Emprendedoras
Las ilustraciones que nacieron en Londres y triunfan en Madrid

Las ilustraciones que nacieron en Londres y triunfan en Madrid

La inversión inicial de la compañía han sido 18.000 euros.

Cuando Estrella de Pablo se quedó en el paro, tras el cierre de la versión impresa del periódico Qué! en 2012, no sabía qué iba a ser de su vida. Allí trabajaba de maquetadora y en su día a día, había poco espacio para la creatividad. “Yo soy ilustradora y mi carrera profesional siempre ha estado ligada a los medios de comunicación. Por aquel entonces, no podía imaginar que podría vivir de mis dibujos”, recuerda la emprendedora.

Una llamada de su hermano cambió su perspectiva para siempre. “Me marché a Londres con él y desde allí me enfoqué en mi blog Un Paraguas en Londres, recuerda.“En un principio yo solamente contaba historias de mi vida allí, además, hacía mis dibujos pero sin pensar en comercializarlos”, cuenta De Pablo. La ilustradora, en paralelo, invirtió dinero y tiempo en formación: “Aprendí a digitalizarme, a trasladar mis creaciones a formato digital para poder trabajar con ellas. También me centré en la gestión de redes sociales”, apunta.

Entre formación y montaje de la tienda, la emprendedora invirtió cerca de 18.000 euros en su proyecto

“El mundo y las posibilidades han cambiado totalmente para los creadores. Ahora tenemos la opción de estar presente en redes sociales como Instagram o Facebook y que mucha gente vea lo que hacemos”, apostilla Estrella de Pablo. De esta forma, se dio cuenta de que sus dibujos, aquellos que servían para hacer más bonito su blog, gustaban –y mucho– y que podían tener tantas opciones como espacios donde estamparlos.

“En 2014 ya empecé a mover las ilustraciones de forma comercial y las láminas del coche Mini Cooper (una imagen muy londinense) triunfaban”. De los cuadros saltó a alegrar otros productos con sus dibujos: tazas, invitaciones de boda, felicitaciones navideñas, recordatorios para comuniones… Todo con vivos colores y un aire a mitad de camino entre el comic y el pop art. “Eso sí, mi estilo siempre es minimalista”, matiza. Entre formación y el montaje de su tienda la emprendedora dedicó cerca de 18.000 euros.

De Pablo lo enfocó todo hacia el mercado británico. “Yo quería vender en Londres, la ciudad de las oportunidades para los creadores”. Pero la casualidad, la barrera del idioma y las redes sociales hicieron todo lo contrario: “sorprendentemente, donde más ventas tenía y más éxito cosechaba era en España”, asegura.

Así, movida por este proyecto en continuo crecimiento, la ilustradora volvió a casa y ya tiene entre manos la ampliación de su catálogo de productos dentro de pocas semanas. “Próximamente, mis dibujos estarán en cuadernos, presentaré unas nuevas láminas en madera y también voy a ilustrar bolsas de tela y carcasas para móvil”. El arte más llevable que nunca. 

La dificultad de negociar con proveedores

Estrella de Pablo en su estudio
Estrella de Pablo en su estudio

“Desde que decidí emprender lo más difícil del negocio ha sido la búsqueda y el trato con los proveedores. Muchas veces exigen cantidades enormes para un mismo encargo, muy superiores a lo que yo puedo vender y con márgenes nada propios para una pequeña firma”, matiza De Pablo. En estos momentos, la ilustradora cuenta con socios fabricantes hasta en Italia.

De sus inicios, “recuerdo con horror la dificultad de atender las obligaciones fiscales. Yo no tenía ni idea de este tipo de cosas y, por supuesto, necesité ayuda”. En estos momentos en su tienda se pueden encontrar 25 productos diferentes pero cada uno de ellos ha tenido un proceso creativo de unos tres meses. “Además, los tiempos de fabricación son lentos y de ahí, hasta que llegan a la web, también pasa tiempo”, reconoce.

“Cada producto nuevo que incluyo en el catálogo me cuesta un mínimo de 200 euros”, a lo que hay que sumar sus horas de trabajo y todo sin saber si va a tener éxito o no. Para poder ampliar su negocio y llegar, por ejemplo a las tiendas físicas, “un sueño por cumplir”, Estrella de Pablo sabe que es necesario un empujón a base de dinero y apunta que, “he intentando el crowdfounding pero a nivel artístico es mucho más difícil”.

Mientras esto llega, hace las delicias de un público joven (principalmente femenino) que eligen sus creaciones para alegrar por igual habitaciones de niños o salones. También para aquellos que quieren un toque de originalidad en las invitaciones de boda o como un regalo o recuerdo con aire muy británico.

Normas
Entra en EL PAÍS