Emma Navarro, secretaria general del Tesoro
Emma Navarro, secretaria general del Tesoro EFE

¿Cuánto ingresa el Tesoro por las emisiones de deuda en negativo?

El Tesoro cobra por emitir más de 166.000 millones de euros desde 2015

A las letras a tres, seis, 12 meses se sumaron en 2016 los bonos a tres años

Día a día el Tesoro ha pulverizado nuevos récords.Desde que en abril de 2015 empezara a emitir deuda a tipos negativos, el organismo que dirige Emma Navarro ha ido ampliando el interés que cobra por vender deuda a corto plazo.El último récord lo registró este misma semana en la subasta de letras a nueve meses. En total, el importe vendido a tipos negativos en dos años y medio supera ya los 166.000 millones. En esta cantidad se incluyen no solo las letras, sino también los bonos a tres meses.

La primera vez que el Tesoro emitió deuda a un plazo superior a los 12 meses a tipos negativos fue el 21 de julio, en plena caída de las rentabilidades, fruto esto de los programas de compra de activos del BCE. Esta experiencia la ha repetido en otras seis ocasiones.

En 2015, el importe colocado a tasas negativas alcanzó los 25.000 millones, cuantía que equivale al 25,4% del total de emisiones a plazos inferiores a un año y el 10,5% de todo lo captado en el conjunto del ejercicio.Un año después, vendió hasta 96.564 millones en letras a tipos negativos.Es decir, el 43,6% del total de las colocaciones de 2016 y hasta el 95,61% de todo lo captado en deuda inferior a un año. A esta cifra hay que sumarle los 5.381 millones vendidos en bonos a tres años a tipos negativos. Esta estrategia ha tenido su réplica en 2017.En los últimos cinco meses, elTesoro ha cobrado por vender más de 35.850 millones en deuda inferior a un año y 3.278 millones en bonos con vencimiento en 2010.

Lejos quedan ya los años en los que España se las veía y se las deseaba por colocar deuda inferior a un año, que en plena crisis llevó al Tesoro a pagar hasta un 5% por las letras a 12 meses. A pesar de cobrar por las emisiones, todavía el importe ingresado es modesto en comparación con la cantidad vendida. Por las colocaciones de 2015, el Estado ha cobrado seis millones.En los próximos meses y ejercicios (periodo de vigencia de la deuda emitida a tipos negativos) están pendiente de recibir los 254,6 millones restantes.

En paralelo, la caída de los costes de financiación ha permitido al organismo dependiente del Ministerio de Economía ahorrarse en total 5.200 millones en concepto de intereses los últimos dos años(3.200 millones en 2015 y 2.000 millones en 2016). El pasado ejercicio, el coste medio de la deuda cerró en el 0,61%, un 0,23% menos que en 2015.

Pagar por adquirir deuda en un entorno como el actual en el que ha aumentado el apetito de los inversores por la renta variable, resultaría ilógico. Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de condiciones que explican el fuerte grado de aceptación de estas emisiones. Javier Casal, director de deuda pública de Ahorro Corporación, afirma que las colocaciones de letras no son representativas del conjunto de la deuda española. “Los bancos creadores de mercado están obligados a acudir a estas subastas por acuerdos con el Tesoro”, indica. “El precio final depende del interés de esta deuda en el mercado secundario”, asegura.

Uno de los países representativos por las emisiones a tasas negativas ha sido tradicionalmente Alemania. A diferencia de España, la locomotora de Europa no concentra sus emisiones en los plazos más cortos, sino que ha extendido esta práctica a la deuda a 10 años. Hace diez meses, el Tesoro germano vendió deuda con vencimiento en agosto de 2026 a un interés medio del -0,05%. “Los importes vendidos por España a rentabilidades negativas son a corto plazo, es decir, requieren de un renovación rápida”, resalta Casal.

David Ardura, subdirector de Gesconsult, coincide con Casal en su valoración de las emisiones de letras.Además, de los acuerdos alcanzados por los bancos creadores de mercado, el experto señala que por motivos de regulación las aseguradoras se ven obligadas a invertir en deuda pública. Es decir, que a este tipo de subasta no acuden los inversores particulares, sino que acaba en manos de los institucionales. Ardura defiende que a medida que el BCE empiece a lanzar mensajes sobre la normalización monetaria, el mercado irá volviendo paso a paso a la normalidad. El analista no ve lógico la rentabilidad actual del bono español a diez años (1,5%) en comparación a otros como el estadounidense (2,23%).

El efecto del BCE en la renta fija

Los inversores institucionales que adquieren deuda española a tipos negativos, además de por temas regulatorios, lo hacen con la esperanza depositada en que el BCE adquiera a esas letras a un precio aún menor.Es decir, que al final pese a comprar letras y bonos a tasas negativas obtienen rentabilidades con la venta de los activos al responsable de la política monetaria de la zona euros.

Javier Casal, director de deuda pública de Ahorro Corporación, apunta que hasta hace poco el mercado estaba convencido de que elBCE subiría los tipos de interés a comienzos de 2018. Ante esta situación muchos inversores optaron por deshacer sus posiciones en la deuda pública.Sin embargo, en las últimas semanas Mario Draghi ha alejado las expectativas de alza del precio del dinero.El mercado especula ahora con que el programa de compra de deuda se extienda otros seis meses más. Con independencia de esto, Casal espera que la rentabilidad de la deuda española se aproxime al 2%.

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