Motor
Una caravana de vehículos clásicos en la última edición del concurso de Pebble Beach (EE UU).
Una caravana de vehículos clásicos en la última edición del concurso de Pebble Beach (EE UU).

Lo que convierte a un coche antiguo en uno de época

Para que un automóvil pueda considerarse de colección debe cumplir ciertos requisitos

El pasado fin de semana se celebraba en Amelia Island, en Florida (EE UU), la subasta anual de coches clásicos y el correspondiente concurso de elegancia, en el que distintos modelos desfilan frente a un jurado. La cita se saldó con unas ventas de 71 millones de dólares, unos 66 millones de euros al cambio actual. El 90% de los lotes tuvieron comprador, y el que se llevó todos los focos fue un Bugatti, modelo Type 57S Cabriolet, que fue vendido por 7,7 millones de dólares, un modelo del que solo había tres unidades en el mundo y que por primera vez era sacado a subasta. Sin vender se quedaron dos Ferrari, valorados en 10 millones de dólares, mientras que un F50 de 1995, que había pertenecido al exboxeador Mike Tyson, sí encontró nuevo dueño, que pagó 2,6 millones de euros.

Tanto este modelo como el Bugatti de 7,7 millones se quedan lejos del que, hasta la fecha, es el coche clásico más caro adquirido en subasta: un Ferrari 335 Sport Scaglietti adquirido el año pasado en la feria Retromobile de París por 32 millones de euros.

Precios de locura, alcanzados mediante un proceso de subasta en el que, como consecuencia, es fácil perder la medida. “La inmensa mayoría de coleccionistas son personas que sacan el dinero de donde pueden”, afirma uno de ellos, que prefiere mantenerse en el anonimato. Este aficionado explica que no existen unas tablas concretas que definan el valor de un coche determinado, sino que es el propio mercado el que lo fija. “Vale lo que una persona quiera pagar por él en un momento determinado, lo que significa que cada coche, aunque sean de la misma marca y el mismo modelo, tiene un precio diferente”.

Ferrari 335 Sport Scaglietti, el más caro de la historia: se pagó por él 32 millones de euros en una subasta.
Ferrari 335 Sport Scaglietti, el más caro de la historia: se pagó por él 32 millones de euros en una subasta.

Un Ferrari no vale más que un Porsche por el mero hecho de ser un modelo de la marca del cavallino rampante. Al igual que adquirir un modelo de hace 50 años no lo convierte, per se, en un modelo de colección. Para ello, deben darse diversos requisitos: que sea un coche cuidado, con un mantenimiento siempre al día, que conserve la factura y la documentación original, así como sus piezas, su pintura, su carrocería y hasta sus alfombrillas o la caja de herramientas. Que sea un modelo de edición limitada, o que haya tenido un único dueño, también refuerza su valor. “Lo interesante del coche no es lo que vale, sino la vida que ha tenido. Quien lo compra ha averiguado su historia, y es lo que lo da valor. Hay coches antiguos y caros que no son interesantes”, explica este coleccionista.

  • Registro de vehículos históricos

“Lo fundamental siempre es el estado del vehículo”, dice José Alfredo Álvarez, presidente del Veteran Car Club, una asociación de aficionados a los automóviles hasta los años cincuenta y que en 2017 celebran su 55 aniversario. “Lo que nos gusta es buscar y encontrar los coches y restaurarlos, darlos vida. Poder disfrutar de ellos”, afirma.

Interior del Bugatti Type 57S Cabriolet, coche vendido el pasado fin de semana por 7,7 millones de dólares.
Interior del Bugatti Type 57S Cabriolet, coche vendido el pasado fin de semana por 7,7 millones de dólares.

Álvarez describe que en España existe el Reglamento de Vehículos Históricos, que permite que coches con, al menos, 25 años de antigüedad puedan, por ejemplo, no estar obligados a tener cinturones de seguridad si originalmente no los tienen. “Pero se catalogan coches como históricos que no se pueden considerar clásicos o de colección. Estos tienen que conservar su originalidad, su matrícula de siempre, la documentación, las piezas...”, añade Álvarez. Una pasión, en definitiva, por los coches y por su historia cuyo valor no se puede tasar.

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