Distribución
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Sandra Segimón y Natacha Apolinario, propietarias de Sushita.

El sushi español pone rumbo al Caribe

Sushita exportará paeritivos japoneses en 2017 de la mano de las grandes hoteleras

Antes de que el sushi despertase el interés del gran público en España, Sandra Segimón, Natacha Apolinario y José Manuel Segimón ya percibieron que la comida japonesa tenía potencial. En 1999 trataron de imitar una tendencia creciente en otras capitales europeas y fundaron Sushita para vender cajas de sushi fresco a través de los principales retailers del país. Desde su posición de líderes del mercado, el tirón de este aperitivo asiático les ha hecho abarcar nuevos sectores como la restauración o el turismo y ahora fijan la mirada más allá de las fronteras españolas.

Después de casi 18 años de historia, 2016 ha sido el año en que esta empresa ha registrado un gran aumento en su cuenta de resultados. Han facturado más de siete millones de euros y aumentado su facturación un 39% con respecto al ejercicio anterior gracias la moda por la cocina del extremo asiático.

Esta mejora económica ha permitido a Sushita comenzar a experimentar con los productos congelados desde mayo del año pasado. Los socios invirtieron 200.000 euros en su fábrica de San Sebastián de Los Reyes para incrementar su capacidad de almacenaje y producción y adaptarla a los requerimientos del nuevo producto. El sushi congelado les ha permitido aumentar la perdurabilidad del producto y ponerlo en hoteles de la costa española. Fundamentalmente en Canarias, Baleares, la Costa del Sol, la Costa Brava y el Levante.

Se trata de un intento de esta compañía por sacar rédito del boom turístico que ha vivido España el año pasado. "Los viajeros extranjero no solo buscan tortilla y tapas, sino también comida la comida asiática", aseguran las responsables de esta empresa.

Ha sido de la mano de las principales cadenas hoteleras –como Meliá, Barceló o NH– como Sushita ha emprendido el camino en el negocio turístico. Y de cara a 2017 esperan que estas marcas les franqueen la entrada a nuevos mercados. Gracias a su fortaleza en Latinoamérica, planean ya recalar en los próximos doce meses en El Caribe (República Dominicana, Cuba y México), pero después en Portugal, Marruecos y Francia.

Natacha Apolinario explica que ya han tenido contactos con los chefs ejecutivos de estas compañías y que la respuesta ha sido "muy positiva", por su "calidad y practicidad". El principal escollo que deben salvar es adaptarse a las diferentes normativas alimentarias, aunque avanza que están cerca de cerrar los primeros acuerdos.

La venta de sushi congelado aún representa tan solo un 5% de la facturación de Sushita, que cuenta con una plantilla de 180 empleados. Sin embargo, la otra fundadora, Sandra Segimón, explica que estos nuevos contratos internacionales harán que esta división tome relevancia pronto y cuentan con que experimente un gran crecimiento este año. Mientras tanto, la principal fuente de ingresos de la compañía será servir bandejas de sushi fresco a las principales cadenas de distribución del país. En su cartera de clientes cuenta con el Grupo Vips, El Corte Inglés, Alcampo o Carrefour y a partir de los próximos meses con los supermercados Dia.

"Nuestro objetivo es diversificar la apuesta", sostienen ambas empresarias, por lo que en 2013 se atrevieron también a entrar en el sector de la restauración. Entonces abrieron un restaurante en la sede de Telefónica. Ahora esta parte de su negocio representa el otro 50% de la facturación: tienen cuatro en Madrid y esperan abrir el quinto en 2017.

Las socias reconocen que al principio les "costó un poco que la gente nos entendiera". Pero ahora son testigo de cómo el formato ha explotado en los tres últimos años. Por ello, aunque todavía no han hecho previsiones de cómo cerrarán este ejercicio, esperan que sea aún mejor que el anterior. Y que la burbuja del sushi no explote todavía.

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