Elecciones en EE UU
Elecciones Estados Unidos 2016
Donald Trump, durante su discurso tras ganar las elecciones. REUTERS

La economía con Trump: inflación, tipos más altos y, sobre todo, muchas dudas

No asume el cargo hasta enero, pero a partir de esa fecha Donald Trump será el reforzado presidente de Estados Unidos. No tendrá las cortapisas de Obama, dado que los republicanos tienen el control de las dos cámaras legislativas estadounidenses por primera vez desde 2002. De Trump dependerá también la Reserva Federal, el Tribunal Supremo, la política comercial y de gasto público. Tiene mano libre relativa para poner en marcha su agenda. Falta por saber exactamente en qué consistirá ésta y qué implicaciones tendrá.

Los informes de los bancos de inversión coinciden en que Trump supone un riesgo (aunque solo sea por la incertidumbre), si bien difieren en su impacto. Firmas como Natixis esperan restricciones al comercio internacional, dado que ha basado su campaña en la idea de que la culpa del deterioro industrial de EE UU es del resto del mundo (amenazando con aranceles del 45% para China). Este banco baraja, incluso, la salida de EE UU de la OMC, para liberarse de compromisos de cara a la ruptura de tratados. “Existe un riesgo sustancial de recesión mundial” si el proteccionismo estadounidense es replicado por otros socios.

Credit Suisse es más cauto, y espera que las propuestas más incendiarias del magnate (inmigración y proteccionismo) se moderen. Además, los procesos no son cortos: tardaría unos seis meses en salirse de la NAFTA (pacto de libre comercio con México y Canadá) y años en aplicar las barreras. “La América empresarial hará notar los costes del proteccionismo, y aunque las corporaciones del Fortune 500 no han apoyado al candidato Trump, el presidente estará más dispuesto a cultivar sus relaciones”, explica el banco

En cuanto a la política económica más general, los expertos concluyen que se espera un Estados Unidos con más inflación. Trump ha prometido a la vez recortar impuestos (con su habitual rigor ha manejado cifras entre los nueve y los cuatro billones de dólares) y aumentar el gasto en infraestructuras (algo que prometió en su discurso inaugural y que ha apuntado hacia cifras de un billón de dólares en cinco años) . Son medidas que generan, además de déficit, inflación, al igual que, como es obvio, la imposición de aranceles. Incluso la propia política migratoria (se trate de expulsar inmigrantes o de frenar nuevas entradas) presionará al alza los salarios, lo que también supone precios más altos. En definitiva, la inflación alta es una de las pocas certezas en los Estados Unidos de Trump, y se verá apoyada por un petróleo que ha dejado de bajar.

Queda por ver la capacidad de Trump para llevar a cabo estas políticas. O para pagarlas. Las medidas contra el libre comercio, el mayor gasto público y otras como la baja maternal pagada chocan contra las posiciones tradicionales del partido republicano. Aunque tenga el control del partido, no existe en Estados Unidos la disciplina de voto de España: los congresistas (y los lobbies) pelearán por marcar la agenda. “Su éxito no está garantizado, dadas las divisiones en el partido republicano”, comenta Citi.

En cuanto a la Reserva Federal, los analistas no prevén una dimisión de Janet Yellen: “No vemos razón para que no agote su mandato”, explica Lazard. Pero en 2018 toca relevo. “La probabilidad de que renueve nos parece baja”, añade el banco. Esperan los expertos que presidencia y Congreso nombren “halcones” para las vacantes en la Fed: banqueros más tradicionales, preocupados por la inflación y con más disposición a subir tipos. Esto, en un contexto de precios más altos y mayores desequilibrios en la deuda pública, se reflejará en el mercado de bonos con tipos de interés más elevados. “No son un puerto seguro”, alerta Credit Suisse.

En definitiva, la elección de Trump deja muchas dudas. Sobre todo porque no es un republicano tradicional y hoy por hoy nadie sabe cómo será la relación de poderes con el Congreso. El ejemplo de Brexit hace pensar que el impacto de la política sobre el PIB no será tan elevado (eso consideran en Lazard), y algunas de las medidas pueden ser positivas para la Bolsa, si bien por lo general los analistas han recortado previsiones de S&P a cuenta de la incertidumbre. Pero, por más que los mercados se hayan calmado, es muy probable que esta presidencia tenga efectos drásticos en la economía. Lo malo, que no se sabe cuáles serán.

Normas
Entra en EL PAÍS