La Habana (Cuba).
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Cuba: el futuro económico está escrito

La muerte de Fidel Castro no va a dejar un retroceso en las reformas económicas

Proliferan las expectativas respecto a los cambios en Cuba y la liberalización de la economía. Abundan, en igual orden, las incógnitas relativas a la repercusión de la muerte de Fidel Castro en los cambios previstos en la isla.

Un análisis objetivo, basado en la secuencia histórica reciente y la evolución de los acontecimientos, nos permite concluir que ni va a haber retroceso en las reformas económicas de calado emprendidas ni cabe esperar un cambio brusco para implantar un modelo liberal de mercado.

Las modificaciones que se han venido sucediendo en Cuba han estado marcadas por dos caracteres esenciales: continuidad y gradualidad. Y así va a seguir siendo, con cambios reflejados en una legislación garantista, que harán compatible la economía de Estado y la gestión privada de importantes espacios socioeconómicos.

La desfiguración de la realidad por motivos meramente ideológicos resulta lesiva para los intereses de los empresarios e inversores que ven una oportunidad de negocio solvente en Cuba, por eso es necesario en este momento hacer un ejercicio didáctico y divulgar una imagen cierta de la realidad económica cubana para todos aquellos que quieran aprovechar una de las oportunidades más seguras en el incierto mundo actual.

La desaparición de Fidel Castro no tiene incidencia directa en el proceso de apertura de la economía cubana, sencillamente porque desde 2000 en el país se ha venido desarrollando paso a paso el paradigma de cambiar lo que debe ser cambiado, en búsqueda de sostenibilidad económica del proyecto político social.

Con esta premisa, en 2011 se aprobaron los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución en el VI Congreso del PCC, actualizados recientemente en el VII Congreso de los comunistas cubanos y refrendados por la Asamblea Nacional del Poder Popular en el séptimo periodo ordinario de sesiones de la VIII legislatura.

El VII Congreso del PCC, celebrado en La Habana del 16 al 19 de abril de 2016, último que contó con la presencia de Fidel Castro, aprobó entre sus documentos el Proyecto de conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista y el proyecto Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030. Propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos.

El primero de ellos, pensado e intencionado en todas sus partes, destaca el papel primordial de la propiedad socialista, base actual del sistema; pero abre el escenario económico a la propiedad privada, cuyos titulares podrán ser personas naturales o jurídicas cubanas o totalmente extranjeras. Y, además, avanza en la posibilidad de la gestión de medios del Estado por otros actores.

Se reconoce a las empresas privadas de mediana, pequeña y microescalas, según el volumen de la actividad y cantidad de trabajadores, otorgándoles personalidad jurídica; particularidad que abre la posibilidad de sinergias y complementariedad con otros actores del entramado jurídico.

El documento afirma que “los propietarios privados ejercen la dirección del negocio, disfrutan de los derechos y responden por las obligaciones establecidas”. Esa reconocida capacidad para ser sujeto de derechos y obligaciones implicará necesariamente avances en la ordenación y protección de la figura.

Enfatiza, en su contenido, el papel de las formas de propiedad vinculadas a la inversión extranjera directa, reconociendo su potencialidad como fuente de desarrollo y vía de acceso a capitales, tecnologías, mercados y experiencia gerencial, para la solución de los importantes desequilibrios estructurales del país que también se analizan en el documento.

Una nueva Ley de Inversión Extranjera publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria el 16 de abril de 2014, avances en la consolidación de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel con ventajas añadidas para la atracción de inversionistas, repetidos discursos y análisis de sus bondades, acompañados del incremento de los proyectos en la Cartera de Oportunidades de Inversión por sectores priorizados se perfilan entre los cambios que advierten voluntariedad política de su incentivo. Asimismo, el Estado trabaja en la eliminación de trabas burocráticas, consciente de que esta problemática está frenando en buena medida la catarata de inversiones que están llamando a la puerta de Cuba desde distintos lugares del mundo, indudablemente desde España.

La inversión del capital foráneo, en determinados sectores y actividades hoy se califica como elemento fundamental, de conformidad con la actualización de los Lineamientos realizada el pasado año.

Ciertamente, la seguridad jurídica del inversionista se ha venido garantizando mediante la existencia de un compromiso estatal positivado. El Estado cubano garantiza que los beneficios concedidos a los inversionistas extranjeros y a sus inversiones se mantengan durante todo el periodo por el que hayan sido otorgados; la no expropiación indirecta y la directa excepcional, con la debida indemnización por su valor comercial establecido de mutuo acuerdo y pagadero en moneda libremente convertible; el derecho a interesar que se prorrogue el plazo de vigencia de la inversión; la libre transferencia al exterior de sus dividendos o beneficios, y la opción de venta en cualquier momento de su parte en la asociación así lo demuestran.

Otros indicios, como la disponibilidad del derecho de los inversionistas –salvo limitadas excepciones– de pactar el foro donde dirimir los conflictos y los disímiles acuerdos de promoción y protección recíproca de inversiones suscritos por el país también lo evidencian.

La necesidad avizorada de cambio, la ley de vida y el canje generacional que se impone instituye a los Lineamientos del PCC actualizados, y a lo que resulte aprobado como Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030. Propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos, como la estrategia legada en sede político-económica de la generación que condujo al país desde 1959.

Tales directrices, que se estima se refrenden en el XI periodo ordinario de sesiones del Parlamento cubano, que se celebra en julio, están conduciendo y prediciendo el sendero de los cambios en el orden político, económico y jurídico-constitucional del país que hoy se vislumbran.

Leyanis Isabel Zorrilla Romero. Quecedo Abogados.

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