La crisis dispara la morosidad de las empresas en Alemania y Reino Unido

El grupo Coface, líder mundial del seguro de crédito a la exportación, ha decidido someter a vigilancia las operaciones comerciales con Alemania, Portugal, Reino Unido, Hong Kong y México. Las empresas de estos países, afectadas por la ralentización económica mundial, muestran un alarmante crecimiento en sus impagos.

Los efectos de la ralentización económica mundial están afectando ya a las empresas de países punteros de la Unión Europea como Alemania y el Reino Unido que, junto a Portugal, muestran en los últimos meses un alarmante aumento de la morosidad en sus transacciones comerciales.

Ante la constatación de este deterioro en los comportamientos de pago, el Grupo Coface, líder mundial del seguro de crédito a la exportación, ha decidido someter a vigilancia las operaciones con estos países de la Unión, además de las realizadas en Hong Kong y México, afectados también por un comportamiento similar.

En su informe sobre la evolución del riesgo-país durante el tercer trimestre de este año, los técnicos de Coface destacan como las exportaciones alemanas, compuestas mayoritariamente por bienes de equipo, se han visto muy afectadas por el descenso de las inversiones en Estados Unidos; mientras que el consumo, aunque sostenido por la reforma fiscal, creció muy débilmente y no pudo compensar la caída de la demanda exterior.

La dependencia de EE UU

Este deterioro de la coyuntura en Alemania "ha empeorado la frágil situación del tejido industrial, las pequeñas y medianas empresas muestran una frecuente carencia de capital y el riesgo de impagos se ha incrementado, principalmente en las regiones orientales". Construcción y textil son los sectores mas afectados por la crisis que empieza a extenderse a la gran distribución.

La ralentización de la economía estadounidense es también el origen principal de la pérdida de intensidad en el crecimiento de la economía británica, que se está traduciendo en un aumento de "la vulnerabilidad de las empresas", afectadas por dificultades de tesorería y el recorte de los márgenes. En opinión de Coface, la industria británica se enfrenta a una libra alta, que la expone a la competencia extranjera, además de a un retraso de la productividad originado por la baja inversión industrial y en recursos humanos.

Mayores dificultades se observan en la evolución de la economía portuguesa que Coface califica como de "ralentización neta". Con unas exportaciones limitadas por la pérdida de competitividad y la caída de la demanda externa, un consumo familiar en retroceso y una inversión a la baja, las empresas "se enfrentan a una reducción de sus posibilidades de salida al exterior y al fuerte aumento de los costes de producción". Textil y distribución son los sectores más sensibles.

En el caso de México, cuya economía tiene una dependencia extrema de EE UU, destino del 90% de sus exportaciones, la caída de la actividad en el vecino del norte ha originado una fuerte ralentización, al tiempo que aumenta la vulnerabilidad frente a situaciones exteriores desfavorables a causa del elevado nivel de endeudamiento empresarial a corto plazo.

Por último, en Hong Kong, la reducción de la demanda externa "se ha traducido en una ralentización importante en el presente año con una economía cercana a la recesión" y algunas empresas, en particular en el sector electrónico, se han debilitado. Sin embargo, Coface estima que el considerado segundo núcleo financiero de Asia tiene unas finanzas públicas saneadas, cuentas exteriores satisfactorias, una deuda exterior poco elevada, sustanciales reservas e instituciones bancarias bien capitalizadas que invitan al optimismo sobre la evolución del territorio a corto plazo.