Mejora varias competencias cerebrales
Practicar deporte nos puede hacer más inteligentes
Thinkstock

Practicar deporte nos puede hacer más inteligentes

Ya sabíamos que el deporte es bueno para la salud. También es de dominio público que al ejercitarse, el cuerpo libera endorfinas, lo que se traduce en un aumento de la sensación de felicidad. Pero lo que no estaba tan claro es que, además, estar en forma repercute en la estructura neuronal del cerebro. El ejercicio físico puede hacernos más listos, pensar con más agudeza, mejorar la memoria y concentrarnos mejor.

La conocida neurocientífica Wendy Suzuki ha realizado un experimento sobre sí misma, aplicando dosis variables de deporte (de cero a cinco sesiones semanales), para comprobar su repercusión en el rendimiento del cerebro. Los resultados, plasmados en el libro Cerebro activo, vida feliz (Paidós), han dado que hablar. Sus afirmaciones son rotundas. “Advertí que con una frecuencia de ejercicios mayor aumentaba la atención y capacidad para establecer conexiones nuevas y mejor elaboradas a la hora de escribir”, asegura en la citada obra.

Las claves del ‘efecto sudor’ en la mente

Cantidad de deporte. Los neurocientíficos saben que sesiones de entre 30 y 60 minutos de ejercicio mejoran a corto plazo la atención y, si se prolonga en el tiempo (entre ocho y 12 semanas), también repercute en la memoria.

Progreso cerebral. Todavía no se sabe cuánto duran los progresos cerebrales tras haber realizado ejercicio físico. Ni tampoco qué funciones cerebrales mejoran con una cantidad mínima de esfuerzo.

Tipo de ejercicios. Hay pruebas de que el ejercicio aeróbico es más efectivo que el entrenamiento de estiramientos o resistencia, pero no está claro qué tipo de esfuerzo físico es mejor para potenciar la cognición.

Efecto sustitutivo. ¿Se pueden lograr los mismos efectos en el cerebro tomando una pastilla en vez de haciendo deporte? La doctora Wendy Suzuki asegura que no. “Aunque muchos han intentado descubrir esta fórmula mágica, no existe ninguna píldora capaz de reproducir los efectos generalizados del ejercicio en la función cerebral”.

Horario. La hora a la que se realiza el deporte no influye en sus efectos para el cerebro.

Los estudios realizados hasta la fecha sobre hasta qué punto la práctica de deporte afecta a la función cerebral, cuenta Suzuki, documentan un abanico de cambios anatómicos, fisiológicos, neuroquímicos y conductuales asociados al aumento del ejercicio aeróbico.

Esas conclusiones se alcanzaron durante los años noventa tras realizar una serie de experimentos con ratas. Los investigadores pretendían medir el impacto sobre los roedores de vivir en un entorno estimulante, en grandes jaulas con complejas atracciones diseñadas para estimular su cerebro. Al final se dieron cuenta de que era el ejercicio físico lo que realmente causaba la multiplicación de conexiones neuronales. Correr en una rueda era igual de efectivo que meterlas en una especie de Disneylandia para ratones.

“Mientras que, como sabemos, la concentración depende de la corteza prefrontal”, explica la doctora Suzuki, “la capacidad para crear conexiones o asociaciones nuevas tiene que ver con lo que suceda en el hipocampo”, en referencia a una parte del cerebro que desempeña en los mamíferos funciones importantes en la memoria y el manejo del espacio. Ambas zonas del cerebro aumentan su actividad si se aumentan las dosis de ejercicio.

Tras comprobar los efectos del ejercicio sobre su propio cerebro, Suzuki decidió probar su efectividad sobre sus alumnos de la Universidad de Nueva York, de la que es docente. Sometió a parte de sus estudiantes a ejercicios semanales. “Vimos que, en la tarea de codificación de memoria, el grupo de los ejercicios respondía al estímulo correcto bastante más deprisa que el otro”, expone en el libro. “La velocidad de procesamiento es un aspecto de la cognición que mejora con el ejercicio físico. En el estudio fuimos capaces de comprobarlo”.

Repercusión en la empresa

Fomentar los hábitos saludables forma parte de los intereses de los directivos para con sus equipos. Según un estudio de la Fundación CEDE, el 62% de los ejecutivos practica deporte de forma regular. El mismo informe destaca que cada vez más empresas apuestan por el desarrollo de instalaciones deportivas con duchas y vestuarios en las sedes.

No se hace por capricho: tener directivos sanos y fomentar buenos hábitos entre el personal reduce las bajas en un 36% e incrementa la productividad de la empresa, con un retorno de entre 2,5 y 4,8 euros por cada uno invertido en estas medidas. Ahora sabemos que, además, también puede estimular las capacidades mentales de plantilla.

Normas
Entra en EL PAÍS