Deporte
Con el dorsal 40, el piloto español de Superbikes Román Ramos, perseguido por el estadounidense Nicky Hayden.
Con el dorsal 40, el piloto español de Superbikes Román Ramos, perseguido por el estadounidense Nicky Hayden.

Superbikes, las carreras de motos para los puristas

La categoría llega a Alcañiz convertida en un escaparate de marcas de moteros

MotoGP es la reina de todas las categorías del motociclismo. Y si hay un lugar donde tiene especial predicamento es España, donde se celebran hasta cuatro grandes premios durante la temporada y cuyos pilotos dominan, desde hace años, su clasificación. Pero, en paralelo, hay una categoría que no goza del seguimiento masivo de MotoGP, pero sí del reconocimiento de los moteros. Son las carreras de Superbikes.

Creado en 1988, este mundial se diferencia de MotoGP en que las motocicletas que participan son versiones preparadas para competición de los modelos que se pueden encontrar en la calle, en lugar de prototipos concebidos únicamente para los circuitos. Los moteros de alta cilindrada pueden llegar a ver sus motocicletas compitiendo en los circuitos. Una cercanía que Dorna, la empresa española que gestiona MotoGP y también las Superbikes desde 2013, quiere explotar para atraer más aficionados y patrocinadores. “Es algo distinto, es una competición más abierta al público, que puede llegar a acceder al paddock. Esa cercanía con la gente es la queremos explotar para diferenciarnos de MotoGP, que es más exclusiva”, afirma Marc Saurina, director de marketing de Dorna. Este comenta que, al adquirir las Superbikes, constataron que era una marca muy reconocida entre la afición, pero estaba muy lejana de las marcas especializadas en motociclismo.

Diferenciación

La estrategia ha sido convertirla en una plataforma comercial para aquellas que, por su coste, no pueden entrar a patrocinar en MotoGP. “Esas marcas técnicas que usan los moteros, y a las que no podíamos hacer hueco en la otra categoría. Hemos abierto el campeonato a nivel comercial, para hacerlo más accesible. Si la MotoGP se distingue por su marca, que Superbikes lo haga por los productos”, describe Saurina. Esta competición tiene en la actualidad hasta 24 sponsors técnicos, además de Motul, fabricante francés de lubricantes, que es su patrocinador principal.

Competición

Otra de las diferencias entre Supebikes y MotoGP radica en su formato de competición. Mientras que la segunda celebra entrenamientos en sábado y carreras en domingo, la primera cuenta con dos carreras, una cada día. Para Alcañiz, esperan alcanzar los 30.000 espectadores.

Además de la presencia de esas marcas técnicas, sobre la pista del circuito de Motorland Aragón, en Alcañiz (Teruel) rodarán durante este fin de semana unas motocicletas que representan un buen espectro del mercado de la alta cilindrada: Honda, Yamaha, Kawasaki, BMW, Ducati, Aprilia y MV Augusta. “Esto también hace que el perfil de aficionado sea distinto. Este es un campeonato de marcas, el que es aficionado a Ducati sigue a las Ducati, mientras que MotoGP es más de pilotos”, analiza Saurina.

Esa fidelidad es el gran activo para atraer patrocinadores. La organización intenta que estos realicen actividades experienciales, más allá de la publicidad tradicional. “Que los aficionados pasen una jornada distinta en el circuito. Que quien venga a una carrera de Superbikes, tenga distracción todo el día”, añade Saurina. Uno de esos nuevos patrocinadores es Seat, que desde este año es el coche de seguridad de las carreras con el León Cupra, y goza de una amplia visibilidad en los circuitos. Pese a ser una marca de coches sin división de motocicletas, la apuesta es coherente, según el director de estrategia de Seat Sport, Antonino Labate: “Nos permite estar cerca de un publico apasionado por el motor. En Superbikes los aficionados pueden llegar a visitar los boxes, y las marcas tienen mejor visibilidad”.

En el acuerdo intermedió la consultora especializada en patrocinios WWP. Su director general en España, Rayde Luis Báez, explica que, pese a que Seat no tenga una división de motos como si la tiene BMW, coche de seguridad de MotoGP, “se trata de una cuestión de mensaje y de entorno. Hablar de tecnificación, de excelencia tecnológica, de velocidad, rendimiento... cosas que encajan con lo que Seat quiere enseñar, en una competición como las Superbikes con una afición apasionada por el motor”.

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