Coyuntura

EE UU creció el 1,4% en el último trimestre de 2001 gracias al consumo

Pocos días después de los ataques contra Nueva York y Washington del pasado 11 de septiembre y con una recesión declarada en marzo, General Motors puso en marcha un programa de financiación al 0% de sus coches llamado Mantengamos América en Marcha. Iniciativas como ésta dispararon el consumo en el cuarto trimestre del año y, junto a un fuerte gasto público, dispararon el PIB de este periodo hasta llevarlo a un crecimiento del 1,4%.

Inicialmente, el PIB del cuarto trimestre del año pasado, el año en el que EE UU entró teóricamente en recesión, se cifró en el 0,2%. Con ser sorprendente la recuperación con respecto al tercer trimestre, que reflejaba una caída del 1,3%, la cifra revisada que ayer se dio a conocer ha superado las previsiones de los analistas más optimistas. Con todos los datos en la mano, este 1,4% se sitúa por encima del 0,9% de crecimiento previsto para esta revisión. Aún queda por conocer una tercera en marzo.

El dato, actualizado con información de la balanza comercial y del gasto en consumo, sugiere que la economía estadounidense ha encontrado los resortes necesarios para contrarrestar el efecto del 11 de septiembre. Y, según muchos analistas, refleja la profundidad de los cambios realizados por la economía de EE UU en la última década.

El aumento del consumo privado, que no fue del 5,4% como estaba calculado sino del 6%, supone el mayor crecimiento del gasto de los consumidores desde el segundo trimestre de 1998. Gracias al programa de promoción de General Motors (GM), seguido de inmediato por el resto de las automovilísticas, la inversión en coches y otros bienes duraderos se incrementó un 39,2% a ritmo anual durante los tres últimos meses del año. Hay que retrotraerse a 1986 para volver a encontrar un porcentaje similar.

Por otro lado, las inversiones públicas han registrado un subida del 10,1% a ritmo anual en este último periodo del año. El Gobierno federal, del conservador George Bush, y los Gobiernos locales han aumentado su gasto e inversiones a unos niveles similares a los finales de la década de los setenta.

Gasto en defensa

Este gasto público va a continuar en el futuro próximo a costa incluso del equilibro presupuestario, según la propuesta de cuentas generales para el año que viene que presentó Bush el mes pasado. El gasto más sobresaliente, por el incremento que registra, es el dedicado a Defensa, un sector en el que EE UU se va a gastar 435,85 millones de euros. Bush volvió a pedir ayer al Congreso la aprobación de su plan de estímulo económico.

Un tercer elemento en la balanza positiva ha sido el comercio. Al caer la inversión de las empresas y aumentar las compras de los productos estadounidenses, las importaciones se redujeron y, pese a la fortaleza del dólar, la caída de las exportaciones no fue tan fuerte.

Sin embargo, muchos presidentes de compañías estadounidenses que se reunían ayer en Boca Ratón ponían en duda que estas cifras reflejen la realidad. Según una encuesta realizada entre los asistentes a esta cumbre divulgada por la cadena de televisión CNBC, el 75% de ellos creían que el país estaba aún en recesión. Un porcentaje similar, el 77%, creía de todas maneras que este periodo negativo acabará este año, tal y como sugirió el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, el miércoles. Exactamente este mismo porcentaje de altos ejecutivos, entre los que se encontraban el presidente de International Paper y el ex presidente de Lucen, entre otros, declaraban que a cierre de 2002 el PIB se situaría en el 1,7%. Muy por debajo de la horquilla dada por Greenspan, del 2,5% y 3%.

Lo cierto es que las empresas tienen serios problemas para percibir la salida de la crisis. Muchas de ellas han tenido que acudir a fuertes regulaciones de empleo y congelar las inversiones desde antes de que la recesión comenzara en marzo de 2001. Además han tenido que asumir una fuerte contracción de los márgenes para empujar el consumo, como las automovilísticas.

De hecho, un análisis detallado del PIB constata el pesimismo que se muestra desde las empresas. Las cifras muestran que las inversiones no residenciales (construcciones para comercio, equipamiento para negocios y compra de software) cayeron un 13,1% en el cuarto trimestre, cuando en el tercero este porcentaje de caída era del 8,5%. Las inversiones en estructuras no residenciales (edificios de oficinas, parques industriales y hoteles) cayeron un 32,6%.

Sin embargo, los datos que ofrece la economía respaldan ambas tesis. El índice de actividad industrial de Chicago superó en enero, por primera vez desde junio de 2000, el nivel de 50, lo que indica que el sector se encuentra en un periodo de expansión. Pero el índice de la Reserva Federal de Chicago asegura que EE UU todavía estaba en recesión en enero.