Las ayudas fiscales disparan la retirada de coches a 850.000 el año pasado
España vivió en el año 2001 la mayor renovación del parque de automóviles de la historia. Al récord de ventas de turismos se sumó otro máximo histórico: el de coches retirados de la circulación, que fueron 849.317, un 7,3% más que el año anterior. Al Plan Prever se acogieron 334.115 operaciones, con un aumento del 22,8%. La ampliación de las ayudas fiscales y el anuncio del fin de la gasolina súper explican esta tendencia.
Los 849.317 coches dados de baja en Tráfico durante 2001 son el 7,3% más que el año anterior y más del doble de los que se borraron del registro hace cinco años.
Según los datos de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam), la denominada tasa de sustitución -proporción de coches dados de baja sobre los coches nuevos matriculados- alcanzó el 59,10%, la más alta en siete años.
Ganvam destaca que una elevada tasa de sustitución como la registrada en 2001 indica que el parque español de automóviles se está haciendo más seguro y menos contaminante, lo que justificaría la continuidad de los planes de descuentos en el impuesto de matriculación.
Fuentes del sector destacan que, de los coches que circulan en España, el 20% más antiguo genera un 80% de las emisiones de gases nocivos atribuidas al uso del automóvil. Sólo la retirada de esos viejos vehículos supondría una drástica reducción del impacto ambiental del sector.
Juan Antonio Sánchez Torres, presidente de la asociación de vendedores, señala los sucesivos planes de ayudas fiscales como el principal impulso para la renovación del parque, sin obviar otros factores, como el anuncio de que la gasolina súper desaparecería el 1 de agosto (cuando empezó a comercializarse un sustitutivo) y la inesperada fuerza de la demanda de turismos nuevos, cuyas ventas alcanzaron los 1.437.192 unidades, un 4% más que el año anterior y un nuevo máximo histórico.
El Prever, sucesor de los planes Renove de 1993 y 1994, está vigente desde 1997 y fue ampliado el año pasado. El descuento en el impuesto de matriculación para quien entrega su viejo vehículo para desguace es de 80.000 pesetas con carácter general y de 120.000 para quienes cambien de un vehículo de gasolina con plomo a otro nuevo que la utilice sin plomo.
El año pasado se acogieron a estas dos modalidades del Plan Prever 334.115 compraventas de vehículos, un 22,8% más que el año anterior, según datos de la patronal de fabricantes Anfac.
Descuento a familias
Además, en 2001 entró en vigor un nuevo incentivo, por el que las familias numerosas (con tres o más hijos) se deducen un 50% del impuesto de matriculación al adquirir un coche nuevo de al menos cinco plazas. La medida benefició a 14.600 familias, que se ahorraron en total 12,28 millones de euros (2.043 millones de pesetas), según informaron fuentes del Ministerio de Hacienda.
Los planes Prever sólo están asegurados para este año y el próximo, sin que se haya anunciado por el momento ninguna fórmula de continuidad. 'Sentimos una gran preocupación', afirma Juan Antonio Sánchez Torres, presidente de Ganvam, 'porque antes de dos años, el 1 de enero de 2004, el sector del automóvil se quedaría sin ninguna ayuda del Estado'.
El presidente de Ganvam apuesta por una prórroga indefinida de los planes actuales o su sustitución por otros similares, pero advierte que dejar de incentivar la renovación de vehículos se traduciría en una drástica caída de las ventas.
La asociación, que agrupa a unas 9.000 empresas, propone una extensión del Plan Prever a los vehículos de segunda mano, una opción que la normativa actual no contempla. Según Sánchez Torres, la renovación del parque también debería beneficiarse de ayudas fiscales en el mercado de ocasión, siempre que se cambie a vehículos que dispongan de catalizador. Ganvam, que elabora sus balances a partir de datos oficiales de la Dirección General de Tráfico, admite que es imposible calcular cuántos automóviles se retiran de la circulación cada año de forma incontrolada. Actualmente sólo se puede dar de baja un vehículo si se justifica el pago del impuesto de circulación, lo que puede disuadir a algunos propietarios que, por no estar al día en ese tributo, optan por abandonar sin más el coche, lo que ocasiona más problemas, entre ellos un fuerte impacto ambiental.
La Dirección General de Tráfico aceptó estudiar si se permitiría realizar el trámite de dar de baja un vehículo sin aportar el comprobante del impuesto. Pero por el momento esa medida no se ha puesto en marcha, en lo que según Ganvam puede haber influido la presión de los ayuntamientos, que tienen en esa tasa una de sus fuentes de financiación.
Los fabricantes de ciclomotores también quieren su Prever
Alarmados por el derrumbe de las ventas, los fabricantes de ciclomotores se han dirigido al Gobierno para que establezca incentivos fiscales a la renovación del parque de estos vehículos. Desde el pasado 1 de enero, la compra de ciclomotores está sujeta al tipo general de IVA del 16%, cuando hasta ahora era del tipo reducido, un 7%. El cambio se ha producido en un mal momento para la industria, cuyo mercado se ha reducido prácticamente a la mitad en dos años: de las 335.726 unidades comercializadas en 1999 se ha pasado a apenas 176.489 en 2001. El sector justifica esta evolución sobre todo en la resistencia de las aseguradoras a ofrecer pólizas asequibles para los ciclomotores, pero cree que el aumento de la fiscalidad indirecta puede dar la puntilla. Para el año en curso, la Asociación Nacional de Empresas del Sector de las Dos Ruedas (Anasdor) calcula que no se venderán más de 104.000 unidades, un 41% menos que en 2001.
Anesdor ha reclamado al Gobierno que compense el aumento del impuesto indirecto con una ayuda al achatarramiento similar a los planes Prever que benefician a los compradores de automóviles. Según la propuesta de esta asociación, la cuantía de la ayuda sería de 25.000 pesetas para los compradores de ciclomotores (cuya cilindrada no alcanza los 50 centímetros cúbicos), de 50.000 pesetas para las motos hasta 250 centímetros cúbicos y de 80.000 pesetas para las motos de mayor cilindrada. Como las dos primeras categorías no están sujetas al impuesto de matriculación, la ayuda la recibiría el concesionario, que la descontaría del precio final, mientras que en el caso de las motos más potentes sí se descontaría del tributo.
Podrían acogerse, según el plan promovido por las empresas, quienes renovaran ciclomotores con seis o más años de antigüedad y las motos a partir de ocho años. La propuesta no ha recibido respuesta de la Administración.