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Panorámica del interior del pabellón Fernando Buesa Arena de Vitoria, donde se celebra desde hoy la Copa del Rey de Baloncesto
Panorámica del interior del pabellón Fernando Buesa Arena de Vitoria, donde se celebra desde hoy la Copa del Rey de Baloncesto

Afición, eficacia y drama: el éxito de la Copa de baloncesto

El torneo llega hoy a Vitoria tras haberse organizado en menos de cuatro meses

Era octubre de 2012, y la sede que debía acoger la Copa del Rey de baloncesto, que se celebra cada temporada en febrero, todavía era un misterio. No fue hasta el 19 de aquel mes cuando se dio a conocer que el torneo se organizaría en Vitoria, con poco más de tres meses de margen. Cuatro años después, volvió a llegar octubre, y la situación para un torneo que precisa de año y medio para su correcta organización se repitió. El desenlace acabó siendo el mismo, y casi el mismo día, un 20 de octubre: el torneo más atractivo del basket español volvía a Vitoria.

Con una semana más de margen que en la ocasión anterior, la capital vasca recibe a partir de hoy a los siete equipos que, junto al club anfitrión, el Baskonia, se disputan un torneo que no es el principal de los que componen el calendario baloncestístico, pero sí el más espectacular, por su formato deportivo y por lo que le rodea: 8.000 personas de fuera de Álava llegarán a Vitoria a completar las gradas del pabellón Fernando Buesa, con capacidad para 15.500 espectadores, durante cuatro días.

Luka Doncic, jugador del Real Madrid
Luka Doncic, jugador del Real Madrid

“Para nosotros es un hito”, reconoce el director del torneo, Gerard Freixa. “Son 8.000 personas que se van a mover por Vitoria y los alrededores de Álava. Los hoteles de la capital están llenos y muchas reservas han llegado hasta Bilbao. Eso genera un impacto directo a la ciudad y al entorno muy importante”, explica el directivo. En la anterior ocasión que la Copa del Rey se jugó en Vitoria, el impacto económico directo se calculó en 20 millones de euros, según un estudio de la consultora Aegis Media. El año pasado, con A Coruña como sede, el impacto sobre la provincia fue de 17 millones de euros. Pese a contar con poco tiempo para su organización, ya se han vendido 12.000 abonos. Aún quedan menos de un millar, mientras que las localidades restantes hasta llenar las 15.500 se reservan para los puestos de prensa, patrocinadores y otros compromisos. En los días de partido, además, estarán trabajando cerca de 2.000 personas, 150 de la organización.

Las primeras entradas empezaron a venderse el 7 de noviembre, pese a que hasta enero no se conocieron los equipos participantes, exceptuando el Baskonia. En una hora se consiguieron vender 2.600 abonos, y en el primer día, más de 5.000. “A la gente le apetece venir a la Copa independientemente de los equipos, lo han integrado dentro de sus vacaciones invernales. En la Copa de Las Palmas de 2015 los más ruidosos fueron los 300 aficionados del Baskonia, y ese año no se clasificó”, relata Freixa.

No son muchas las ciudades que pueden acoger la Copa del Rey de baloncesto. Como detalla su director, el principal requisito es que las candidatas tengan pabellones con más de 10.000 espectadores, los cuales no abundan en la geografía nacional:Bilbao, Barcelona, Málaga, Madrid, Las Palmas, designada para 2018, y Vitoria, se reparten en los últimos años la sede. También se tienen en cuentra otros aspectos como la capacidad hotelera, aunque en casos como el de Vitoria, su cercanía a otras grandes ciudades compensa una oferta limitada. Y además, deben abonar un canon que ronda el millón de euros. Con esta partida, más la venta de entradas, el torneo factura cerca de tres millones de euros, sin contar acuerdos televisivos o publicitarios, que se comercializan de forma conjunta con la Liga ACB.

Competitividad

Partidos

El equipo local, el Baskonia, abre hoy el torneo contra el Iberostar Tenerife. Después, el Real Madrid, último campeón, jugará contra el Morabanc Andorra. El Valencia Basket-Herbalife Gran Canaria y el Barcelona-Unicaja se jugarán el viernes.

Un torneo rentable que debe su éxito a su formato deportivo: ocho equipos que se enfrentan en eliminatorias a un único partido. “Si ganas sigues, si pierdes te vas. Y todo se resuelve en apenas cuatro días.A los jugadores y entrenadores les encanta, y a la gente también. Hay drama. No tiene nada que ver con ningún otro torneo”, describe Freixa. El hecho de que sean ocho equipos, los siete primeros clasificados al cierre de la jornada 17 de la ACB, más el anfitrión, permiten también una igualdad deportiva, “y que participe el equipo local nos da un plus de calidad, porque la ciudad lo vive con más pasión. Y eso se ve en las calles y en el pabellón”, añade el director de la competición.

Un torneo ya consolidado y cuya obsesión ahora es mejorar la experiencia de los aficionados en el exterior del pabellón. En Vitoria se ha instalado una fan zone con capacidad para 5.700 personas junto al Palacio de Congresos Europa, y donde se celebrarán torneos de minibasket, cursos para entrenadores o un torneo de eSports. Como señala Freixa, “queremos brindar un espectáculo más allá de lo deportivo. Añadirle un elemento de distracción y de animación que contribuyen a hacer un evento muy completo también en la calle”. Y para ello, el directivo reconoce que también miran de reojo al partido de las estrellas de la NBA, que se celebra al mismo tiempo en un fin de semana de protagonismo del deporte de la canasta.

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