Crecimiento económico

El BCE considera insuficientes las reformas pactadas en Barcelona

El Banco Central Europeo considera que la ralentización económica en la zona euro tocó fondo en el último trimestre de 2001 y se encuentra ya en curso para alcanzar todo su potencial a finales de 2002. Pero el emisor advierte que los Doce sólo pueden esperar por ahora un crecimiento de apenas el 2,5%, pues la estructura de la economía europea no permite aspirar a más. La Cumbre de Barcelona es un buen paso para modernizar la economía, pero se precisa un ritmo más veloz y ambicioso.

Otmar Issing, miembro del comité ejecutivo del BCE, compareció ayer ante la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo para expresar este diagnóstico sobre la evolución económica. Issing citó la fuga de inversiones europeas hacia EE UU como ejemplo de las lacras que padece la zona euro. 'No podemos obligar a invertir aquí', recordó el alemán. 'Hay que hacer más atractiva la zona euro'.

Issing considera que el Consejo Europeo de Barcelona ha sido un avance en la buena dirección. 'Pero hay que acelerar el paso'. 'Al menos ahora ya hay acuerdo en que lo que hay que hacer es aplicar las reformas', se felicitó. El alemán instó a los Gobiernos nacionales a tener el coraje de proponer las reformas incluso cuando los resultados puedan ser tangibles en la legislatura siguiente, cuando alguno de ellos quizá ya no se encuentre en el poder. Simplemente, conmina Issing, 'no debemos aceptar que la recuperación pueda estar limitada otra vez por un potencial de crecimiento insatisfactorio'.

Los objetivos de la Cumbre de Barcelona se han visto frenados, precisamente, por las numerosas citas electorales en la UE. Hasta seis países celebran elecciones este año, entre ellos Alemania, Francia y Holanda.

Mercados financieros, estructura laboral o liberalización ocupan, según el BCE, los puntos más urgentes de la reforma de agendas pendientes. 'Merece la pena señalar', observa Issing, 'que a pesar del alto nivel de desempleo en la zona euro persisten los desequilibrios entre la oferta y la demanda laboral entre ciertas áreas de algunos países'.

Demanda interna

La recuperación de la zona euro llegará, según el BCE, a través de mayores exportaciones y de un incremento en la demanda interna, favorecida por la estabilidad de precios. En este sentido, Issing recordó que, durante 2001, las familias europeas sufrieron una caída considerable de su poder adquisitivo por culpa de la escalada inflacionista. 'Nuestro pronóstico es que el crecimiento del PIB real se encontrará en línea con su potencial hacia finales de 2002', vaticina Issing. 'Tenemos, sin embargo, bastantes dudas todavía sobre la fortaleza de la recuperación económica este año'.

El representante alemán en el BCE, cuya influencia sobre el presidente Wim Duisenberg es notoria en Francfort, no dejó entrever en su intervención ningún sesgo nuevo en cuanto a la política monetaria. Las escasas preguntas parlamentarias tampoco extrajeron ninguna sobre las próximas reuniones del BCE.

Suecia, cuyo banco nacional suele replicar inmediatamente las decisiones sobre tipos de interés del BCE, se adelantó esta vez y el martes elevó el precio del dinero un cuartillo, hasta el 4%.

Issing indicó que no existen riesgos inflacionistas. Incluso el impacto de la transición al euro ha sido mínima, según insistió. El incremento de la masa monetaria (M3) sigue sin preocupar tampoco al banco emisor.

Por otra parte, el Parlamento Europeo prevé celebrar la audiencia al candidato a vicepresidente del BCE el próximo 22 de abril. El mandato del actual, el francés Christian Noyer, concluye el 31 de mayo. Los ministros de Economía y Finanzas, reunidos en Oviedo en sesión informal bajo presidencia de Rodrigo Rato, deberán proponer el próximo 14 de abril su opción.