Carteles electorales de Le Pen (arriba y a la izquierda), Mélenchon (abajo en el centro) y Benoît Hamon, el candidato socialista.
Carteles electorales de Le Pen (arriba y a la izquierda), Mélenchon (abajo en el centro) y Benoît Hamon, el candidato socialista.

La heterodoxia ganará las elecciones francesas

Los extremistas Le Pen y Mélenchon sumarán el 40% de los votos el domingo

Aunque gane Macron, los líderes podrían tomar prestadas las ideas anti-UE

La política francesa sigue metiendo nuevos miedos a los inversores. A la fuerte presencia de Marine Le Pen en las elecciones presidenciales, se ha sumado la oleada tardía de apoyo a Jean-Luc Mélenchon, lo cual plantea la posibilidad de que los votantes tengan que elegir entre la extrema derecha y la izquierda dura. A pesar de que sigue siendo poco probable, los defensores de la herejía económica podrían terminar con más de dos quintos de los votos en la primera vuelta del domingo.

Le Pen y Mélenchon comparten antipatía por la UE y la globalización. La primera quiere renunciar al euro y un referéndum sobre la adhesión a la Unión. Su rival quiere dejar el bloque si no se cambian algunas de sus reglas. Ambos han abrazado el proteccionismo, con Le Pen pidiendo un impuesto sobre las importaciones y Mélenchon prometiendo un veto a los acuerdos internacionales de libre comercio.

Los dos también comparten una actitud displiciente hacia endeudarse. El plan de estímulo de Mélenchon alcanza los 100.000 millones, mientras que Le Pen prevé que el déficit de Francia salte al 4,5% del PIB en 2018 si es elegida, frente al 2,8% esperado en 2017.

Estas políticas son heréticas para los inversores, pero cada vez más atractivas para los votantes. Las encuestas sugieren que los votos combinados de ambos candidatos podrían superar el 40% en la primera vuelta, un gran salto desde el 29% que sumaron en 2012.

Cierto es que Emmanuel Macron tiene una estrecha ventaja en las encuestas, y se espera que venza a Le Pen o Melenchon en la segunda vuelta. Pero aunque una victoria para el centrista independiente sería un alivio para los inversores, podría reservar problemas para el futuro.

El proeuropeo y continuista Macron quiere controlar el déficit, recortar los gastos y el empleo del sector público, y proseguir las reformas económicas y laborales. Le Pen y Mélenchon carecen de mecanismos para conseguir una mayoría en el Parlamento, pero el atractivo de sus visiones económicas no desaparecerá: los principales políticos pueden verse obligados a concluir que la forma de vencerles es tomar prestadas algunas de sus ideas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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