Gastronomía
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La mejor carne del mundo, bajo sospecha

Sanidad multa a El Capricho con 15.000 euros

En la bodega había 2.800 kilos de carne con deficiencias

Es uno de los templos de la carne en España y uno los más reconocidos a nivel mundial. De los bueyes de José Gordón se ha hablado mucho, incluso la prensa internacional ha viajado hasta la localidad de de Jiménez de Jamuz (León), para ensalzar la carne de El Capricho. Incluso la revista Time la reconoció como la mejor carne del mundo. La pieza estrella es el buey premium, en este caso de rubio gallego, a 120 euros el kilo, madurada más de 60 días, con una grasa casi dorada e infiltrada en el músculo. El buey es el protagonista en este local, ya que Gordón se encarga de seleccionar ejemplares concretos de diferentes razas autóctonas, intentando recuperar o fomentar que algunas no se extingan. A tan solo un kilómetro del restaurante cría los bueyes, "a un espacio natural bello, limpio de ruidos y cables. Y tenemos la paciencia de esperar el momento que corresponde a cada uno. Creemos que es importante una sensibilidad especial para distinguir la cantidad y la calidad de las grasas que se van acumulando", explica en su página web.

Pero una sombra de duda pesa ahora sobre esta bodega subterránea, que debe hacer frente a una multa de 15.000 euros por 2.800 kilos de carne con deficiencias. La empresa tiene pendiente además, según informa el diario La Nueva Crónica, un procedimiento penal por falsedad documental.

La inspección concluyó que no se podía garantizar la trazabilidad de la carne inmovilizada, que entrañaba riesgo para salud pública. La multa deriva de una inspección realizada por el Seprona de la Guardia Civil en diciembre de 2012 en el marco de la operación Opson II, que tiene como finalidad la lucha contra la falsificación, adulteración, venta, etiquetado, comercio o distribución ilegal de productos alimenticios. Fruto de esta inspección rutinaria quedaron inmovilizados 2.800 kilos de carne de la empresa Cecinas y Carnes de Buey El Capricho SL, por sospecha razonable de riesgo para la salud pública. 1.800 kilos (80 cajas de carnes rojas) fueron intervenidos en las instalaciones de un empresa de almacenamiento y transporte de alimentos por carecer de número de registro sanitario de la empresa que realizó el tratamiento de congelación, por no tener la marca de salubridad, por ausencia de la fecha de caducidad o consumo preferente o incluso por estar ya caducada.

Los otros 1.000 kilos de carne roja de buey y de vaca se inmovilizaron en la posterior inspección a la bodega El Capricho, donde, según consta en las resoluciones de la citada consejería a las que ha tenido acceso este periódico, se comprobó que había una cámara de congelación y no de refrigeración con numerosas cajas de carne congelada con las mismas deficiencias que la anterior.


La firma tiene inmovilizadas más de dos toneladas de carnes rojas por estar caducada o por deficiencias en el etiquetado. La empresa aportó documentación para tratar de demostrar que la carne intervenida se la había congelado un matadero frigorífico de Zamora que, tras las debidas comprobaciones por parte de los agentes, resultó no tener autorización para el congelado de la carne. Además, las temperaturas de los registros aportados, se indicaba en el informe, podrían no ser las adecuadas para una congelación con las debidas garantías sanitarias, y la carne presenta aspectos achacables a la rotura de la cadena del frío. La conclusión es que El Capricho no tiene documentación que garantice la trazabilidad de la carne inmovilizada, y añaden que la congelación de la carne no se ha hecho inmediatamente después del sacrificio del animal, sino que han pasado más de diez o quince días.

De ello se derivó la multa de 15.000 euros por infracción administrativa grave que aún no ha sido abonada y que la Junta de Castilla y León trata de cobrar ahora por la vía de apremio. Asimismo, la resolución contemplaba la destrucción de los productos intervenidos (los 2.800 kilos de carne roja de buey y vaca), medida a la que aún no se ha procedido por estar pendiente de que se pronuncie el juzgado, pues la inspección ha derivado también en un procedimiento penal en el que se acusa a la empresa de El Capricho de falsedad documental. La causa ha sido instruida por el Juzgado número 5 de los de León y está pendiente ahora el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, de que se dicte auto de apertura de juicio oral.

Cinco Días ha intentado hablar con José Gordón, pero hasta este momento no ha obtenido respuesta por parte del propietario de El Capricho.

En declaraciones a La Nueva Crónica, el responsable de Cecinas y Carnes de Buey El Capricho, José Gordón, negó que hubiera sanción alguna pendiente y apuntó a la sociedad Cárnicas Carrobierzo –denominación que adoptó Cecinas y Carnes de Buey El Capricho SL en 2013, tras los hechos– como protagonista de lo expuesto en esta información. "Yo no tengo nada que decir, se pagó la sanción; el asunto está liquidado, la guerra política que tengan los señores en Sanidad, yo no quiero entrar en ella".

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