora las esperanzas están puestas en los acercamientos entre farmacéuticas y biotecnológicas. Sobre todo porque el kilo de papel biotecnológico es mucho más barato que hace unos meses y porque los beneficios de las farmacéuticas siguen siendo sustanciosos. Dos operaciones recientes de estas características han despertado el interés de los analistas: la compra de la estadounidense Collateral Therapeutics por parte de la farmacéutica alemana Schering AG y la adquisición de la belga Tobotec-Virco por parte de Johnson & Johnson.

Inversión racional

En una nota reciente, los analistas de Goldman Sachs explicaban muy claro lo que estas dos últimas operaciones pueden significar. 'Con estas dos fusiones la consolidación en el sector empieza a tomar forma. Para las farmacéuticas las biotecnológicas son un objetivo estratégico, pero también una inversión racional, ya que supone sacar partido a los 348.000 millones de dólares en ingresos que la industria farmacéutica generará en los próximos cinco años. Al mismo tiempo, las valoraciones de las biotecnológicas están bajas, lo que allana más el camino hacia la consolidación del sector'.

La unión farmacia-biotecnología no es nueva. Desde hace años, los acuerdos para comercializar productos son habituales. Las fusiones entre ambas industrias responden también a un proceso natural: las primeras proporcionan un abanico de potenciales medicamentos y las últimas aportan el potencial financiero y la red comercial. 'La industria farmacéutica continúa teniendo apetito por la biotecnología, particularmente sobre aquellas empresas que pueden ampliar las metas de descubrimiento de nuevos productos', asegura en un informe Steven Burrill, presidente de Burril & Co, una compañía estadounidense de capital riesgo especializada en ciencias de la salud.

Burrill también opina que se van a producir más fusiones transnacionales. Aun así, los movimientos corporativos son hasta hoy casi una exclusiva del mercado estadounidense, en gran parte porque el plantel es mucho mayor que en Europa.

Una empresa interesante en el Viejo Continente es Celltech, que además es una de las pocas biotecnológicas rentables. A Celltech no le han ido bien las cosas últimamente. Ha caído un 27% desde diciembre y tras dos años como miembro del índice FT 100 de la Bolsa londinense, acaba de ser expulsada. Si a principios de año estaba en boca la de la mayoría de los analistas como una de las candidatas a ser opada, las posibilidades ahora son mayores. Su condición de rentable, su bajo precio y su excelente cantera de productos hacen de la británica la candidata perfecta a ser absorbida por otra compañía.

Zeltia, un nombre que está de moda

Los expertos en comunicación señalan que las mejores referencias para memorizar el nombre de una empresa son las que están apoyadas en las letras A y Z, primera y última de nuestro abecedario. En los últimos años han abundado más las creaciones y los nuevos nombres de empresas y negocios alrededor de la A que de la Z. El nombre de la biotecnológica española parece gustar más de lo esperado, hasta el punto de que algún medicamento de moda es cacofónicamente igual. Se trata del inhibidor de la absorción de colesterol Zetia. Las autoridades sanitarias estadounidenses acaban de admitir a trámite de aprobación el fármaco Zetia, que ha sido investigado por Schering-Ploug. Zetia es un inhibidor selectivo de la absorción de colesterol. En los estudios clínicos se ha comprobado que es capaz de disminuir los niveles de colesterol LDL (colesterol malo). ¿Es bueno o malo para Zeltia este hecho? Lo mejor es que se trata de un fármaco que aparece exitoso, con la venia de la FDA.