El presidente de los EE UU, Donald Trump, en Kenosha, donde firmó una orden ejecutiva para proteger a los trabajadores estadounidenses.
El presidente de los EE UU, Donald Trump, en Kenosha, donde firmó una orden ejecutiva para proteger a los trabajadores estadounidenses.

Silicon Valley tendrá más complicado contratar talento extranjero

Trump firma una orden con la que quiere favorecer que se fiche mano de obra local

Trabajo, Seguridad Nacional, Justicia y Estado vigilarán el fraude del programa de visados

Compre estadounidense, contrate estadounidenses". Este es el eslogan utilizado por Donald Trump este martes para firmar un decreto que endurece el sistema de atribución de visados a trabajadores cualificados en EE UU. Las medidas proteccionistas del presidente estadounidense han causado preocupación e indignación entre las empresas de Silicon Valley, que tendrán a partir de ahora más difícil contratar talento extranjero.

La orden ejecutiva firmada por Trump dispara contra los visados H-1B, muy apreciados por las empresas tecnológicas, pues se trata de permisos de trabajo de duración limitada destinada a científicos, ingenieros y analistas informáticos. EE UU entrega cada año unos 85.000 visados de este tipo por año. Ahora, el decreto de Trump ordena a los departamentos de Trabajo, Justicia, Seguridad Nacional y Estado que persigan fraudes y abusos en los programas de contratación de extranjeros.

La Casa Blanca sostiene que el programa H-1B no se ha aplicado correctamente y ha provocado la llegada de una ola de trabajadores relativamente poco cualificados y mal remunerados al sector tecnológico. Aseguran que las empresas tecnológicas se aprovechan de esta fórmula para contratar a trabajadores más baratos. El Gobierno de EE UU estima que el 80% de los beneficiarios de la visa H-1B cobran menos del salario medio.

En este contexto, y según Trump, el objetivo de las nuevas medidas es que el programa recupere su objetivo inicial: dar visados a los solicitantes más cualificados, al talento superespecializado, para los puestos mejor remunerados, y así acabar con la subcontratación de trabajadores sobre todo de la India. Este cambio afectará, sin duda, a muchas compañías tecnológicas de Silicon Valley, en las que el 20% de sus empleados son inmigrantes.

El endurecimiento en la política migratoria de EE UU busca claramente favorecer la contratación de mano de obra del país. "Pensamos que los empleos deben ser ofrecidos primero a los trabajadores estadounidenses", aseguró Trump, que también reclamó una aplicación más estricta de la legislación actual incitando a la utilización de productos fabricados en el país en los contratos públicos, indicó la agencia AFP.

La Cámara de Comercio de EE UU expresó sus reservas a la orden firmada por Trump. Aunque dijo que el programa H-1B puede mejorarse, alertó contra la tentación de cerrarlo. "Sería un error cerrar la puerta a los trabajadores cualificados del mundo entero, que pueden contribuir al crecimiento de las empresas estadounidenses y hacer a EE UU más competitivo". Según Hipertextual.com, los esfuerzos de Trump de bajar la contratación extranjera ya ha dado sus frutos: en el primer trimestre de 2017 ha habido 199.000 peticiones de visa, lejos de las 236.000 del mismo periodo de 2016.

Una medida ya anunciada

La firma del decreto se produjo en Kenosha, en Wisconsin, el Estado donde Donald Trump derrotó por escaso margen a la candidata demócrata Hillary Clinton. La orden ejecutiva no fue ninguna sorpresa. Trump ya había anunciado durante su campaña electoral que endurecería la política migratoria. Después, el pasado febrero, un total de 97 compañías, entre las que están los gigantes tecnológicos Apple, Facebook, Google, Microsoft, Netflix, Paypal, Spotify o Intel, presentaron un escrito legal en el que manifiestan su oposición frontal a las medidas que quería implantar Trump.

En su primer discurso ante el Congreso, el 1 de marzo, Trump ya había manifestado su intención de cambiar el sistema actual de inmigración poco cualificada. Según recuerda la agencia AFP, el presidente estadounidense insistió, utilizando como ejemplo a Canadá y Australia, que el país debía orientarse hacia un sistema “basado en el mérito”.


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