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Hunter, pisando charcos desde 1856

La marca nació en Escocia, pese a que su fundador era estadounidense

Corría el año 1856 cuando el empresario y artesano Henry Lee Norris, de origen estadounidense, aterrizó en suelo escocés en busca de una nave en la que asentar su compañía. La firma, que fue registrada ese mismo año como sociedad anónima bajo el nombre de The North British Rubber Company, estaba dedicada a la producción y venta de botas de goma, un producto rompedor en una época en la que la inmensa mayoría de los calzados se fabricaban con cuero y otras pieles y fibras vegetales.

Cronología

Hunter originales.
Hunter originales.

1950. La organización vende sus productos en casi 40 países de todo el mundo.

2006. Tras varias compras y ventas de diferentes grupos, la marca cae en manos de Pentland Group, actual propietario. Un año después, la empresa goza de una temporada récord en ventas, aumentando las cifras un 85%.

2008. Se lanza el sitio web oficial de la marca y la empresa se instala definitivamente en Edimburgo. Hoy Hunter, además de sus míticas botas, produce y vende bolsos, zapatillas, chubasqueros, abrigos y ponchos. La facturación de 2015 superó los 120 millones de euros y los 20 millones de beneficio. Los datos de 2016 aún no están disponible.

Precisamente, pocos años antes del desembarco de Lee Norris en Escocia, el primer duque de Wellington (1769-1852) había encargado a su zapatero personal un nuevo calzado pensado para ser usado en batalla y en las mañanas de cacería, sin éxito en sus demandas. Fue el citado artesano estadounidense el que dio con la clave, ya fallecido el noble. Y aunque el duque no pudo ver cumplido su sueño, esta bota de caucho, bautizada como Wellington Boot en su honor, sí revolucionó las pisadas de las generaciones posteriores.

Nacía así un imperio en el sector, que rápidamente adquirió locales en los edificios de Castle Silk Mills, en la ciudad de Edimburgo. Por aquel entonces la empresa contaba con cuatro trabajadores, que en los primeros meses, y dado el éxito de ventas, aumentaron la oferta, incluyendo la fabricación de neumáticos, transportadores y peines, además de pelotas de golf y botellas pensadas para guardar agua caliente. Las cifras seguían subiendo, y la compañía decidió en 1858 apostar también por la fabricación de mangueras de caucho y correas de goma, sin dejar de lado la producción de botas de agua. Dos años después, llegaron a la ciudad los coches con motores de tracción, introducidos por la compañía RW Thomson, y en 1874, la Nord British Rubber Company se alió con ella y pasó a fabricar neumáticos de caucho macizo para sus vehículos. Cómo sería de grande el salto de la empresa que, en menos de 20 años, multiplicó el número de empleados de forma espectacular. En 1875, la firma contaba con 600 trabajadores.

Sin embargo, el punto de inflexión estaba aún por llegar. Fue 40 años después, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando el negocio de la organización se consolidó definitivamente. El conflicto sembró media Europa de húmedas trincheras, en las que los soldados pasaban días o semanas viviendo. Enfermedades como la gangrena o el pie de trinchera, que llevaba en la mayoría de los casos a la amputación, hicieron mella en las filas de los ejércitos.

El príncipe Carlos, junto a Lady Di, que calza unas Hunter.
El príncipe Carlos, junto a Lady Di, que calza unas Hunter.

Fue en ese contexto cuando la Oficina del Ejército de Tierra encargó a la Nord British Rubber Company la elaboración de una bota adecuada para las zanjas anegadas de agua. En estos años, los molinos y máquinas de la empresa trabajaron a destajo día y noche para suplir las demandas de la British Army, y se confeccionaron casi 1.200.000 pares de botas. Los resultados fueron buenos. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la compañía de calzado fue llamada de nuevo a filas. Y no solo para suministrar botas al Ejército, también para fabricar otros elementos indispensables en la batalla, como los cinturones de seguridad o las máscaras antigás. En estos años, el 80% de la producción total de la Nord British Rubber Company estaba destinada a la British Army.

Finalizada la contienda, la demanda de botas creció entre los granjeros, los guardabosques y los agentes forestales. La compañía se trasladó a una fábrica más grande, en la localidad de Dumfriesshire, para poder hacer frente a la demanda y a la diversificación del producto: en 1949 se introdujeron una serie de botas industriales, agrícolas y marinas, además de los modelos Green Hunter (hoy las Hunter originales) y Royal Hunter.En aquel entonces, la firma vendía sus pares en 36 países del mundo, y en 1966 fue comprada por Uniroyal Limited.

Un regalo para Obama

Si por algo es conocida la marca Hunter es por haber calzado los pies más selectos de los últimos años. Tras varios duques y nobles británicos, además de la propia reina de Inglaterra, en el año 1981, Lady Di (en la imagen) apareció con ellas en unas fotografías, lo que provocó que se agotasen inmediatamente en todos los establecimientos. En 2010, el que era primer ministro británico David Cameron le regaló al entonces presidente Barack Obama un par de botas originales de cazador.

Es en estos momentos cuando la marca llevó adelante una de las muchas campañas publicitarias recordadas. Se alió con un personaje popular de la época, el almirante Gick, para promocionar sus botas, y en 1977 la empresa fue galardonada por el duque de Edimburgo, un premio al que se sumó nueve años después la reina de Inglaterra. Desde este momento, la icónica marca empezó a ser conocida en todo el mundo por el nombre que ha llegado a nuestros días: Hunter.

Llegó la década de 1990 y la firma, que seguía creciendo, se atrevió con el mercado de trajes de buceo, convirtiéndose en poco tiempo en una de las marcas más demandadas por los buzos y amantes del mar. Finalmente, tras varios vaivenes y compras y ventas, la compañía acabó en manos en Interfloor en 1999, hasta que pocos años después la gerencia de Hunter compró la división del calzado de la marca a su propietario, estableciéndose como marca independiente. Fue en 2006 cuando el grupo Pentland se hizo con la empresa: nacía así Hunter Boot, la organización que a día de hoy gestiona la emblemática marca.

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