Energía
Ese mercado cautivo de precio libre con que sueñan las eléctricas

Ese mercado cautivo de precio libre con que sueñan las eléctricas

Buenos días, soy de su compañía eléctrica y vengo a hacerle una oferta”. ¿Por qué, ante esta frase tan frecuente de los comerciales que llaman a la puerta de los clientes, estos no reaccionan con sentido común? Por ejemplo, con esta respuesta:“¿Por qué mi compañía va a cobrarme menos reduciendo así sus propios ingresos? Una oferta solo se entiende si te la hace otra empresa, ¿no?”. Y es que, efectivamente, se trata de otra empresa, aunque propiedad del mismo grupo eléctrico y, por tanto, con el mismo membrete, y la oferta no es tal, pues no implica generalmente una rebaja de la factura.

 Otra variante de estas prácticas engañosas es la del comercial que asegura ser también de la compañía eléctrica de su interlocutor, pero le pide la última factura. Respuesta: “¿Si es Ud de mi compañía por qué me pide el recibo? Ya lo tendrá puesto que es la que me lo ha expedido”.

En su reciente informe de supervisión de los cambios de suministrador de 2015, la CNMC ha puesto negro sobre blanco en lo que era un secreto a voces:que las grandes eléctricas (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP y Viesgo) están traspasando masivamente su cartera de clientes desde el mercado regulado al mercado libre.

El dato que el organismo regulador ofrece por primera vez es contundente:el 77% de los usuarios eléctricos que decidieron cambiar su contrato el año pasado (en total, 3,2 millones) siguió siendo suministrado por el mismo grupo eléctrico. O lo que es lo mismo, la inmensa mayoría de los domésticos que tienen derecho y disfrutan de la tarifa regulada está siendo (siempre sin saberlo) transferida a un mercado en el que el precio lo fija la compañía.

Aunque en un principio esta pueda ofrecer un descuento, normalmente sobre la parte fija, al término del contrato, que suele ser anual, es probable que dicha ventaja desaparezca. Además, la comercializadora suele compensar su descuento con una serie de servicios (prohibidos en la tarifa) que generalmente no sirven de nada, como es el de mantenimiento. Sin olvidar a los usuarios que, con derecho a recibir el bono social (o descuento en la factura) se quedan sin dicho bono al abandonar el Precio de Venta al Pequeño Consumidor o PVPC.

La inoperancia del Gobierno y de la CNMC, enfrascada en luchas intestinas, está contribuyendo al fracaso de la liberalización

Las cinco grandes disfrutan de la concesión del suministro regulado por el Gobierno (el citado PVPC) a través de sus respectivas comercializadoras de referencia o COR. Dicho precio es un paraguas protector al que tienen derecho los domésticos y pymes con una potencia contratada inferior a 10 kW. A él siguen acogidos unos 13 millones de consumidores, si bien, debido a la escasa rentabilidad de este negocio para las eléctricas, estas han forzado el trasvase al mercado libre, que ha sido imparable en los últimos años. En este mercado, las eléctricas cuentan con otras filiales que venden la energía a precio libre, en el que compiten (con ventaja) con otras 200 empresas.

Las COR de las cinco de Unesa son las siguientes:Endesa Energía XXI; Iberdrola Comercialización de Último Recurso; Gas Natural S.U.R.; EDP Comercializadora de Último Recurso y Viesgo Comercializadora de Referencia. A ellas fueron adscritos los clientes de toda la vida con derecho a tarifa.

Por su parte, las filiales de las compañías eléctricas en el mercado libre apenas si cambian su apellido. Se trata de Endesa Energía, Iberdrola S.A.; Gas Natural Comercializadora; EDP Energía y Viesgo Energía (algunas tienen más de una filial en este mercado). No es de extrañar, por tanto, la confusión que añaden estos nombres en un mercado ya de por sí ininteligible.

Si ningún Gobierno se ha atrevido a plantear la división de la propiedad de esta sociedades (única vía para la liberalización real), al menos la separación que establece la Ley del Sector Eléctrico debía aplicarse al nombre de estas filiales de naturaleza dispar.

Viva la liberalización

Esta situación se traduce en que las eléctricas incumbentes estén cerca de lograr su sueño: un mercado cautivo con un precio libre. Y es, además, una prueba del fracaso de la liberalización eléctrica en España, al que ha contribuido la complicidad del Gobierno y la inoperancia de la CNMC, más enfrascada en sus luchas internas que en perseguir las prácticas comerciales poco ortodoxas.

Gobiernos como el del PP en funciones, han soñado también con la desaparición de la tarifa de la energía eléctrica (y todas las comercializadoras del mercado libre por considerarla su principal enemigo con el que es imposible rivalizar), como si dicha desaparición implicase una mayor competencia.

Nada más lejos de la realidad como demuestra el estudio del organismo supervisor, donde queda claro que, aprovechando su cartera y ventajas históricas, las eléctricas están desviando a sus clientes de un cubilete a otro más oneroso.

Aunque estas aleguen que existen bases de datos de los puntos de suministro a los que tienen acceso todos las nuevas comercializadoras del mercado, a estas les resulta imposible financiar una red comercial para captar a los pequeños.

Por otro lado, el escaso margen de la actividad de las COR que denuncian las compañías, y que el actual Gobierno se niega a mejorar, no parece tampoco un argumento en favor de los trasvases internos. Los mayores porcentajes los registraron el año pasado las tres grandes: Iberdrola (con casi un 83%), Endesa (con casi un 80%)y Gas Natural Fenosa (con un 54,3%).

 

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