Tras la acusación de competencia desleal por parte de Confebus
Aplicación móvil de BlaBlaCar.
Aplicación móvil de BlaBlaCar.

BlaBlaCar defiende hoy su modelo de negocio ante el juez

BlaBlaCar, la red social que conecta personas particulares que viajan hacia un mismo lugar compartiendo los costes del trayecto, y que ya cuenta con 2,5 millones de usuarios en España, defenderá este jueves ante el juez su modelo de negocio. La compañía deberá personarse este jueves en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid que celebra una vista ante la demanda presentada el pasado agosto por Confebus, la patronal del transporte de viajeros por carretera, que ha solicitado al juez que suspenda cautelarmente la actividad de la firma por considerarla competencia desleal.

La patronal argumenta que los conductores de BlaBlaCar realizan una actividad profesional de transporte de viajeros sin tener licencia para ello, y que dichos usuarios tienen ánimo de lucro. Así, en la demanda adjuntaron varios ejemplos de trayectos y costes, extrapolados de la web de la compañía, según explicaron. Confebus indica en su escrito que en un viaje Madrid-Albacete con un conductor y dos personas, en un vehículo diésel, por ejemplo, el coste de combustible es de una media de 16,80 euros. “Y si cada pasajero paga 12 euros, los ingresos son de 24 euros, 7,20 euros más”.

Una manera de comunicarse

La compañía cuenta con 2,5 millones de usuarios en España 

Confebus acusa igualmente a BlaBlaCar de ejercer como empresa de transporte sin licencia, pues argumenta que esta compañía mueve al año por Europa unos 700.000 viajes y cobra una comisión del 10% por cada viajero transportado.

Desde BlaBlaCar niegan tajantemente las acusaciones de la patronal de autobuses. Por el contrario, defienden que no son una compañía de transporte sino una red social que conecta personas particulares que viajan hacia un mismo lugar compartiendo los gastos del viaje, sin que haya ánimo de lucro por parte de sus usuarios. “Los conductores que realizan un determinado trayecto con asientos libres no ofertan un sistema de transporte, sino que desean ahorrar costes de un viaje que realizarían de todos modos, compartiendo gastos con los pasajeros”, insisten. En este sentido, añaden que BlaBlaCar cuenta con un equipo de más de 50 profesionales dedicado a controlar que no exista ánimo de lucro, “y si detectamos alguna situación no deseada expulsamos al usuario”.

Así lo defiende también la OCU, que asegura en su web que BlaBlaCar es una manera de comunicarse. “Pone en contacto a usuarios con el objetivo común de compartir un trayecto. Unos tienen coche, otros no, y todos se ponen de acuerdo en el punto de origen, destino, la hora de salida… pero no cuenta con vehículos propios ni contrata a conductores ni puede ser considerada como intermediario según lo establecido por la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre”. Una ley, que tal y como destaca esta organización, permite compartir gastos de viaje en su artículo 101.

El juez que se ocupa del caso es el mismo que suspendió hace meses la actividad de Uber. Ahora le toca decidir si impone o no la suspensión cautelar de BlaBlaCar. Curiosamente, mientras Uber ha sido demanda en numerosos países, BlaBlaCar, que opera en 19 países en la actualidad, se enfrenta a su primer juicio en España, pues es el único país donde su actividad ha sido objeto de denuncia.

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