Theresa May, ayer en la puerta de Downing Street.
Theresa May, ayer en la puerta de Downing Street.

Una dama de hierro que necesita reforzarse en las urnas

La decisión de May suma un interrogante más en una coyuntura en la que los riesgos sobran

Quienes comparan el carácter de Theresa May con el de su compatriota y antecesora en el cargo, Margaret Thatcher, tienen desde ayer una razón más para alimentar el paralelismo. La maniobra política de May al anunciar un adelanto de las elecciones en Reino Unido (con los sondeos claramente a su favor) como fórmula para poder gestionar el brexit con mano de hierro es un gesto de carácter y una reafirmación de que la salida se llevará a cabo en su modalidad más dura. Adelantar un calendario electoral que en más de una ocasión afirmó tener intención de respetar traerá a la primera ministra británica un triple beneficio: reforzar su liderazgo en el partido conservador, darle la autoridad propia de haber sido votada en las urnas y blindar sus decisiones –que serán difíciles en muchos casos– a la hora de apurar la hoja de ruta del brexit.

Pese a su encendido discurso antieuropeista actual, May tiene un pasado político incómodo que lavar ante buena parte de sus electores, dado que cuando se convocó el referéndum formaba parte de la facción tory partidaria del remain. Nada mejor que enterrar esa circunstancia en unos comicios que coinciden, además, con las elecciones en Francia y Alemania, y que servirán de antesala a una negociación con Bruselas a la que conviene llegar con fortaleza. Los británicos tomaron la decisión de abandonar el club europeo por un escaso 52% de mayoría y con la incómoda oposición de una beligerante Escocia, lo que compone un complejo escenario para cualquier jefe de Gobierno. Callar ese ruido molesto y negociar con el respaldo de una mayoría indiscutible serán los grandes réditos que May espera obtener de las urnas.

Es probable que lo logre. Pero si la convocatoria del referéndum del brexit fue un error que ha sumido al Reino Unido y al resto de Europa en una zozobra innecesaria y desgastante, convocar unas elecciones anticipadas no deja de ser poner un interrogante más en una coyuntura global en la que los riesgos geopolíticos sobran.

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