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Interior de un fabrica de Nissan.
Interior de un fabrica de Nissan. EFE

Nissan transforma su fábrica de camiones en Ávila en una planta de recambios

Dejará de producir vehículos en septiembre de 2019

Pretenden mantener la totalidad del empleo en este nuevo negocio

Nissan mantiene su fábrica de Ávila pero no ensamblará más camiones a partir de 2019. En su lugar, la planta se convertirá en una instalación de fabricación y distribución de piezas de recambio de carrocería, que dará servicio al conjunto de la Alianza Renault Nissan. El proyecto pretende mantener la totalidad del empleo, unos 471 trabajadores, en la fábrica.

Este cambio llevará consigo una inversión de 40 millones de euros hasta 2020. Supondrá, además, la construcción, además, de una línea de estampación en caliente y de hasta 35.000 metros cuadrados de almacenes.

“Entiendo que es un día difícil para los trabajadores de Ávila, que dejan de fabricar camiones después de 60 años. Pero es un plan que garantiza la viabilidad de la fábrica y los empleos a medio y largo plazo”, afirmó esta mañana Jose Vicente de los Mozos, director mundial de fabricación del grupo Renault y presidente de Renault España. El alto directivo ha sido el encargado de negociar dentro de la Alianza Renault Nissan la supervivencia y el nuevo horizonte de la planta de Ávila y fue el portavoz en la rueda de prensa, junto con Alan Johnson, vicepresidente de operaciones industriales de Nissan Ibérica, donde se realizó el anuncio.

De Los Mozos se hizo cargo el pasado mes de febrero de la negociación sobre el futuro de la planta de Nissan. En ese momento, la planta no tenía un futuro claro y se barajaba incluso su cierre. La instalación había dejado de fabricar en diciembre de 2016 el camión NT-500, porque el modelo incumplía la normativa europea de emisiones contaminantes que entraba en vigor en 2017. El camión que quedaba, el NT-400, se había visto perjudicado por estos cambios en la normativa de emisiones europea y no podría seguir en el mercado a partir de septiembre de 2019. Sin los dos camiones, la planta no tenía ninguna viabilidad.

La fábrica mantendrá la producción del NT-400 hasta septiembre de 2019. Durante este periodo, se comenzará a formar a los primeros trabajadores en la fábrica de Valladolid para ejecutar sus nuevas funciones.

La instalación tendrá un volumen de fabricación de 80.000 piezas mensuales para distintos modelos. “Los recambios serán en un 70% para Renault y en un 30% para Nissan”, señaló De Los Mozos. Será la única de la Alianza especializada en piezas de recambio. “La propuesta presentada hoy crearía un centro de producción global pero se mantendrá bajo la identidad de Nissan”, señaló De Los Mozos.

Seguirán siendo Nissan, sí, pero se integrarán en el Polo Industrial de las fábricas de Renault en Castilla y León. La enseña mantiene la factoría de Palencia, donde se ensamblan el Kadjar y el Megane, y las dos de Valladolid, la de montaje del Captur y la de motores. Allí irá el personal de Nissan Ávila a formarse en sus nuevos cometidos profesionales. De Los Mozos recalcó que “lo único que le hemos pedido a los trabajadores es que no podemos tener dos marcos laborales para el mismo polo industrial”.

De este modo, los trabajadores de Nissan tendrán que asumir el convenio de Renault, principal escollo en las negociaciones para el cambio con el comité de empresas de Ávila. Los representantes de la plantilla calificaron de “mala noticia” el cambio de la fábrica a recambios “después de 60 años de fabricación de vehículos comerciales y siendo una planta puntera en esta actividad”. El presidente del comité de empresa, Ruben Zazo, avanzó que la adaptación del convenio de Ávila al de Renault supondrá una “pérdida muy importante, en las condiciones económicas y en otro tipo de prestaciones”. A grandes rasgos, Zazo cifró la merma de sueldo de entre un 15% y un 20%.

“Tenemos que estudiar a fondo el convenio laboral de Renault y a partir de ahí, negociar”, dijo el presidente.

De cara a esta negociación, la empresa ya ha puesto sobre la mesa “un bono de compensación de hasta dos años y medio de sueldo para aquellos que sufran merma económica con la adaptación y un plan de bajas incentivadas o prejubilaciones”, según detallo De Los Mozos, que podría alcanzar hasta los 50 días por año trabajado.

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