Grow.ly ofrece la alternativa a las entidades financieras
Mireia Badia, directora de Grow.ly.
Mireia Badia, directora de Grow.ly.

Financiación para pymes sin necesidad de bancos

Grow.ly pone en contacto a inversores particulares con pequeñas empresas

El fenómeno del crowdfunding tiene muchas vertientes. Una de ellas, quizá menos desarrollada en nuestro país es el del crowdlending o, por traerlo al español, préstamos colectivos. Mientras en el mundo anglosajón estas plataformas tienen un poder cada vez más fuerte o incluso cotizan en bolsa, España está huérfana de estas iniciativas. Esta fue la oportunidad que vieron los fundadores de Grow.ly para comenzar su trabajo.

Esta empresa nació en junio, aunque a pleno rendimiento trabaja desde septiembre. Desde entonces han conseguido recaudar 417.000 euros para 17 pequeñas empresas y autónomos. La plataforma sirve para que las sociedades que lo necesiten planteen sus proyectos y los inversores particulares que estén interesados puedan invertir. El funcionamiento es similar a una subasta: un inversor propone una cantidad y un interés y un programa selecciona las ofertas hasta completar la inversión necesaria al menor interés medio para la empresa.

Este método permite a la pyme o al autónomo lograr buenas vías de financiación sin tener que depender exclusivamente de los bancos. Además, el inversor logra una rentabilidad que es difícil encontrar en otros depósitos. El interés medio en las operaciones que tramita Grow.ly ronda el 6,40%.

“Es asequible para cualquiera”, defiende Mireia Badia, la consejera delegada de la compañía. Y es que la plataforma da la posibilidad de invertir entre 50 y 3.000 euros. Por ahora, tienen más de 400 usuarios inscritos en su plataforma. La media de edad está en los 45 años, aunque Badia espera que el público será más joven según vayan creciendo. No han querido por ahora hacer grandes campañas de comunicación ya que pretenden generar confianza antes de atraer a más clientes. “Por el momento llevamos el 0% de morosidad, esperemos que siga así”, comenta Badia.

La confianza es fundamental para un negocio que mezcla préstamos, particulares e internet. Todavía existe desconfianza entre algunas franjas de edad y así se dan cuenta tanto Badia como la encargada de relaciones con los inversores, Anna Kharikhanova. Y deben transmitirla ya que el 85% de los inversores acaban repitiendo. Para mantener este ratio, cuentan con medidas para disminuir los riesgos de las inversiones.

En primer lugar, permiten al inversor conocer las características y las cifras de la compañía en la que invierten. Solo aceptan pymes que facturen más de 200.000 euros al año y que lleven al menos dos ejercicios en activo. Además, cuentan con analistas externos que valoran el rating de la compañía entre 1 y 10. En el remoto caso de que estas medidas fallasen, cuentan con seguros de responsabilidad para casos de quiebras o impagos. “Esperemos que no haya que usarlo”, bromea Badia. “Lo importante de nuestra plataforma está en la agilidad y la transparencia de las acciones”.

Buscan empresas pequeñas que ya estén contrastadas y que sean “buenas”. “No queremos empresas que acudan a nosotros porque el banco les haya dicho que no”, explica Badia. Grow.ly cuenta con cinco socios entre fondos e inversores. El más destacado es Barrabés, que les ayuda en el marketing y en la tecnología de su plataforma.

  • Vacíos legales

Las nuevas formas de relaciones económicas se están extendiendo muy por delante de las normativas. En el caso de España, todavía está en trámite parlamentario la norma que regula el crowdfunding mientras que en otros países ya están legislados. Badia se encuentra satisfecha con la futura ley, aunque critica algunos puntos como las limitaciones para los inversores.

La propia actividad de Grow.ly se ha encontrado con trabas porque su actividad no se encuentra contemplada por la normativa actual. Es en la misma situación en la que se han encontrado todas las empresas de economía colaborativa, que recientemente se unieron en la asociación Sharing España para defender su actividad. Sin embargo, Badia defiende que “hay voluntad” por parte de las instituciones para adaptar la ley a los nuevos usos.

Este modo de generar actividad económica está en pleno proceso de ebullición y Grow.ly no es ajeno a ello. La empresa espera alcanzar este año los dos millones en financiación. Ya a comienzos de año han notado un crecimiento en la actividad de su plataforma, según comenta Kharikhanova. “Son estimaciones, todavía no se sabe bien cuánto puede crecer esta actividad”, explica Badia.

La directiva entiende que todavía son un “producto muy marginal” pero espera que puedan ocupar un espacio como el que tienen este tipo de plataformas en el mundo anglosajón. “Algunas empresas en EE UU ya tienen el 70% de su financiación fuera de los bancos”, remarca Badia. Este es el camino hacia el que quiere caminar Grow.ly en el futuro.

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