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Parque de Gamesa.
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Energía lanza mañana el trámite de la gran subasta de renovables

De una manera extraoficial, el Ministerio de Energía ha avisado a las grandes empresas de renovables y asociaciones del sector que tiene previsto enviar mañana viernes a la CNMC las propuestas de real decreto y orden ministerial con las condiciones de la nueva subasta de 3.000 MW que anunció la semana pasada el titular de Energía, Álvaro Nadal. El organismo los sometería a un proceso de consultas y alegaciones entre las afectadas.

La noticia ha supuesto un jarro de agua fría para las compañías, que critican, por un lado, la fecha del lanzamiento del proceso, en vísperas de Nochebuena, y que el ministerio no se haya reunido con ellas antes de elaborar estos borradores. Por otro lado, la información que han recibido es que la nueva subasta, que se haría de una sola vez, mejora en algo la que se celebró el pasado enero, pero no lo que consideran esencial.

Según fuentes empresariales, se trata de una subasta multitecnología o tecnológicamente neutra, esto es, sin cupos específicos para eólica, fotovoltaica, etc. Por otro lado, se mantiene el modelo de retribución, por lo que se volverá a subastar un descuento sobre el coste de dicha inversión, en lugar de tener en cuenta el coste del megavatio.

Para solventar el hecho de que en cada tecnología el retorno de la inversión es diferente, se aplicará un complicado sistema para determinar su coste según el número de horas de funcionamiento de las plantas. Un total de cinco estándares sobre los que aún trabajaba ayer el ministerio, y que, indican fuentes del sector, es una trampa que puede determinar que todos o casi todos los megavatios que se adjudiquen sean eólicos o fotovoltaicos.

La subasta vuelve a ser marginalista, esto es, la oferta más cara será la que determine el precio para las que logren casar. Y para evitar que vuelva a ocurrir en la del pasado enero, que se saldó con un descuento del 100% (se subastaba un incentivo y los ganadores de la subasta renunciaron a él), el ministerio tiene previsto establecer un suelo mínimo.

En cuanto al endurecimiento de las condiciones para que los proyectos se construyan a las que aludió Nadal, se establecerá un calendario con hitos a cumplir y se incremantarán los avales a los adjudicatarios respecto a los que se exigieron en enero. Para ello, se establecerán dos hitos: uno intermedio, en el momento en que los proyectos reciban los permisos administrativos (si en el plazo que se determine no están, perderán los avales y se les retirará la adjudicación). Y un segundo hito final.

Una vez recibidos las autorizaciones de construcción, un parque eólico tarda entre un año y 18 meses en entrar en funcionamiento. En el caso de la solar fotovoltaica, este plazo se sitúa entre seis y nueve meses.

  • Una retribución ciega

Con todo, lo que más preocupa al sector es que el ministerio no tenga intención de cambiar el modelo de retribución de las energías renovables, cuya regulación se modifica cada seis años y se revisa cada tres. De hecho, así lo mantiene en la propuesta de real decreto en trámite sobre la revisión de dicha retribución para los próximos tres años, que entrará en vigor el 1 de enero.

Según dicha propuesta, la retribución cambiará en 2020, lo que supone que muchos de los proyectos que surjan de la subasta, cuya construcción podría durar más de tres años, se enfrentan a una retribución desconocida. “Es un modelo único en el mundo”, se lamentan fuentes del sector.

Para las empresas eólicas, el hecho de que no haya cupos y se haga una subasta neutra, demuestra “la nula sensibilidad del Gobierno hacia la industria eólica española”.

 

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