Editorial

Rusia pone en jaque al mercado

La intensa caída de precios del petróleo está generando efectos asimétricos en la economía mundial, con expectativa de beneficios para las economías europeas y con creciente preocupación entre los países productores, muchos de los cuales practican con el crudo monocultivo industrial. La víctima más directa es Rusia, donde se ha desatado una tormenta financiera de consecuencias impredecibles. Con el crudo por debajo de 60 dólares/barril, la economía rusa entrará en severa recesión de inmediato, y el rublo ha recogido ya el golpe, con un descenso del 50% en su valor contra el euro y el dólar pese a la subida de los tipos hasta el 17%. En paralelo, las Bolsa de Moscú no acaba de encontrar suelo, con una avalancha de salida de capitales que empieza a manejar el temor a un default estatal. La curva de tipos está invertida, con la deuda a dos años en el 18% y emisiones desiertas. La agitación ha llegado a los mercados europeos por el riesgo de contagio a los emergentes y sus efectos sobre el crecimiento mundial. El origen del problema está en la anexiones territoriales en Ucrania, contestadas con sanciones económicas como tumbar el petróleo. Pero ahora no está claro que la solución esté en revertir cada una de las decisiones políticas tomadas antes.