Gestión empresarial
Naumi Uemura, propietaria del restaurante SushiDeli y Beatriz Sigüenza, fundadora de Kibo.
Naumi Uemura, propietaria del restaurante SushiDeli y Beatriz Sigüenza, fundadora de Kibo.

Cómo aumentar las ventas de su negocio con creatividad

Cómo aumentar las ventas es la gran pregunta que se hacen muchas empresas y para la que la experta Beatriz Sigüenza tiene una respuesta eficaz: agudizar la creatividad. 

La fundadora de la startup Kibo, que desarrolla herramientas para reactivar las capacidades creativas y ayudar a superar los retos de forma original, ha explicado en un taller para emprendedores cómo generar ideas originales para destacar con un negocio siguiendo una serie de pasos marcados en Big ideas in a box, el juego que ha desarrollado para las pymes.

Los emprendedores necesitan imaginación para marcar la diferencia y superar dificultades, así como para abordar los mismos retos que las grandes empresas, pero con menos recursos”, según esta ingeniera informática, que asesora a todo tipo de empresas y que también ha creado juegos para potenciar la creatividad de los niños. El problema es que “no todos son conscientes de sus capacidades creativas”.

La metodología desarrollada por Sigüenza supone plantearse preguntas como las siguientes: “¿Qué nuevo negocio soy capaz de crear con mis conocimientos?, ¿qué nuevo producto puedo desarrollar para mi sector?, ¿qué servicio complementaría a mi producto?, ¿cómo motivar a la compra a mis clientes?, ¿cómo atraer clientes?, ¿qué acciones debo hacer para comunicar mejor lo que vendo?...”.

“Si mis clientes son jóvenes, puedo intentar que hablen bien de mi tienda en las redes sociales, pero si son personas mayores, puedo facilitarles la vida enviándoles la compra a casa”, precisa Sigüenza

Y encontrar soluciones como éstas: “Que en una zapatería los clientes puedan ver cómo les quedan los zapatos en un holograma o que en una sala de conciertos puede atraer clientes permitiendo que el público pague lo que quiera al final de la actuación”.

La fundadora de Kibo advierte de que los problemas de cada negocio son diferentes. “Mientras que un restaurante quiere atraer más clientes a su local, una industria textil puede necesitar enviar sus prendas rápidamente a la otra punta del mundo”.

Pero la creatividad funciona de forma transversal: “Hay que pensar ideas y enfocarlas sobre los problemas de cada uno”. La dificultad suele ser que “las preocupaciones del día a día no dejan tiempo para pararse a pensar y salir de esa zona de confort en la que uno vive”.

Agudizar la imaginación es clave para que una empresa destaque

Pensar en concreto

Una de las premisas del proceso creativo es no pensar en el negocio de forma global, sino trocearlo en distintos elementos. “Por ejemplo, si tengo una frutería debo centrarme en el lugar donde se encuentra, en el espacio físico del que dispongo, en los productos que vendo, en el tipo de cliente que viene…”.

Y a partir de aquí, generar nuevas ideas sobre cada uno de estos segmentos. “Si el local está en una calle con poco tránsito, quizás debo irme a un lugar más céntrico; si mis clientes son jóvenes, puedo intentar que hablen bien de mi tienda en las redes sociales, con lo que se convertirán en mis mejores comerciales; pero si son personas mayores, puedo facilitarles la vida enviándoles la compra a casa una vez a la semana y comunicarme con ellos por teléfono, que es el medio que más utilizan”.

Otra idea que pocos comercios ponen en práctica es intentar que sus clientes habituales aumenten el número y la variedad de los productos que compran.

“Si normalmente se llevan una unidad de algo, debo pensar en cómo hacer que un día se lleve dos y en qué más le podría vender. Por ejemplo, si mi negocio es una pescadería, le podría ofrecer también harina para hacer tempura de pescado, sopas u otros productos relacionados”, recomienda.

La creatividad también pasa por la colaboración mutua. “Un restaurante podría invitar a comer una vez a la semana a un experto en marketing a cambio de que le lleve las redes sociales o intercambiar productos o servicios con otros negocios complementarios, en una especie de vuelta al trueque que resolvería el problema de recursos limitados que tienen las pequeñas empresas”

También sería conveniente “organizar eventos o enviar productos a bloggers para que los prueben y hablen de ellos”. Todo un sinfín de ideas en las que cada emprendedor puede profundizar.

Ideas para reenfocar la actividad

Vista del taller de creatividad.
Vista del taller de creatividad.

El taller de creatividad Beatriz Sigüenza se celebró hace una semana con motivo del Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, en el restaurante japonés SushiDeli (Madrid). Un establecimiento que ha reenfocado su negocio con la ayuda de esta experta.

Su propietaria, Naumi Uemura, comenta: “Enseguida me di cuenta de que las limitaciones de tamaño del local me obligaban a salir fuera si quería aumentar las ventas”.

Por eso, decidió crear una firma de catering, Uemura, con la que “preparamos sushi y lo servimos a hoteles y todo tipo de actos y eventos”. La idea le ha supuesto un incremento de ventas del 20%.

Otra de las emprendedoras presentes en el taller, con la que ha colaborado Sigüenza, fue Ana Torregrosa, responsable de The Shopping Stage, que también ha reenfocado su negocio.

“Empezamos hace dos años como agencia de comunicación y eventos relacionados con la moda, pero nos encontramos con diferentes problemas que nos impedían avanzar. Entonces, pensamos diferentes alternativas y decidimos, finalmente, redirigir el negocio hacia el turismo de compras, relacionándolo con el arte, la escultura y la pintura”. “El resultado ha sido todo un éxito”, asegura.