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El consumidor español, el más abierto a las nuevas tecnologías
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El consumidor español, el más abierto a las nuevas tecnologías

España es el país europeo más ‘techie’, especialmente cuando se consume

Singapur es el único país del mundo en el que la penetración de los teléfonos inteligentes es superior a la de España, donde el 80% de los ciudadanos tiene al menos uno de estos dispositivos, según el INE. Este dato ilustra la alta exposición de los españoles al dispositivo estrella del siglo XXI. Y también da pie a pensar que la aceptación de las nuevas tecnologías puede ser significativamente más alta que en otros países de nuestro entorno.

Un informe realizado por la consultora británica Retail Week en colaboración con el despacho de abogados Osborne Clarke concluye que, efectivamente, los españoles están por delante de sus vecinos europeos en adopción y aceptación de las nuevas tecnologías. “El español es un magnífico early adopter, le encanta utilizar la tecnología para el día a día”, explica Rafael García del Poyo, socio de Osborne Clarke y responsable de la parte española del estudio. Tras evaluar la opinión de 1.000 personas por país, concluye que los españoles se sienten mucho más cómodos que italianos, alemanes, franceses, británicos, belgas y holandeses con la incorporación de tecnología a distintas facetas de su vida. Los datos muestran que los hábitos de compra están cambiando, y que lo seguirán haciendo.

  • Vestidor virtual

El 82% de los españoles estaría dispuesto a utilizar un vestidor virtual, esto es, servirse de tecnología de realidad virtual o aumentada para ver cómo le queda una prenda sin tenerla físicamente. En el resto de países analizados, la proporción apenas llega al 60%. “Las compañías que se dedican al comercio online están invirtiendo fuerte en estas tecnologías”, subraya García del Poyo.

La amplia aceptación de los probadores virtuales contrasta con otro dato que nos deja a la cola de Europa: solo el 26% de los españoles prefiere la compra virtual a la presencial, frente al 31% de media en el resto de países estudiados. “El shopping online se acentúa en las franjas de edad más jóvenes y entre la gente más ocupada”, matiza García del Poyo. “En España la gente es desconfiada. Nunca ha habido tradición de comprar por correspondencia, algo que en Estados Unidos se hace desde siempre. Pero lo normal es que las compras online crezcan”, explica.

“Somos ‘early adopters’ tecnológicos”, dice García del Poyo, socio de Osborne Clarke

También apreciamos la introducción de tecnología en las propias tiendas, como por ejemplo escáneres corporales que permitan ver cómo quedan las prendas o catálogos digitalizados. Tanto es así que el 64% de los españoles preferiría que la tecnología en los establecimientos gane peso frente al dependiente.

  • ‘Wearables’

Junto con los italianos, los españoles son los más proclives a llevar wearables, o tecnología vestible. El 47% lleva dispositivos pensados para el deporte, ya sean aplicaciones del móvil, pulseras con sensores o lectores de pulsaciones. Las aplicaciones médicas de los wearables, en cambio, todavía están poco implantadas: solo el 4% de los encuestados declaró contar con algún dispositivo de este tipo.

  • Cesión de datos

Contra lo que pueda parecer, la cesión de datos personales, ya sean los generados por los propios wearables o los aportados al realizar compras, no es vista como un gran problema. Más de la mitad de los españoles (55%) están dispuestos a cederlos, especialmente si eso redunda en descuentos y ofertas personalizadas. Los británicos (61%) y los italianos (66%) son todavía más desprendidos que nosotros con la información personal. “En los países del norte hay mayor sensibilidad de mostrarse tal y como uno es, mientras que en el sur, dar datos de uno mismo nos resulta menos sonrojante. Creo que es un tema de idiosincrasia”, razona García del Poyo.

  • Pagos con el móvil

En ningún país europeo está tan extendido el pago con tecnología contactless como en España. El 57% de los encuestados asegura recurrir regularmente a este método, ya sea con la propia tarjeta de crédito o acercando el teléfono móvil al dispositivo de cobro. “Esta tecnología gusta por la rapidez y la fiabilidad que ha demostrado. Si pagas con el móvil, además, tienes la garantía adicional del reconocimiento de huella”, indica García del Poyo. También somos dados a pagar a través de apps. “Todo lo que implique dar la tarjeta de crédito funciona en España”, abunda este experto.

  • Drones y vehículos autónomos

El reparto de productos con drones, algo en lo que varias compañías reconocen estar trabajando, no sería un problema para los españoles. A diferencia de los países del norte de Europa, donde la aceptación de esta tecnología no llega al 50%, en España el 60% lo vería bien. Lo mismo pasa con la introducción de vehículos autónomos: el 48% de los españoles no tendría reparos en que inunden las carreteras coches y furgonetas que se conduzcan solos.

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