España ocupa un modesto puesto 34 de un total de143 países en economía digital
El ministro de Industria, José Manuel Soria, junto al presidente de Ametic, José Manuel de Riva, ayer en Madrid.
El ministro de Industria, José Manuel Soria, junto al presidente de Ametic, José Manuel de Riva, ayer en Madrid.

La industria TIC urge “más ambición” en la transformación digital en España

"La evolución digital se ha tornado revolución, y ya no es una cuestión sectorial, sino una cuestión País, una cuestión de Estado”. Con estas palabras, el presidente de Ametic, José Manuel de Riva quiso reivindicar la necesidad de convencer a los sectores productivos españoles acerca de la “irreversible necesidad” de transformarse digitalmente. “España no está todavía bien posicionada en lo que se refiere a la economía digital. Según el índice NRI del World Economic Forum, España se sitúa en el puesto 34 de los 143 países analizados, con una puntuación de 4,7 sobre un máximo de 7. Una posición aún muy modesta dentro de las economías avanzadas”, insistió durante el I Encuentro de Economía Digital, organizado por la propia patronal tecnológica.

El problema no es solo de España, pues actualmente menos del 2% de las empresas europeas ha transformado digitalmente sus procesos de manera plena y un 41% ni siquiera ha iniciado este camino, añadió De Riva, que destacó cómo la diferencia de inversión en tecnologías por partes de las empresas europeas frente a las norteamericanas es del 50%. “La diferencia se ha ido ampliando en los últimos años”, remachó.

Aunque el presidente de Ametic aplaudió algunas medidas impulsadas por el Gobierno en los últimos años –como la Ley General de Telecomunicaciones, la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual o la Agenda Digital Europea–, reclamó “más ambición” en el ritmo reglamentario, en el lanzamiento de proyectos tractores que arrastren a los sectores productivos, “gracias al efecto transversal de las TIC”, y en la implantación efectiva de las medidas contenidas en la citada Agenda”. De la Riva insistió en que la transformación digital no es solo vender productos online. “La transformación requerida es mucho más profunda; afecta a la cadena de valor de las empresas, y deben entenderlo e implementarlo cuanto antes”.

Pese a ello, Paul Zwillenberg, socio de Boston Consulting Group, indicó que la contribución de la economía digital española al PIB ha aumentado en los últimos años. Ha pasado de suponer 23.500 millones de euros en 2009 a una estimación de 34.900 millones en 2016, lo que supondrá el 3,1% del PIB. Según el representante de esta consultora, el comercio electrónico es “un determinante clave del crecimiento del ePIB. Yuna oportunidad importante para las pymes”, pues, según detalló, internet proporciona una serie de palancas para ayudar a estas empresas a crecer: expansión geográfica, marketing efectivo, mejor interacción con los clientes, un sistema de pagos simplificado, acceso a herramientas online...

Cifras

50%. Es la diferencia de inversión en tecnologías de las empresas europeas frente a las norteamericanas.

34.900 millones moverá la economía digital española en 2016, que representará un 3,1% del PIB.

45% de los hogares en España están cubiertos actualmente con fibra óptica, pero aún hay un 35% de pobalación que no tiene cobertura en internet a velocidad de 30 megas.

El ministro de Industria, José Manuel Soria, defendió en el evento que España está a la “vanguardia” en Europa en el despliegue de redes de banda ancha ultrarrápida. “En cuatro años se ha elevado el número de hogares cubiertos con fibra óptica desde un 9% a un 45%, gracias al esfuerzo del sector que en 2014 hizo un despliegue a un ritmo de 700.000 hogares por mes”. Soria también destacó el amplio despliegue del 4G (hoy llega a un 76%) y la puesta en marcha de la Agenda Digital para España aprobada hace algo más de dos años por el Gobierno, que marca la hoja de ruta en asuntos digitales.

Aún así, Soria admitió que queda “mucho por hacer”, pues aún hay un 15% de la población que no tiene acceso a internet de 10 megas y un 35% no tiene cobertura de internet a velocidad de 30 megas. Para paliarlo, Soria recordó que Industria ha convocado ayudas por 63 millones para proyectos de extensión de las redes de banda ancha de última generación, en el marco de las actuaciones previstas en la Agenda Digital. El ministro defendió que el Gobierno desde el principio de su legislatura situó el desarrollo de la economía digital como uno de los objetivos clave de su política económica, pero dijo que hay que maximizar el número de empresas que afronta su transformación digital, porque “la industria del futuro será 4.0 o no será”.

La explosión de productos y servicios digitales

Fernando Abella, director de Telefónica Digital, puso un ejemplo que muestra como el avance digital es irreversible. “En las calles de EEUU y China se están creando carriles solo para personas que van mirando el móvil”. “Las personas son digitales y el mundo cada vez más inteligente”, continuó. Se refería a los 50.000 millones de dispositivos que, según Cisco, se conectarán a internet antes del 2020. En este contexto, “la nube, la seguridad y el big data (para extraer valor de la información) resultarán claves”, dijo Abella.

Alfred Escala, vicepresidente de IBM España, puso el acento en cómo con la revolución digital ha puesto a las personas en el centro de la relación con las empresas. “Eso obliga a las compañías a transformar su cadena de valor interna y su propuesta hacia el cliente”. En su opinión, las empresas deben incorporar cada vez más contenido y servicios a sus productos. “Una muestra es el sector del automóvil, con los coches conectados. Ya no se trata tanto de vender un vehículo sino de resolver una necesidad al cliente en un entorno determinado, y eso le proporcionará nuevos ingresos. En 2108, el 40%de los ingresos de las compañías vendrá derivado de la explosión de productos y servicios digitales”, añadió.

Para Emma Fernández, directora general de Indra, la revolución digital es imparable y va más rápida de lo que se esperaba. “Basta observar sectores tradicionales como el del taxi, el turístico o la restauración, donde están surgiendo numerosos modelos de negocio”. En este contexto, añadió, "España debe aprovechar esta ola digital e innovar en los sectores donde somos líderes, como el textil, el de componentes de automoción, energía, turismo y salud”. La ejecutiva de Indra también mostró su preocupación porque "España solo puede aprovechar esta oportunidad dentro del marco europeo, y me inquieta que Europa esté fuera de esta revolución digital. Tanto en EE UU como en Asia hay gigantes tecnológicos, pero cuántos hay en Europa. No llego a entender por qué, porque hay conocimiento e inversión. ¿Será un exceso de regulación?", dejó en el aire.

Por su parte, Nieves Franco, directora Comercial de Arsys, fue muy gráfica en su exposición: “La economía colaborativa [impulsada por todos los avances tecnológicos] mueve 26.000 millones de dólares y moverá 100.000 millones de dólares en tres o cuatro años. En 10 años, tendrá más volumen de negocio que la economía del alquiler tradicional”. La revolución digital "no acepta planes a largo plazo, y la empresa española debe acelerar, porque sino seremos importadores de tecnología y de productos, y la creación de innovación y de valor ocurrirá fuera".

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