Ir al contenido
_
_
_
_
Editorial

Enero rompe la estadística

El mes de enero tiene, desde siempre, una significación importante, casi mágica, en las Bolsas del mundo. Los estudiosos hablan del efecto enero al considerarlo como transmisor de ilusiones o inquietudes para el resto del año. El refrendo estadístico es concluyente en este sentido, porque las alzas que registran las Bolsas en el primer mes del ejercicio suelen generalizarse para el conjunto del mismo, y al revés. Los últimos análisis destacan que en los últimos 50 años la Bolsa ha subido en el 90% de las ocasiones cuando enero ha cerrado en positivo.

Enero de 2002 ha roto con la estadística y ha cerrado con una pérdida del Ibex del 4,13%. Es la tercera vez en la historia de este índice, ya con 12 años de vida, que se produce este fenómeno. Lo mejor es que la caída no ha sido la más fuerte. Interpretar este hecho es ya misión imposible dentro de esta perspectiva, que si bien sólo tiene una curiosidad estadística, ha acabado en fenómeno bursátil incuestionable a fuerza de haber sido repetido en el tiempo.

Más allá de las secuencias de datos o del recurso a previsiones incluso de menor calidad informativa para intentar predecir los movimientos de los índices, la realidad es que la Bolsa española no ha podido cumplir con la tradición deseada de un efecto enero al alza por su exposición máxima en Latinoamérica. El estallido de la situación en Argentina, tras meses de incubación y sin que se buscaran soluciones para evitarlo, ha puesto en guardia a los gestores. El dinero es miedoso por definición y lo primero que ha hecho es abandonar el barco latinoamericano mediante la venta de los valores españoles más expuestos y que son, también, los que más influyen en los índices.

El caos argentino y el miedo a un posible contagio a otros países de la zona, especialmente a Brasil, han abierto un boquete considerable en el armazón del mercado nacional. A agrandarlo ha contribuido una serie de factores de gran calado internacional. La crisis de Enron, por ejemplo, provocó el martes escenas de pánico vendedor en Wall Street al considerar los inversores que otras empresas de gran tamaño han abusado, también, de oscura ingeniería contable.

Las últimas referencias económicas tampoco despejan las incertidumbres, porque los datos de evolución de la economía estadounidense llevan el sello de la contradicción. Wall Street, no obstante, apenas ha caído en lo que va de año. Consideran los analistas que es una cuestión de liderazgo y de elusión de los valores fundamentales. Los inversores siguen primando los activos denominados en dólares sin distingos de valoraciones comparativas. En esta vorágine entra la caída estrepitosa del euro.

Apunte interesante para la Bolsa española es, sin embargo, el afianzamiento de los fondos de pensiones, que crecieron un 15% en 2001. Son ya 5,8 millones de personas las que ahorran por este sistema, con lo que mejoran los flujos de dinero hacia las acciones.

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_