Tribuna

La oportunidad digital de España

Estados Unidos lidera la revolución digital frente a una Europa que sigue sin tener un modelo que le permita crear grandes empresas en el mundo de los servicios y contenidos digitales. Europa sigue anclada en el mundo de las infraestructuras y servicios de telecomunicaciones, absolutamente necesarios, pero que no constituyen el verdadero motor de la revolución digital.

España se sitúa en el furgón de cola europeo. Se encuentra en el puesto 38 de la lista que elabora el World Economic Forum sobre la capacidad de los países para aprovechar las oportunidades de la era digital, por detrás de los grandes países europeos, excepto Italia, e incluso detrás de Irlanda y Portugal.

En términos económicos si el peso medio del sector de la economía digital en el PIB de los países del G20 supera el 8%, en España es del 6%.

Además en España en los últimos 12 años se han perdido casi el 40% de los estudiantes universitarios en carreras científicas y tecnológicas, que constituyen la base de la economía digital.

Somos un país que consume tecnología y servicios digitales desarrollados sobre todo en EE UU y en Asia. Debemos dejar de sentirnos satisfechos porque tenemos un alto porcentaje de smartphones, una buena penetración de banda ancha en hogares y empresas o porque compramos muchos videojuegos. Deberíamos querer asumir un rol protagonista en esta industria y podemos hacerlo. Recordemos el discurso de Obama el pasado diciembre a los jóvenes estadounidenses: “No te conformes con comprar el nuevo videojuego, haz uno. No solo juegues con tu teléfono móvil, prográmalo”.

El Informe Pafet VII de 2013, en el que U-tad colaboró activamente, estima que se crearán más de 350.000 empleos en este sector en 2017, y que con las adecuadas políticas públicas de apoyo y una mejora de la situación económica esa cifra podría superar ampliamente los 500.000 empleos.

¿Cuál es la principal demanda de las empresas de este sector? Profesionales especializados que sepan adaptarse a los cambios tecnológicos. Eso nos lleva a la necesidad de crear un ecosistema digital o un metasistema como se empieza a llamar en algunos foros. Tenemos que actuar ya.

El principal pilar de este ecosistema son las empresas. Se tiene que crear una industria a través de empresas digitales, fundamentalmente de nueva creación o transformando profundamente algunas de las ya existentes. La necesidad de hub especializados en empresas digitales que permitan concentrar recursos en ellos y que hagan posible una cooperación, que no competencia, entre ellas es algo prioritario.

El segundo pilar es el conocimiento basado en la educación. Las compañías demandan profesionales especializados en un sector que cambia exponencialmente, pero un sistema educativo excesivamente rígido como el nuestro no permite desarrollar nuevos programas con la suficiente rapidez. Estos programas deben desarrollarse consultando las necesidades empresariales, contando con sus profesionales para que enseñen en las aulas y con las infraestructuras y el equipamiento necesarios para que se formen en el entorno competitivo que se van a encontrar.

El tercer pilar es la investigación y la innovación. El I+D+i es clave en la mejora de la competitividad de cualquier empresa y con más motivo en un sector que cambia a una velocidad nunca vista. No es solo cuestión de incrementar el gasto público e incentivar el privado en I+D. Debemos además ser más eficaces con esas inversiones y ser capaces de atraer talento ya maduro. No es tan importante que nuestros jóvenes salgan a trabajar en mercados internacionales, lo importante es que vuelvan con la experiencia conseguida.

Y por último, como no, la financiación. Posiblemente el punto más complejo de conseguir porque es imprescindible atraer fondos internacionales, es decir, competir con aquellos ecosistemas ya consolidados que han demostrado que crean gran valor añadido globalmente. Tenemos que trabajar primero a nivel local, con fondos e instituciones financieras españolas, ganando la confianza internacional con realidades concretas, no buscando un gran número de iniciativas sino apostando por las mejores y dedicándoles la mayoría de los recursos.

La economía digital española tiene un gran potencial. Tenemos la creatividad necesaria para marcar la diferencia. La promoción internacional y el fomento de la marca España son esenciales para convertirnos en uno de los ejemplos de éxito en el mundo de la economía digital.

Ignacio Pérez Dolset es CEO y fundador de U-tad.