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La planta de Bezoya está junto al manantial de Ortigosa del Monte, en Segovia
La planta de Bezoya está junto al manantial de Ortigosa del Monte, en Segovia

Bezoya, el agua segoviana que reivindica su origen

El antiguo grupo Leche Pascual entró en el sector gracias al agua de Ortigosa del Monte

En ningún bar se le niega –o se le debería negar– a quien lo pida un vaso de agua. Una cortesía que, además, se da por supuesto que es gratuita. Tampoco es raro ver en restaurantes jarras de agua corriente, que tampoco se le suele cobrar al cliente. Ni decir tiene que en los hogares basta con abrir el grifo para llenar una garrafa por un precio ridículo. Independientemente del sabor que tenga, lo que a su vez depende de la región en la que se resida, quien duerma bajo techo tendrá casi imposible pasar sed.

La cultura de la gratuidad que rodea al agua es tan potente que hay que reconocerle el mérito a las empresas que comercializan agua embotellada. Hace ya años que se ven botellines de plástico por la calle, en el trabajo, en los bares y restaurantes, tiendas y máquinas expendedoras. Las compañías responsables han sido capaces de hacer del agua mineral un productor por el que la gente está dispuesto a pagar.

Bezoya es una de las firmas que han contribuido a llegar a esta situación. En 1974, Calidad Pascual adquirió el manantial de Bezoya en Ortigosa del Monte, Segovia. Arrancaba así la trayectoria de una de las marcas nacionales más reconocibles del mercado, la apuesta del grupo Pascual en este segmento de negocio. Según la compañía, las principales características de esta agua son su mineralización muy débil y que cuenta con un residuo seco muy bajo que lo diferencia del resto.

Cronología

1974. Calidad Pascual adquiere el manantial de Bezoya en Ortigosa del Monte, Segovia. Arrancaba así la trayectoria de una de las marcas nacionales más reconocibles del mercado.

1988. Bezoya lanza la campaña publicitaria protagonizada por Cleopatra y Marco Antonio. El spot, que marcaría época, subraya los atributos saludables del agua mineral y asegura que ayuda a adelgazar.

2016. La compañía rediseña la botella de cristal de Bezoya, apostando por nuevas etiquetas con la forma icónica de su gota en tres colores diferentes, azul, negro y rojo, y añadiendo un tapón abrefácil.

El agua mineral natural procede de agua de lluvia y de nieve y luego se filtra entre las rocas de las montañas, para acabar llegando a los manantiales subterráneos que la conservan hasta que es envasada tras haber sido preparada para su consumo.

Aunque para llegar a la cómoda situación en que se encuentra hoy, la firma, igual que otras competidoras, tuvo que invertir en campañas de publicidad para mostrarle a los españoles que beber agua mineral es bueno, sano y joven.

  • Cleopatra y las azafatas

Entre sus campañas publicitarias más recordadas se cuentan la de Cleopatra y Marco Antonio, emitida en el año 1988. El general romano le cuenta a la reina egipcia que en Roma han inventado grifos capaces de llevar el agua a las viviendas, “para bañarse y para beber”, a lo que ella le responde que ella se baña “en esencia de nenúfares” y que “aquí todos tomamos agua de Bezoya. Por eso no sabe a acueducto, como en Roma”, le explica.

También en los años ochenta se lanzó otra campaña publicitaria en televisión protagonizada por unas azafatas, a las que se las ve trabajando, andando por la ciudad y haciendo deporte. Toman Bezoya porque “facilita el adelgazamiento” y es saludable mientras cantan el eslogan: “¡Qué peso me quita de encima!”.

El interés de los consumidores en consumir productos saludables se ha dejado notar también en los comerciales de la marca, que en los últimos años se han centrado en resaltar las propiedades del agua.

Bezoya ha experimentado un crecimiento constante y saneado en sus ventas a lo largo de los últimos cinco años, según resalta la propia compañía, creciendo de promedio anual más de un 10% en valor desde 2010. Desde la firma se achaca esta evolución positiva a la implementación de una estrategia global de marca centrada en trasladar la cualidad de la mineralización muy débil.

  • Éxito empresarial

También influye en el éxito la adaptación a nuevos formatos que cubran todas las necesidades y momentos de consumo: desde las botellas ligeras para llevar hasta las de cristal de varios tamaños para restaurantes, pasando por las de tipo biberón para niños, protagonizado en este caso por Peppa Pig. También se han desarrollado tapones abrefácil para la hostelería, pensado para hacer más sencillo el trabajo de camareros y personal de sala.

En términos de mercado, Bezoya lidera, con una cuota del 18,4% en valor, el formato mediano, el segmento más importante del mercado de aguas, que supone un 58% de las ventas en euros totales de la industria. Bezoya sigue creciendo tras más de 40 años de vida.

De la lluvia a la botella de plástico

Bezoya, el agua segoviana que reivindica su origen

Una de las últimas iniciativas publicitarias de Bezoya es una webserie de cuatro capítulos en los que la compañía explica el ciclo del agua.
El viaje del agua –así se llama la serie– explica todo el proceso que sigue el líquido: desde que cae el agua de la lluvia y la nieve hasta que se filtra en la montaña, otorgándole pureza. Se narra también cómo fluye por las rocas a través de manantiales subterráneos, que al estar bajo suelo están protegidos en buena medida de la contaminación. Finalmente, se explica el proceso que sigue el agua antes de ser embotellada para su distribución sin que pierda sus propiedades.
Uno de los mensajes clave de la campaña es que el agua no es manipulada en ningún momento, subrayando su origen natural. También se incide en su baja mineralización, lo que significa que tiene un residuo seco muy bajo (28 miligramos por cada litro) que le hace diferente de la gran mayoría de las aguas.
Uno de sus principales valores es que está indicada para dietas pobres en sodio y para la preparación de alimentos infantiles. Esto último, resaltar su indicación para el cuidado de niños, es uno de sus nuevos campos de batalla.

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