Sector exterior

El déficit comercial se estabilizó en 43.000 millones de euros el año pasado

El déficit de la balanza comercial española llegó a 43.019 millones de euros en 2001, cifra que supone una práctica estabilización de este desequilibrio respecto a los resultados de 2000. Las exportaciones, en clara trayectoria descendente, cayeron un 9,1% en diciembre, por tercer mes consecutivo.

La desaceleración de las exportaciones españolas, que acumularon una caída del 5,2% en el último trimestre de 2001, impidió que la fuerte contracción de las importaciones por el descenso de los precios energéticos se tradujera en una corrección del déficit de la balanza comercial española durante el último ejercicio.

Los datos avanzados ayer por el secretario de Estado de Comercio y Turismo, Juan Costa, elevan hasta 43.019 millones de euros (7,15 billones de pesetas) el saldo negativo de los intercambios comerciales de España con el exterior durante el último ejercicio, cifra sólo una décima inferior a los 43.039 millones de euros (7,16 billones de pesetas) alcanzados en 2000. La tasa de cobertura, por su parte, mejora en ocho décimas y se sitúa en el 74,9%.

En un año caracterizado por la fuerte contracción de los flujos comerciales, consecuencia de la recesión económica internacional, las exportaciones españolas, que totalizaron 128.672 millones de euros (21,4 billones de pesetas), sufrieron una fuerte desaceleración en 2001, rebajando su tasa de crecimiento nominal hasta el 4,5%, frente al 19,1% de 2000.

Su trayectoria a lo largo del año muestra una evolución claramente descendente tras el crecimiento del 14,3% en el primer trimestre que fue paulatinamente decreciendo hasta cerrar el periodo octubre-diciembre con una caída trimestral acumulada del 5,2%.

Los precios de las exportaciones registraron un crecimiento medio del 2,5% en 2001, 3,6 puntos menos que en 2000, por lo que el aumento de la exportación en términos reales, descontando el efecto de los precios, se reduce a sólo el 2%, frente al 12,2% de un año antes.

A pesar de esta fuerte ralentización, el secretario de Estado de Comercio calificó de 'positiva' la evolución de la exportaciones españolas cuyo mínima subida duplica, sin embargo, el crecimiento del comercio mundial, estimado en menos del 1%.

En la misma línea que las ventas, las importaciones pasaron de un aumento nominal del 22,3% en 2000 a únicamente el 3,3% en 2001, alcanzando un valor de 171.691 millones de euros (28,5 billones de pesetas). A diferencia de la exportación, esta desaceleración de las compras exteriores está fuertemente influenciada por el descenso de los precios, que cayeron un 0,7% en tasa interanual, siendo especialmente relevante la disminución del 10% en los precios energéticos.

En términos reales, el crecimiento de las importaciones fue del 4,1%, la mitad que en 2000 y muy inferior al de los tres años anteriores, con lo que se prolonga la desaceleración iniciada en 1999, vinculada al menor dinamismo de la inversión interior.

Equipos y energía

Esta caída de la inversión, que los datos de la contabilidad nacional cifran en el 2,2% en 2001, se refleja también en el análisis sectorial de las importaciones que muestra una caída del 0,5% en las compras de bienes de equipo, siendo especialmente acusada en los equipos de telecomunicaciones (-14,5%) y el sector aeronáutico (-38,7%).

Además de la energía, cuyas compras se reducen un 4,9% por el descenso de los precios del petróleo, dentro de los bienes de inversión tuvieron también una evolución negativa del 0,6% las materias primas. Por el contrario, las importaciones más dinámicas fueron las de alimentos y manufacturas de consumo con crecimientos del 12,1% y 7,5%, respectivamente, en consonancia con la evolución general de la economía española cuyo crecimiento se sustenta básicamente en la construcción y en la demanda de consumo.

Las compras de automóviles y motos aumentaron un 6,7%, tasa que permitió contrarrestar la caída del 1,1% en el subsector auxiliar de componentes vinculado a la actividad industrial.

También son los sectores de consumo los más dinámicos en el área de la exportación, con aumentos del 12,3% para la alimentación y del 10,3% en las manufacturas, siendo especialmente relevante la subida del 14% en las ventas exteriores de los artículos de confección.

Permanecieron prácticamente estancadas las exportaciones de bienes de equipo, que aportan el 21% del total de las exportaciones españolas, con un comportamiento especialmente negativo en los equipos de oficina (-10,3%), construcción naval (-33,9%) e industria aeronáutica, que cayó el 9,1%. Mientras que el sector del automóvil (responsable del 21,6% de nuestras ventas exteriores) muestra también una acusada desaceleración en su actividad exportadora al crecer sólo el 1,6%.

Comercio en diciembre

Por lo que respecta al comportamiento del comercio exterior español durante el último mes del año, el aspecto más destacable es la fuerte caída, de un 9,1%, en las exportaciones, la tercera mensual consecutiva, y que supone el peor resultado desde las devaluaciones de la peseta del año 1992.

En términos nominales, el valor de las ventas exteriores en diciembre fue de 9.655 millones de euros (1,6 billones de pesetas), inferior también, un 9%, al promedio de los 11 meses precedentes.

Las importaciones, por su parte, alcanzaron 14.001 millones de euros (2,3 billones de pesetas), un 6% menos que en diciembre de 2000, intensificando también la caída del último trimestre.

La diferencia entre ambos flujos comerciales eleva el déficit comercial de diciembre a 4.346 millones de euros (723.114 millones de pesetas), un 1,8% superior al del mismo mes del ejercicio precedente; mientras que la tasa de cobertura de la exportación sobre la importación fue del 69%, la más baja del año.

En términos reales, descontando las variaciones en los precios, el descenso mensual de las exportaciones fue del 8,7% y del 2,3% en las importaciones, interrumpiendo la tendencia de cuatro subidas consecutivas.

Crece el peso de la UE y se hunden las ventas a EE UU y Argentina

La evolución de las exportaciones españolas por áreas geográficas en 2001 muestra cómo la ralentización de las ventas afecta tanto a los mercados de la Unión Europea, que suben un 5,5% frente al 16,4% de 2000, como a los países no comunitarios donde crecieron el 2,2%, tasa inferior en 24 puntos a la alcanzada el año precedente. Resulta, sin embargo, significativo cómo, pese a los esfuerzos de la Administración por diversificar los mercados de destino de nuestra exportación, la Unión Europea ha aumentado este año su peso en el total de las ventas exteriores españolas, aportando el 71,3% del total, 0,7 puntos más que en 2000. Este crecimiento de la importancia relativa de la UE se produce a pesar del estancamiento del mercado alemán, segundo destino mundial de los bienes españoles, que crece sólo un 0,1%. Mejoran, por el contrario, un 4,8% las ventas a Francia, primer cliente mundial de España, a Italia (6,8%), Reino Unido (12,4%) y Portugal y Bélgica, que suben el 11,9 y 11,3%, respectivamente, Fuera de la UE, las exportaciones a Estados Unidos cayeron sistemáticamente a partir del mes de agosto hasta llegar a tasas de crecimiento negativas por encima del 20% en los dos últimos meses del año. En el cómputo anual el descenso es del 5,3% frente a una subida del 32,1% en el ejercicio de 2000. Importante es también la caída del 20,6% en las ventas a Argentina, que se compensa en la región con los crecimientos del 11,2% en Brasil y, sobre todo, de México, que con un 32,4% de subida mantiene el dinamismo del pasado año. Destacables son, asimismo, los crecimientos en los países de Europa del Este, que suben en conjunto un 17,4%, y en Rusia, que aumentan el 29,6%. Mientras que en Asia, otro de los mercados prioritarios de la política de internacionalización diseñada por el Gobierno, persisten los crecimientos elevados en China (15,4%) y se estancan en Japón (1,6%).