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Mercado de deuda después de Trump Ampliar foto

EE UU abre la 'era de la inflación'; oleada de ventas de deuda y alza de tipos

La perspectiva de una alza de precios en EE UU desata las ventas en los bonos a nivel mundial

Esta vez no será una corrección sin más sino un cambio de tendencia en toda regla. El triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y la promesa de un programa que activará con fuerza el gasto público han abierto la compuerta de las ventas en la renta fija estadounidense, en una oleada que se contagia por los bonos de todo el mundo y que se cuantifica en más de un billón de dólares.

“La era de la inflación ha comenzado”, titula en un informe Bank of America Merrill Lynch. La creencia de que el alza de precios en EE UU será el inicio de una escalada en los tipos de interés más intensa de lo previsto antes del triunfo de Trump ha disparado las rentabilidades de la deuda. El bono estadounidense a 30 años supera el 3%, nivel al que no cotizaba desde diciembre de 2015, mientras que el bono a dos años trepa al 0,98% y el de 10 años, al 2,24%. El repunte de rentabilidad es notable también en bono británico a diez años, que ha pasado del 1,2% de hace una semana al 1,46%, recuperando por fin los niveles previos al brexit. El bund alemán renta al 0,36%, frente al 0,154% previo a las elecciones estadounidenses del pasado martes, mientras que el bono español trepa al 1,58% y el italiano, al 2,1%.

En el caso de la deuda italiana, ese repunte se explica también por el nerviosismo ante la proximidad del referéndum del próximo 4 de diciembre sobre la reforma constitucional y que podría desestabilizar el gobierno de Matteo Renzi si los italianos rechazan su propuesta, nada sorprendente vistos los antecedentes de voto antisistema que representan el brexit y el triunfo de Trump.

Las ventas también llegan a la deuda japonesa, con el bono a diez años en el -0,016% y el cinco años en el -0,151%. E igualmente al mundo emergente, con la referencia del bono mexicano a 10 años en el 7,23%. “El panorama ha cambiado de forma radical, se ha acabado el tiempo de los bajos tipos de interés”, explica Javier Casal, director de la mesa de deuda pública de Ahorro Corporación. En su opinión, la respuesta al triunfo de Trump y su programa económico de gasto público ha sido una suerte de excusa para precipitar un movimiento para el que ya estaban empezando a prepararse los inversores. “La bajada es muy agresiva, más de lo que habíamos previsto. Y aunque aún habrá vaivenes y momentos en que los inversores compren, el fondo de mercado ya sí es claramente vendedor”, añade.

Los flujos de fondos en los últimos días reflejan con claridad ese cambio de tendencia. Así, la inversión en bonos ligados a la inflación ha batido récord en los dos últimos meses, según señala Bank of America Merrill Lynch. Trump también provocado la primera salida de fondos en deuda emergente en 19 semanas y la prima en fondos de bonos con categoría de grado de inversión en 16 semanas.

El gran detonante de las ventas en deuda es el gasto de un billón de dólares en infraestructuras y la rebaja del 35% al 15% del impuesto de sociedades que propone Trump, que no solo van a impulsar el crecimiento y la inflación sino también la deuda y el déficit público, un riesgo sobre el que ya advierte el rendimiento de la deuda soberana del país en su avance. En definitiva, se anticipa el incremento del coste de financiación. De hecho, también surgen voces que avisan de que “los recortes de impuestos pueden impulsar el crecimiento temporalmente, pero no de forma sostenida”, según Nordea, que no ve un cambio de perspectivas de crecimiento a largo plazo y tampoco por tanto en las previsiones de rentabilidad.

En todo caso, la llegada de Trump a la Casa Blanca no es el único factor para la caída de precios de los bonos. Coincide con la expectativa asentada en el mercado desde hace semanas de que el BCE comenzará ajustar su programa de compras de deuda ante la evidencia de un entorno de aumento de precios. El vicepresidente de la institución, Vítor Constancio, ya lanzó un aviso la semana pasada –que sacudió con fuerza el mercado– cuando señaló que “estamos comenzado a ver un incremento y podemos esperar para la primavera del próximo año la subida de los precios se sitúe claramente por encima del 1%”.

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