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Pocos empates en la banca británica

Identificar a los ganadores y perdedores de los test de estrés de los bancos de Reino Unido es más difícil de lo que parece. La evaluación del Banco de Inglaterra el a ocho entidades nacionales identificó claramente a alguien a la baja: el desventurado Co-operative Bank, que terminó con un capital negativo en el escenario estresado planteado. Pero la letra pequeña implica un alza de Lloyds Banking Group y Royal Bank of Scotland, que lograron unas puntuaciones relativamente malas, y a la baja para Standard Chartered, que salió bastante bien parado.

Los resultados de los titulares son una lectura desagradable para Lloyds y RBS, respaldadas por el estado. El Banco de Inglaterra imaginó un shock macroeconómico severo y una caída del 35% de los precios inmobiliarios del Reino Unido. Después de ese golpe, la ratio de capital core Tier 1 de Lloyds 10,1% del pasado mes de diciembre se reduciría al 5,3%, mientras que el 8,6% del RBS se reduciría al 5,2%. En StanChart y Barclays caerían del 10,5% al 8,1% y del 9,1% al 7,5%, respectivamente. El mínimo exigido por el Banco de Inglaterra fue del 4,5%.

El foco de los test de estrés favoreció a los bancos mayoristas con menos hipotecas en Reino Unido

Pero el foco de la prueba favoreció a los bancos mayoristas con menos hipotecas en Reino Unido. Las tensiones que se aplicaron a los activos no europeos y comerciales fueron similares a las asumidas en el ejercicio de la Autoridad Bancaria Europea en octubre. El Banco de Inglaterra se dirigirá a los riesgos de los mercados emergentes en futuros ejercicios, asegura el Gobernador Mark Carney.

Los dividendos resumen la paradoja. El Banco de Inglaterra asume que ni RBS ni Lloyds pagarán en efectivo a los accionistas hasta el año 2017. Pero los dos están reconstruyendo orgánicamente capital y Lloyds, en particular, puede ser capaz de pagar dividendos antes de lo que piensan los inversores. En cuanto a StanChart, su posición de capital es plana y se enfrenta a los vientos en contra de los mercados emergentes. El Banco de Inglaterra ve los pagos a los accionistas como una variable potencialmente útil en la conservación de capital. Los inversores tendrán que decidir en cada caso si el vaso de los dividendos está medio lleno o medio vacío.