Salamanca vive Rodin
Las esculturas monumentales de Rodin ocupan los espacios más singulares de Salamanca, Capital Europea de la Cultura
La aproximación a su vida que ofrece el Museo Rodin de París obvia la relación que el connotado escultor francés de principio de siglo mantuvo con España, a raíz de su amistad con el pintor Ignacio Zuloaga. La Fundación La Caixa exploró en 1996 ese capítulo biográfico del artista francés en la exposición Rodin y su relación con España, proyectada conjuntamente con el Museo Rodin, que recorrió Zaragoza y Palma de Mallorca. Posiblemente Pablo Picasso fue el primer español que se cruzó en la vida de Auguste Rodin. Sin embargo, sus vínculos con nuestro país se consolidaron tras conocer a Ignacio Zuloaga. Sincero admirador de Rodin, Zuloaga intentó durante mucho tiempo trabar amistad con el escultor, hasta que el 18 de septiembre de 1904 éste le recibió en su propiedad de Meudon. Unos meses más tarde, el 3 de junio de 1905, Rodin y Zuloaga tomaban el Sud Express con destino a la capital española, empezando siete intensos días de viaje que les llevaría a visitar Madrid, Toledo, El Escorial, Sevilla y Córdoba. Aunque la documentación es escasa, se sabe que durante esos días, Rodin tuvo la oportunidad de contemplar las obras de Velázquez, Goya y El Greco. A partir de ese viaje por España, Rodin y Zuloaga entablaron una sincera amistad que perduró hasta el fallecimiento del escultor.
La obra de Auguste Rodin (París, 1840-Meudon, 1917) no ha perdido un ápice de la fascinación que ejerció sobre sus contemporáneos. De nuevo, la Fundación La Caixa y el Museo Rodin colaboran para traer su obra a España. Un conjunto excepcional de esculturas en bronce y mármol, dibujos y fotografías inéditos que ocuparán Salamanca, Capital Europea de la Cultura del año 2002.
Las obras se exhiben en cuatro espacios singulares de la ciudad. La edad de bronce (1877), El pensador (1880), El beso (1882-1886), el retrato de Gustav Mahler (1909), Ugolino y sus hijos (1882), La eterna primavera (1884) y dos maquetas de La puerta del infierno (1880) son algunas de las 56 esculturas en bronce y mármol que se muestran en la Sala de Exposiciones Santo Domingo (Arroyo de Santo Domingo, s/n). Bajo el título Auguste Rodin, esta exposición pone de relieve la grandeza del genio de Rodin e ilustra algunos de sus procesos de creación. El artista consideraba que sus esculturas nunca estaban terminadas ni fijadas, sino que contenían en sí mismas una infinidad de posibilidades. Mediante la reducción y la ampliación, modificaba continuamente la escala de una obra concreta, y con ello la percepción y el significado de la misma. Paralelamente, recurría a sus descartes (cabezas, brazos y piernas) y combinaba varias figuras independientes, creando composiciones inesperadas e inéditas. Así, muchas de las figuras que moldeó con motivo de La puerta del infierno se hicieron famosas fuera del contexto de ésta, como por ejemplo El beso, El pensador, Ugolino y sus hijos...
Como culminación de la exposición Auguste Rodin, se exhiben varias esculturas monumentales: Balzac y las figuras aisladas de los Burgueses de Calais. La primera estatua fue encargada a Rodin en 1891 por la Société des Gens de Lettres, que rechazó la obra una vez acabada, ya que la prensa hostil la tachó de pingüino y de saco de carbón. Finalmente, el monumento fue inaugurado de forma oficial 40 años después. Este Balzac monumental -que el Museo Rodin presta por primera vez- se eleva sobre una peana de 2,5 metros en la Plaza Mayor de Salamanca. Los seis Burgueses de Calais, esculturas que dan cuenta de la devoción heroica de los prohombres de esta ciudad durante la Guerra de los Cien Años se levantan sobre el Patio de Escuelas Menores, como Rodin siempre quiso, a ras de suelo y sin pedestal para así 'penetrar mejor en el aspecto de la miseria y del sacrificio del drama'.
La exposición inédita Los arrepentimientos de Rodin se presenta en el Museo de la Universidad de Salamanca, al que se accede desde el Patio de Escuelas Menores. La muestra reúne una serie de fotografías retocadas, dibujos basados en esculturas, grabados y algunas esculturas en bronce y yeso. Su objetivo no es otro que revelar al Rodin experimental, una faceta desconocida hasta hace poco. El genio de Rodin respirará en Salamanca hasta el 31 de marzo.
Música, arte y teatro para celebrar la capitalidad cultural
Un espectáculo pirotécnico de Els Comediants inauguró el 19 de enero la fiesta. Salamanca emerge en 2002 como cabeza (bicéfala, pues comparte capitalidad con la ciudad belga de Brujas) de la cultura europea. Algo de culpa tienen sus ocho siglos de tradición universitaria, haber dado cobijo a cultivadores del conocimiento como Fray Luis de León o Miguel de Unamuno y poseer un conjunto arquitectónico declarado por la Unesco en 1988 Patrimonio de la Humanidad.
Referencia obligada en la cultura, Salamanca es también una ciudad hecha para el hombre. Su proporción humana se nota en una programación compuesta de música (clásica -religiosa, ópera barroca, clásicos del siglo XX...- y actual -Patty Smith, Manolo García, blues, rock...-), artes escénicas (teatro, danza y circo), foros y más de 30 exposiciones. Un presupuesto de 24 millones de euros para celebrar.