Capital semilla
Javier Sánchez-Marco, cofundador de Furgo. La firma contactó con un business angel a través de la red de InnoBan.
Javier Sánchez-Marco, cofundador de Furgo. La firma contactó con un business angel a través de la red de InnoBan. Cortesía

Dinero inteligente para emprendedores

Surge una nueva generación de ‘business angels’ que han vivido la experiencia de crear sus propios negocios y combinan la faceta de inversores con la de consejeros

Tras ocho meses de desarrollo, cuatro emprendedores lanzaron en abril de 2016 Furgo, un mercado digital donde particulares y pequeños empresarios que necesitan contratar servicios de mudanza o envío de mercadería pueden contactar con transportistas en busca de carga. Los usuarios anuncian los trabajos y los repartidores pujan por ellos.

“Es una subasta abierta en tiempo real. El propósito es que los clientes puedan elegir el mejor precio y los transportistas, optimizar sus rutas, evitando regresar de una entrega con la furgoneta vacía”, explica Javier Sánchez-Marco, cofundador y principal ejecutivo de Furgo.

Al combinar la solución a dos problemas, Furgo se beneficia del auge de las ventas de segunda mano propiciado por la aparición de apps como Wallapop, y la logística de última milla (el reparto dentro de la ciudad de toda clase de bienes comprados a través de internet, desde pizzas hasta guitarras).

La empresa, con sede en Barcelona, necesitaba dinero para completar su equipo e invertir en marketing, a fin de aumentar su base de transportistas. Así que a la vuelta del verano organizó su primera ronda de financiación, que cerró en diciembre pasado: 275.000 euros, de los que 150.000 fueron aportados por una sola persona. El resto provino de la firma de inversión Avenue Capital y un préstamo de Enisa.

En España hay cerca de 2.000 ‘business angels’ que en 2015 movilizaron 40 millones de euros

El inversor individual es Andreas Mihalovits, un alemán radicado en Marbella que en los últimos tres años ha financiado al menos siete startups, cuatro de ellas españolas: la canaria Promineo Studios (videojuegos promocionales), la valenciana Comprea (entrega a domicilio de alimentos), la barcelonesa Boolino (buscador de cuentos infantiles) y Furgo.

Mihalovits, de 43 años, es lo que se conoce como un padrino inversor: una persona que ayuda con dinero, consejo y contactos a negocios de reciente creación, generalmente digitales, a dar los primeros pasos.

En España hay cerca de 2.000 inversores ángel, que en 2015, último año del que se disponen datos, movilizaron unos 40 millones de euros, según la Asociación Española de Business Angels (Aeban). En colaboración con IESE, la asociación está cerrando un informe anual sobre el gremio que presentará entre finales de marzo y comienzos de abril.

Algunos business angels prefieren trabajar en solitario y otros, en redes que les facilitan la identificación de proyectos o socios. Los fundadores de Furgo, por ejemplo, conocieron a Mihalovits a través de InnoBan, una red formada por más de 120 padrinos inversores que en 2015 invirtieron más de tres millones en 125 startups. “Estamos terminando de recopilar los datos de 2016, que creemos superarán los de 2015”, dice Luis Ángel Fernández de la Vega, principal ejecutivo de InnoBan.

Sánchez Marco, de Furgo, destaca que lo bueno de InnoBan es que, gracias su organización en redes locales más pequeñas, facilita a los emprendedores el acceso a un círculo de inversores más amplio que el de Madrid y Barcelona. “En ciudades más alejadas también hay inversores con trayectoria en internet, como Andreas, con el que hemos tenido la suerte de cruzarnos”, expresa.

Antes de dedicarse al capital semilla, Mihalovits creó DreamFab, una productora de videojuegos en Ratisbona (Alemania). Al igual que él, cada vez más business angels tienen un pasado como emprendedor, lo que les permite combinar la faceta de inversores con la de consejeros.

“Es un fenómeno reciente”, dice Sánchez-Marco. “Emprendedores que empezaron hace 10 años, hoy tienen éxito o venden su empresa y con la liquidez resultante de esa operación se convierten en inversores. Esta tipología es diferente a la del clásico inversor que solo se fija en ratios. Tienen más visión de producto y te apoyan con ideas y recomendaciones desde el minuto uno. Es dinero inteligente”, subraya.

Yago Arbeloa pertenece a esa nueva generación. En 2011 vendió Sync, una empresa que prestaba servicios de alojamiento web, y con la ganancia obtenida compró siete firmas que agrupó en la agencia de marketing digital Hello Media Group. Además, ha invertido de manera personal y a través de fondos de capital riesgo en una treintena de startups. “No creo que el emprendedor tenga que dejarse llevar por el inversor. En ese sentido, soy más reactivo: prefiero esperar a que este me pida ayuda para echarle una mano”, afirma.

Las cifras

44% de los ‘business angels’ españoles tiene menos de 44 años, según Aeban, prueba de que el perfil se ha rejuvenecido. Sin embargo, solo el 8% son mujeres.

60% ha empezado a invertir en capital semilla en los últimos cinco años. Solo el 17% lleva más de 10 años financiando a startups.

40% tiene una cartera inferior a cinco empresas, en tanto que menos del 30% de los padrinos inversores tienen participaciones en más de 10 compañías.

2% invierte en solitario, por lo que la modalidad de coinversión es la dominante. Más del 60% dispone de más de 100.000 euros anuales.

Fernández de la Vega señala que el perfil de los miembros de InnoBan es variado, salvo el género (casi todos hombres). La mayoría tiene experiencia previa en negocios como emprendedor o directivo y buscan buenos proyectos en cualquier sector, aunque de acuerdo con TTR, los favoritos son internet y tecnología porque los costes variables de incorporar nuevos clientes son menores y con poco dinero se puede testar con facilidad si el negocio es viable o no.

En cuanto a los montos que suelen comprometer, la horquilla típica oscila entre los 25.000 y los 100.000 euros anuales, si bien existe una gran dispersión en los datos, aclara el directivo de InnoBan.

“Al tratarse de capital riesgo y de importes relativamente pequeños, la inestabilidad y la incertidumbre ocasionada por factores como el brexit no deberían influir demasiado en la marcha del mercado en 2017”, comenta Daniel Hernández, analista sénior de TTR.

Según la consultora, aunque 2017 ha comenzado con un mes de enero prolífico en operaciones de capital semilla (un total de 29), aquellas en las que han participado business angels no han contado con un importe demasiado alto. Aun así, destacan las de Mr Jeff (2 millones de euros), Llollo (1,2 millones) y B-Wom (940.000).

Mr Jeff es una aplicación para solteros que no quieren perder tiempo planchando camisas. La empresa recoge la ropa sucia en casa del usuario y al cabo de 48 horas o una semana (si la suscripción es semanal), se la devuelve limpia y planchada.

Mr Jeff acaba de recaudar dos millones de euros para financiar su proceso de internacionalización, que empezará en Ciudad de México y continuará en otras capitales de Latinoamérica.

La firma ha preferido no identificar a sus padrinos inversores, pero varios de ellos ya habían participado en una primera ronda celebrada en marzo de 2016, cuando reunió 300.000 euros. “Son personas que aportan mucho valor a nivel de conocimientos y de experiencia”, dice Aarón Rodríguez, responsable de marketing de Mr Jeff. “Dependemos de ellos para seguir creciendo”, remarca.

Incentivos fiscales a la inversión en ‘startups’

Existen discrepancias sobre la repercusión que tienen los incentivos fiscales en la inversión de los business angels. Hay quienes piensan que por tratarse de capital riesgo, este no es un factor especialmente determinante. Otros consideran que son necesarios para aumentar la base de inversores.

“España necesita una decidida política fiscal de estímulo a las inversiones ángel con deducciones en el IRPF superiores al 50%, que anime a los potenciales business angels del país a entrar en el mercado”, afirma Luis Ángel Fernández de la Vega, de InnoBan.

La Ley de Apoyo a los Emprendedores, promulgada en 2013, contempla una deducción del 20% en la cuota del IRPF por la compra de acciones en empresas nuevas o de reciente creación. La base máxima de la desgravación es de 50.000 euros, por lo que la cuantía máxima que se puede descontar es de 10.000 euros.

Para obtener este beneficio, el inversor debe permanecer en el accionariado de la empresa entre 3 y 12 años y su participación no puede exceder del 40% del capital social. Adicionalmente, la norma establece que si la ganancia producida por la desinversión posterior se reinvierte en la adquisición de acciones de otra startup, quedará exenta de impuestos.

“La fiscalidad en España incentiva la inversión en startups y se encuentra en línea con los estímulos aprobados por otros países de la UE”, sostiene Ignacio Wucherpfenning, socio del bufete Ad&Law. No obstante, sugiere ampliar el plazo para compensar las posibles pérdidas que se pueden generar en las inversiones en proyectos de emprendedores y que, actualmente, en el IRPF, es de cuatro años.

Normas
Entra en EL PAÍS