La educación que viene o la que ya está aquí

La educación que viene o la que ya está aquí

Las nuevas tecnologías fomentan modelos de aprendizaje que conectan las aulas con el exterior

En muchas ocasiones nos hemos preguntado cómo debería ser la educación que prepare a los futuros profesionales para trabajos que hoy no existen. La esencia del proceso educativo no debería ser muy diferente a la que nos ha acompañado durante siglos. Lo que sí que cambia es la presencia de las nuevas tecnologías, que fomenta nuevos modelos de aprendizaje a modo de ventanas que conectan el aula con el exterior. Todo ello supone un soplo de aire fresco a la horade estimular la creatividad y el aprendizaje y abre un mundo de posibilidades a la hora de crear, compartir, comunicar y desarrollar habilidades.

El alumno como protagonista. Los primeros modelos de educación se orientaban hacia los contenidos, el estudiante era un receptor pasivo de mensajes que no elaboraba ni asimilaba. El verdadero aprendizaje exige por el alumno un esfuerzo de reflexión, creatividad e invención. Poco a poco, hemos transformado el modelo educativo y el estudiante comienza a pensar por sí mismo, participa, hace preguntas y busca respuestas.

En este escenario, una de las tendencias pedagógicas dominantes es el aprendizaje basado en proyectos reales, como la robótica y los contenidos didácticos enriquecidos con tecnología de realidad inmersiva. El objetivo es que los estudiantes se enfrenten a situaciones reales que puedan encontrar en su futuro laboral, al tiempo que desarrollan la capacidad crítica, unida a la creatividad.

Otra tendencia clave es el aprendizaje en línea, que se apoya en los recursos tecnológicos disponibles actualmente. Entra en esta categoría la flipped classroom, que da la vuelta a la organización tradicional entre las lecciones en el aula y los deberes en casa. Con el flip teaching, el profesor ofrece a los alumnos vídeos o materiales sobre las lecciones que pueden ver fuera de clase, lo que le da más tiempo en el aula para dedicarse a potenciar las destrezas de aprendizaje de cada estudiante.

Los estudiantes aprenden a su propio ritmo, están más motivados y son más autónomos. Antes de ir a clase, habrán absorbido los conceptos básicos de la lección y podrán dedicar el tiempo del aula a preguntar dudas, debatir, pensar de forma crítica o recibir atención personalizada por parte de los profesores. El flip teaching encaja especialmente bien con los patrones de comportamiento de los nativos digitales. El uso de la tecnología se convierte en un aliado de educadores y estudiantes, en lugar de en una barrera intergeneracional.

El docente como mentor y guía. El enfoque práctico del proceso de aprendizaje irá muy unido en los próximos años al principio de la colaboración. Se primará la formación en la que es el propio estudiante quien investiga y descubre en su casa y en la escuela, siempre bajo la guía del docente. Las barreras entre profesores y estudiantes se difuminarán cada vez más para enriquecer la comunicación y el intercambio de ideas. El profesor ha pasado de ser un transmisor a un guía para el aprendizaje personalizado.

Entre profesores, la colaboración y las redes educativas están también abriendo nuevas posibilidades. La educación permanente se extiende durante toda la vida para mejorar los conocimientos, competencias y destrezas. Las plataformas digitales e internet han hecho que los profesores deban replantearse la forma en la que aprenden sus alumnos.

La competencia digital docente se refleja hoy también en su papel como generador en red. Los profesores participan en distintas redes de aprendizaje para compartir conocimientos y experiencias. Tienen la necesidad y la obligación de actualizarse continuamente para poder guiar a los alumnos y acompañarlos en su crecimiento digital. No basta con reconocer el papel de la tecnología en el cambio del modelo educativo, sino que se debe buscar la tecnología que capte la atención de los estudiantes y con la que mejores resultados obtengan.

El espacio como tercer agente educador. Finalmente, la educación actual se construye también desde el propio espacio. Lo que se conoce como filosofía maker ha propiciado la aparición de espacios físicos en los que compartir ideas, experiencias y recursos, trabajar de forma colaborativa y crear en comunidad. Estos makerspaces suelen estar relacionados con las disciplinas técnicas, pero también se están extendiendo al campo artístico por sus ventajas para la práctica y exploración libres. El objetivo es que el aprendizaje sea lo más autónomo y creativo posible, convirtiendo el makerspace en una especie de laboratorio en el que se pone a prueba y se experimenta con lo aprendido.

Conectado con este concepto, encontramos el movimiento de fabricación digital en red o fab labs, que permite experimentar con herramientas de fabricación digital y dispositivos que permiten el desarrollo de proyectos a través de opciones de prototipado colaborativo y de investigación en el desarrollo de componentes, bajo un modelo de trabajo colaborativo y en red que fomente la creatividad y el intercambio de conocimiento.

Helena Herrero es presidenta de HP España y Portugal.

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