Petróleo

La demanda global de crudo aumentará en 500.000 barriles este año

La Agencia Internacional de Petróleo (AIE) ha comunicado hoy que la demanda global de petróleo crecerá sólo en medio millón de barriles diarios este año, menos de lo previsto. El año pasado esta demanda aumentó en 100.000 barriles, el incremento más bajo desde 1985.

En su informe de enero, la AIE recortó en 60.000 barriles diarios su pronóstico de demanda global de petróleo para este año, que ahora se sitúa en 76,5 millones (un 0,7% más que en 2001), debido a las temperaturas altas en Norteamérica y otros mercados clave de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Los expertos de la AIE, agencia ligada a la OCDE, siguen asumiendo que la reactivación económica, que puede haber empezado ya, cobrará impulso en EEUU a mediados de año, causando en el segundo semestre un vuelco en la actual contracción de la demanda.

En diciembre pasado, las entregas de productos petroleros en EEUU se contrajeron un 4,5%, su mayor descenso del año; las de Alemania bajaron un 7,1% y las de Japón un 8%.

La oferta mundial de petróleo en enero cayó en 510.000 barriles diarios, debido a los recortes de producción en 640.000 barriles por parte de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y por varios Estados no miembros.

La producción mundial en promedio fue de 76,3 millones de barriles diarios en enero, indicó la AIE.

La de los diez países de la OPEP se situó en 23 millones de barriles diarios, cuando la meta de reducción que entró en vigor en enero era de 21,7 millones.

Las exportaciones netas de crudo y derivados de los ex países soviéticos aumentaron en 760.000 barriles a 4,92 millones en enero.

Según la AIE, los mercados de crudo están sometidos a fuerzas opuestas: el descenso de la oferta de la OPEP empuja los precios al alza, mientras que la evolución en las refinerías, el nivel cómodo de inventarios y la debilidad de la economía los empujan a la baja.

Si la economía se recupera según lo previsto, el proceso de reequilibrio del mercado acabará por reducir los inventarios de crudo y derivados, lo que debería apoyar los precios, indica.

Advierte, sin embargo, de que los acontecimientos de los últimos años refuerzan la lección de que en los mercados energéticos se pueden dar por sentadas muy pocas cosas.