Isolux Corsán, Air Europa y Mapfre apuestan por el país suramericano
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Un jinete de la guardia presidencial custodia el Palacio de Gobierno en Asunción. Efe

Las empresas españolas redescubren Paraguay

El país ofrece costes bajos y una economía dinámica pese a la caída de Brasil, su mercado más grande.

La principal barrera de entrada es el régimen fiscal, que penaliza la repatriación de beneficios.

Es el mes de Paraguay.

Air Europa anunció hace poco que unirá Madrid y Asunción –una ruta que estuvo 21 años abandonada– con dos vuelos semanales a partir del 16 de diciembre próximo, y la filial paraguaya de Mapfre acaba de empezar la construcción de su nuevo edificio corporativo en la capital del país, en el que, según la prensa local, invertirá unos 6 millones de euros.

Coincidiendo con estos proyectos, el ministro de Industria José Manuel Soria visitó la semana pasada Asunción en compañía de una delegación de empresarios. Tras una reunión con el presidente Horacio Cartes, Soria manifestó el interés de compañías españolas en invertir en sectores como infraestructura, energía fotovoltaica y agroalimentación.

La energía eléctrica es abundante y barata y la mano de obra, joven y voluntariosa

Ya en agosto pasado, Isolux Corsán consiguió su primer contrato en el país: la construcción de un viaducto en el cruce de dos importantes avenidas de la capital. La obra se ejecutará en el plazo de un año y costará 21 millones de euros.

Todos estos movimientos suponen un impulso a la relación entre ambos países. Si bien España es uno de los cinco mayores inversores en Paraguay, el país, de unos siete millones de habitantes, no ha sido una prioridad para las compañías españolas, atraídas por otras economías de la región bastante más grandes como Brasil, Chile, Colombia y Perú.

Paraguay, en datos

Entre las multinacionales, solo tienen filiales BBVA, Mapfre, Santillana y Prosegur, aunque según la Cámara Oficial Española de Comercio en Paraguay, además de estas grandes corporaciones, hay más de 250 pymes españolas en el país. Algunas de ellas operan en sociedad mixta con empresas locales.

“La presencia española aquí es importante, ha crecido mucho en los últimos tres años y va a continuar creciendo”, asegura el aragonés Ignacio Ibarra, presidente de la Cámara. “Todas las semanas recibimos a empresarios interesados en invertir en Paraguay”, añade.

Ahora que el gigante brasileño pierde brillo, podría ser el momento de que el vecino pequeño aproveche para acentuar el interés en su mercado. Según BBVA Research, Paraguay se mantendrá como una de las economías más dinámicas de la región en 2015 y 2016, con tasas de crecimiento algo por encima del 4,0% gracias al impulso de su demanda interna.

Si bien la caída de Brasil afectará a sus exportaciones, el golpe será amortiguado por la bajada del precio de petróleo (del que es importador neto) y una ejecución más rápida de los proyectos de infraestructura.

“Es un país inmejorable para actividades de transformación que requieren mucha energía eléctrica en sus procesos, ya que esta es abundante y barata”, destaca Ibarra, quien también es presidente de la filial en Suramérica del grupo japonés Fujikura Automotive. “Los costes son mucho más bajos que en otros países de la región y la mano de obra es joven, numerosa, deseosa de aprender y nada conflictiva, por lo que es un lugar excelente para actividades intensivas en trabajo manual, como fabricación de zapatos o confecciones”.

En cuanto a los trámites necesarios para constituir una empresa en Paraguay, Ibarra asegura que son sencillos y cortos. "En el Ministerio de Industria y Comercio tienen un procedimiento urgente para conseguir permisos de trabajo y residencia a extranjeros que van a formar o participar en la dirección de una compañía o inversión", precisa.

Dificultades para la repatriación de beneficios y bajas tarifas en ingeniería

Paraguay

Una empresa española que lleva tiempo en Paraguay es Typsa. El grupo, que presta servicios de ingeniería, abrió una oficina en Asunción en 2004 como parte de un plan de expansión que lo ha llevado a nueve países de América Latina.

En Paraguay trabaja fundamentalmente en los sectores de transporte y saneamiento. En abril de 2014, por ejemplo, se adjudicó un contrato para la supervisión de las obras de construcción de los colectores principales del sistema de alcantarillado de la Cuenca del Itay, al noreste de la capital.

“En la última década, el desarrollo de infraestructuras en el país ha sido débil, pero desde la llegada de Horacio Cartes a la presidencia [en 2013], el Gobierno ha anunciado un ambicioso plan de inversiones”, comenta José María Hernández, director general de Typsa en Suramérica.

Sin embargo, a pesar de existir un buen clima de negocios, advierte que persisten dificultades para el desarrollo del sector ingeniería. “Por un lado, hay trabas tributarias que dificultan la relación comercial con este país, al no existir un tratado de doble imposición con España, cuestión que se agrava por la existencia de fuertes retenciones”, explica.

Sobre este último punto, un informe de ICEX sobre barreras de acceso al mercado paraguayo, señala que la reforma fiscal de 2003 penalizó la repatriación de beneficios empresariales con una tasa adicional del 15% sobre la general del 10%. No obstante, para Hernández, “lo más preocupante son las bajas tarifas que la Administración Pública aplica a los servicios de ingeniería”.

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