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Elecciones en Holanda: Derrota para la ultraderecha de Wilders

El líder de extrema derecha, Geert Wilders, apenas tienes posibilidades de llegar al poder.

Holanda ha cerrado las urnas de unas elecciones generales marcadas por el ascenso de las fuerzas euroescépticas y xenófobas. Según los primeros sondeos a pie de urna realizados por NOS, el líder de extrema derecha, Geert Wilders, partidario de abandonar la zona euro y de la UE, habría obtenido 19 de los 150 escaños, mientras que el primer ministro Mark Rutte, del partido VVD, conseguiría 31, lo que implicaría una pérdida de 10 escaños frente a los datos de 2012.

Pese a que el resultado previsto supone un rechazo a las propuestas de Wilders, el enfriamiento de las relaciones de Holanda con Bruselas parece inevitable. El partido de Wilders ha registrado un incremento de votos en las últimas cuatro elecciones, así ha pasado de 9 escaños en 2006, a los 15 que obtuvo en los comicios de 2012.

“Si gano habrá un referéndum [para salir de la UE]”, ha prometido hoy Wilders nada más votar en La Haya, donde luce un sol casi meridional. “Vamos a recuperar Holanda para los holandeses”, añadió el del Partido por la Libertad (PVV), al tiempo que invitaba a los cientos de miles de musulmanes que viven en Holanda “a irse cuando quieran” porque "el islam y la libertad no son compatibles”.

El actual primer ministro, el liberal Mark Rutte, ha advertido tras depositar su papeleta que no puede descartarse que la formación de Wilders sea hoy la más votada. Y ha pedido al electorado que se movilice “para frenar la ola de populismo y evitar un efecto dominó”, en alusión a la victoria del brexit en Reino Unido de Donald Trump en EE UU.

Sea cual sea el resultado, sin embargo, Holanda se inclina hacia un Gobierno reacio a profundizar la integración europea y dispuesto a desmarcarse de la vanguardia europea si el eje Berlín-París se reactiva tras las elecciones de este año en Francia y Alemania.

Los principales partidos holandeses abogan por una reforma de la UE que reduzca las competencias de las instituciones comunitarias y las obligue a centrarse solo en grandes asuntos. Y hasta cinco partidos defienden abiertamente el Nexit, es decir, la salida de Holanda de la UE, entre ellos, el de Wilders. El recién fundado Foro por la Democracia reclama, al menos, una consulta sobre la continuidad del país en el club europeo.

El Foro, liderado por Thierry Baude, ya lideró el año pasado la campaña del referéndum que abortó el acuerdo de la UE con Ucrania, empantanado desde entonces a pesar de que fue ratificado por los 27 socios restantes. Holanda también votó en 2005 masivamente en contra (61%) de la Constitución europea, un resultado que dio la puntilla definitiva a aquel proyecto.

Ningún partido, según los sondeos, alcanzará hoy la mayoría, lo que augura unas complejas negociaciones para formar un gobierno de coalición con hasta cuatro o cinco formaciones. De ser así, el ejecutivo saliente, una coalición de liberales y socialdemócratas, dejaría paso a un gobierno multicolor que, con toda probabilidad, incluiría grupos partidarios de endurecer la relación con el resto de la UE.

La oposición conservadora (CDA), que podría mejorar su resultado y aspirar a la colación, defiende abiertamente la expulsión de los países incapaces de adaptarse el euro, amenaza que apunta directamente a Grecia.

El gobierno saliente ya se ha alineó con las posiciones más intransigentes durante la crisis del euro. Y en las últimas semanas incluso se ha distanciado de Berlín, por temor a la propuesta de la canciller, Angela Merkel, a favor de una Europa con dos divisiones en la que los países reacios a la integración se quedarían relegados.

“En La Haya hay cierta aprensión ante los posibles planes visionarios del motor franco-alemán sobre la integración europea”, señala Adriaan Schout, del instituto de Estudios internacionales Cligendael en su análisis para el European Policy Centre.

El temor se recrudecería si en las elecciones franco-alemanas se imponen las propuestas más europeístas lideradas por Emmanuel Macron y Martin Schulz. Con ese eje, el gobierno que salga de las urnas holandesas el 15 de marzo quedaría aún más descolocado. Y el país podría alejarse aún más del motor europeo. “Pase lo que pase, el genio no va a volver a la botella”, se regocijaba hoy Wilders ante la perspectiva de un país crecientemente euroescéptico.

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